Las Iglesias cristianas de Alemancia expresan su preocupación ante el avance de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt

Las principales Iglesias cristianas de Alemania han reaccionado con inquietud al resultado de las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, que sitúan a Alternativa para Alemania (AfD) en disposición de liderar por primera vez el Gobierno de un estado federado alemán desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En España, el sindicato UGT alerta de las falsa soluciones que propone la ultraderecha.
En un comunicado conjunto, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer; la presidenta del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, Kirsten Fehrs; y el presidente del Grupo de Trabajo de las Iglesias Cristianas en Alemania, Christopher Easthill, admitieron que los “graves temores” expresados antes de los comicios “se han hecho realidad”.
La ultraderecha habría logrado una victoria histórica al rozar la mayoría absoluta en unas elecciones que han marcado una participación récord del 76,5 %, la más alta registrada en unos comicios autonómicos en este territorio desde la reunificación alemana.
Los responsables eclesiales subrayaron, no obstante, que el resultado de las urnas debe ser respetado y aceptado dentro del marco democrático. Al mismo tiempo, manifestaron su preocupación por las consecuencias que el nuevo escenario político puede tener para la convivencia social, el respeto a los derechos fundamentales y la protección de la dignidad humana.
Impacto en la convivencia y el respeto a la dignidad de cada personas
“La preocupación se centra ante todo en la convivencia y el entendimiento mutuo de las personas en Sajonia-Anhalt, así como en el respeto a la dignidad humana, que corresponde incondicionalmente a cada persona”, señalaron los firmantes del documento.
Las Iglesias advirtieron además de que seguirán con atención la actuación de los futuros responsables políticos y reclamaron a los vencedores de las elecciones que respeten plenamente la Constitución regional y la Ley Fundamental alemana.
Preocupado ante la posibilidad de que “el orden básico de la libertad y la democracia” pueden estar comprometidos, “exigimos a los ganadores de las elecciones que respeten sin restricciones la Constitución estatal y la Ley Fundamental”, expresaron, al tiempo que defienden que las decisiones políticas deben garantizar “la dignidad de todas las personas independientemente de su origen, religión, estilo de vida, logros o posición”.
Además, adelantan que seguirán la conformación de gobierno y las decisiones que adopten “de manera crítica”, al tiempo que confiesan: “no miraremos hacia otro lado ni guardaremos silencio cuando se viole la dignidad humana, se ponga en juego nuestra democracia o se vacíe el Estado de Derecho”.
Así mismo, reivindicaron el papel de las comunidades cristianas como espacios de encuentro, diálogo y cohesión social en un contexto marcado por la polarización política y el creciente malestar ciudadano.
Los responsables eclesiales reconocieron que el éxito electoral de la AfD refleja un profundo descontento social y una pérdida de confianza en las instituciones y los partidos tradicionales.
“El resultado muestra cuán grande es la insatisfacción y la pérdida de confianza de una parte de la población, algo que debe tomarse en serio”, señalaron.
Solidaridad y cohesión social
No obstante, subrayaron que la respuesta a ese malestar debe reforzar la solidaridad y la cohesión social. En este sentido, destacaron la labor cotidiana de cientos de miles de personas que contribuyen al bien común y apostaron por seguir trabajando “por una sociedad que se mantiene unida”.
El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer, había expresado con anterioridad a las votaciones que el programa de Alternativa para Alemania (AfD) amenazaba principios fundamentales tanto para la democracia como para el cristianismo.
“Los cristianos defienden el amor al prójimo y la dignidad humana, especialmente la de los miembros más vulnerables de la sociedad”, ha señalado. “No hay alternativa, ni en Alemania ni en ningún otro lugar”.
“La AfD ataca estos valores fundamentales y socava nuestra forma democrática de gobierno”, ha advertido. Y ha resumido el modelo que, a su juicio, plantea la formación: “Su alternativa para Alemania es una sociedad en la que la libertad, la dignidad humana y la democracia se ven restringidas”
Sentimiento de vulnerabilidad
La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) ha expresado su preocupación por el resultado de las elecciones y llama a prestar atención a las características económicas y sociales de Sajonia-Anhalt, una de las regiones de la antigua Alemania Oriental donde todavía persisten diferencias salariales y de desarrollo económico respecto a buena parte de los territorios occidentales del país.
La región ha atravesado durante décadas procesos de desindustrialización, pérdida demográfica y emigración juvenil, fenómenos que han contribuido a generar un sentimiento de vulnerabilidad económica en determinados sectores de la población.
Aunque los indicadores económicos han mejorado desde la reunificación, continúan existiendo diferencias significativas en comparación con otras zonas de Alemania.
“Existe un malestar real entre una parte de la ciudadanía y de la clase trabajadora, pero las propuestas económicas de la AfD no ofrecen soluciones que permitan mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las personas trabajadoras”, señalaron fuentes de UGT.
Críticas al programa económico de la AfD
El sindicato advierte de que el programa económico de la AfD ha defendido tradicionalmente una mayor flexibilización del mercado laboral y una reducción de las regulaciones que protegen a las personas trabajadoras. De hecho, su programa básico plantea la necesidad de “liberar el mercado laboral de restricciones innecesarias”.
Para UGT, este planteamiento podría traducirse en un debilitamiento de la negociación colectiva y de la capacidad de los sindicatos para defender los derechos laborales.
“El riesgo es que se deterioren mecanismos esenciales del Estado social mientras se alimentan discursos que enfrentan a unos trabajadores contra otros y buscan culpabilizar a colectivos vulnerables de problemas que tienen un origen económico y político mucho más complejo”, sostiene la organización sindical.
Inmigración e identidad
La AfD ha centrado buena parte de su discurso en cuestiones relacionadas con la inmigración, la identidad nacional y la seguridad. Entre sus propuestas figuran la reducción de la dependencia de mano de obra extranjera y el incremento de las deportaciones.
Su programa regional contempla además modificaciones profundas en las políticas de integración y medidas que afectarían directamente a personas migrantes, refugiadas, musulmanas, personas LGTBI y otras minorías.
UGT recuerda, no obstante, que Alemania mantiene obligaciones derivadas de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, del Derecho de la Unión Europea y de su propia Constitución, además de señalar que los gobiernos regionales carecen de competencias para aplicar por sí solos una política general de deportaciones.
La organización también destaca que en Sajonia-Anhalt se han planteado restricciones relacionadas con determinados tratamientos de transición de género para menores, dentro de una estrategia política que, a su juicio, desplaza el debate público desde las condiciones materiales de vida hacia cuestiones identitarias.
Una señal de alarma para Europa
Para UGT, el resultado electoral constituye una advertencia sobre el avance de la extrema derecha en Europa y la necesidad de abordar las causas económicas y sociales que alimentan este fenómeno.
“El denominado cordón sanitario puede no ser suficiente por sí solo para contener el crecimiento de la ultraderecha si no se ofrecen respuestas eficaces a la inseguridad económica y social que afectan a amplias capas de la población”, señalaron las mismas fuentes.
El sindicato considera especialmente significativo el trasvase de votos desde la derecha conservadora tradicional hacia la ultraderecha y advierte de que esta tendencia podría continuar si las fuerzas democráticas no son capaces de responder al malestar social mediante políticas que mejoren el empleo, los salarios, la vivienda y la protección social.
“Es imprescindible reforzar las políticas sociales y laborales, llegar a toda la ciudadanía y evitar que el descontento se canalice contra los sectores más vulnerables de la población trabajadora. La respuesta debe ser colectiva, basada en los derechos sociales y en la cohesión democrática”, concluye UGT.
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