La comisión de exteriores desoye el llamamiento de Justicia y Paz a prohibir las armas nucleares

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados ha rechazado una proposición no de ley de Sumar que instaba al Gobierno a adherirse al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), como reclamaban las Comisiones Europeas de Justicia y Paz.
La iniciativa contó con el apoyo de Podemos, ERC y EH Bildu, mientras que PSOE y Junts optaron por la abstención. Los votos en contra de PP y Vox impidieron la aprobación de una propuesta que pretendía incorporar a España al tratado impulsado por Naciones Unidas, que prohíbe el desarrollo, posesión, almacenamiento, uso y amenaza de uso de armamento nuclear.
Durante el debate parlamentario, Sumar apeló al PSOE para dar un paso hacia la adhesión española al tratado. Los socialistas reafirmaron su compromiso con el desarme nuclear, aunque defendieron avanzar mediante un enfoque gradual, multilateral y coordinado con los aliados internacionales.
Por su parte, Vox rechazó la propuesta al considerar que no se ajusta a la actual realidad estratégica, mientras que el PP defendió una política de desarme “realista, multilateral y gradual”, compatible con los compromisos adquiridos por España en el seno de la OTAN.
La votación se produjo apenas dos días después de que la Conferencia de las Comisiones Europeas de Justicia y Paz aprobara en Glasgow una declaración final en la que urge a los países europeos a firmar y ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y reclama alternativas a la doctrina de la disuasión nuclear.
La declaración fue adoptada al término del Taller Internacional y la Asamblea General de Justicia y Paz Europa, celebrados entre el 18 y el 21 de septiembre bajo el lema “Desarme nuclear y caminos hacia una paz desarmada y desarmante”.
El encuentro reunió a cuarenta representantes de comisiones nacionales de toda Europa, que analizaron las consecuencias humanitarias, ambientales, económicas y políticas de las armas nucleares.
En el texto final, aprobado coincidiendo con el Día Internacional de la Paz, los delegados sostienen que “la seguridad no se fundamenta en la amenaza de destrucción, sino en la justicia, la dignidad humana y el bien común”.
Justicia y Paz no comparte la idea de que la paz deba garantizarse mediante la preparación para la guerra y defienden un concepto de seguridad basado en la protección de las personas, las instituciones democráticas y la justicia social.
Los participantes también visitaron la base naval de Clyde, en Faslane (Escocia), donde se encuentran los submarinos nucleares británicos, y participaron en una vigilia por la paz.
En su declaración, recuerdan que la Doctrina Social de la Iglesia ha mantenido durante décadas una posición crítica respecto a las armas nucleares y citan el reciente llamamiento del papa León XIV a trabajar por una “paz desarmada y desarmante”.
Entre las medidas concretas propuestas, Justicia y Paz Europa insta a reforzar los marcos internacionales de desarme, apoyar los tratados vigentes de no proliferación y prohibición de ensayos nucleares y promover la adhesión de los países europeos al TPAN.
También pide a los Estados que mantienen estrategias de disuasión nuclear que participen en los procesos vinculados al tratado, al menos en calidad de observadores.
En paralelo al debate parlamentario, la Alianza por el Desarme Nuclear recordó que la adhesión al TPAN no implica abandonar la OTAN, argumentando que el Tratado del Atlántico Norte no contiene obligaciones jurídicas específicas de apoyo a las armas nucleares.
La organización señaló además que alrededor de un centenar de Estados han firmado o ratificado el tratado.
Según una encuesta difundida por la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) y realizada en mayo de 2026, el 80% de la ciudadanía española se muestra favorable a que España firme el acuerdo internacional.
La organización vinculó ese respaldo social con las declaraciones realizadas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada el pasado febrero.
Entonces, el jefe del Ejecutivo afirmó que el rearme nuclear “no era la vía correcta” para fortalecer la capacidad disuasoria y advirtió de que la disuasión nuclear “no es una garantía sino una apuesta peligrosa”, especialmente ante los riesgos derivados de la incorporación de la inteligencia artificial a sistemas estratégicos de defensa.
Pese a esas posiciones, el Congreso ha vuelto a evidenciar la falta de una mayoría parlamentaria favorable a la adhesión de España al TPAN, una opción que sigue generando divisiones entre quienes consideran incompatible el tratado con la estrategia de seguridad de la OTAN y quienes defienden que el desarme nuclear debe convertirse en una prioridad política y moral para Europa.
Alternativa a la disuasión armada
La declaración aprobada por Justicia y Paz Europa en Glasgow sitúa el rechazo a las armas nucleares en una larga tradición de la Doctrina Social de la Iglesia que cuestiona la legitimidad moral de la disuasión nuclear y reclama modelos alternativos de seguridad basados en la justicia y el bien común.
Los delegados recuerdan que esta posición hunde sus raíces en la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII, publicada en 1963 en plena Guerra Fría, donde se afirmaba que “las armas nucleares deben ser prohibidas”.
Más de seis décadas después, sostienen que la Iglesia mantiene una línea de continuidad que encuentra una nueva formulación en Magnifica Humanitas (2026), donde se cuestiona expresamente la idea de que la disuasión nuclear sea una condición indispensable para garantizar la seguridad internacional.
Según la declaración, la fe cristiana obliga a evaluar las armas nucleares no solo desde criterios estratégicos o geopolíticos, sino también desde una perspectiva moral.
Por ello, considera que la fabricación, posesión, despliegue y eventual uso de este armamento, así como la amenaza de emplearlo, son incompatibles con el respeto a la dignidad humana y con las exigencias de una paz justa.
Sin embargo, Justicia y Paz reconoce los dilemas de seguridad que afrontan los Estados europeos en un contexto marcado por la guerra de Ucrania, las tensiones entre potencias nucleares y la percepción de vulnerabilidad en numerosos países del continente.
“No predicamos desde una torre de marfil”, afirman las personas participantes, que admiten las dificultades que plantea la actual situación geopolítica.
La agresión rusa contra Ucrania aparece citada como ejemplo de las complejidades que rodean el debate sobre la disuasión, especialmente para los países de Europa central y oriental.
Pese a ello, Justicia y Paz Europa rechaza la idea de que la paz deba sustentarse en la amenaza de destrucción mutua. Frente a la lógica de la disuasión, la organización propone avanzar hacia un modelo de “seguridad humana”, centrado en la protección de las personas, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la reducción de las desigualdades y la promoción de la justicia social.
La declaración retoma, además, dos referencias del magisterio reciente. Por un lado, la conocida afirmación de Pablo VI de que “si quieres la paz, trabaja por la justicia”. Por otro, el llamamiento del papa León XIV a construir una “paz desarmada y desarmante”, expresión que se convirtió en el eje del encuentro celebrado en Glasgow.
Justicia y Paz Europa renueva liderazgo y aprueba un plan estratégico para los próximos cuatro añosLa Asamblea General de Justicia y Paz Europa, celebrada del 18 al 21 de septiembre en Glasgow, aprobó un nuevo plan cuatrienal que marcará las prioridades de la red europea en materia de justicia social, paz, derechos humanos y cuidado de la creación durante el próximo mandato. El encuentro reunió a delegados y delegadas de las comisiones nacionales de Justicia y Paz de distintos países europeos, que compartieron experiencias y proyectos desarrollados en sus respectivos contextos. Entre los asuntos abordados figuró la situación internacional marcada por los conflictos armados, especialmente la guerra en Ucrania. El representante ucraniano informó a los participantes sobre la evolución de la situación en su país y las consecuencias humanitarias del conflicto. La Asamblea contó además con la participación de representantes de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), Cáritas Europa, el Centro Social Jesuita Europeo y Dominicos por la Justicia y la Paz. Los asistentes recibieron un mensaje de apoyo de la hermana Alessandra Smerilli, recién nombrada prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En el apartado organizativo, la Asamblea reeligió al arzobispo francés Antoine Hérouard y a la danesa Maria Hammershøy como copresidentes de Justicia y Paz Europa para un segundo mandato de tres años. Igualmente, fueron elegidos nuevos miembros del Comité Ejecutivo el diácono irlandés Gary Carville y el profesor y sacerdote croata Vladimir Dugalić. La organización agradeció también la labor desarrollada durante años por Gertrud Casel, representante de la Comisión Justicia y Paz de Luxemburgo, y expresó su reconocimiento a Justicia y Paz Escocia y a su presidente, el arzobispo William Nolan, por la acogida dispensada a los participantes durante la reunión celebrada en Glasgow. |
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Redactor jefe de Noticias Obreras


