El teólogo Juan José Tamayo reclama relaciones sociales fundadas en la justicia, la compasión y la participación

El teólogo Juan José Tamayo reclama relaciones sociales fundadas en la justicia, la compasión y la participación
En la inauguración del 45º Congreso de Teología, el teólogo de la liberación Juan José Tamayo  ha denunciado el deterioro de los lazos sociales, el auge del individualismo y el retroceso de los valores democráticos y comunitarios.

Durante su intervención, Tamayo, autor de los recientes libros Cristianismo radical y Política y religión, advirtió de que la ciudadanía continúa siendo un privilegio del que muchas personas quedan excluidas.

Apoyándose en las reflexiones de la politóloga Lea Ypi, sostuvo que la ciudadanía “no es un derecho verdaderamente accesible para todos”, sino una realidad condicionada por factores económicos, políticos y sociales que generan desigualdad y exclusión.

El teólogo situó esta reflexión en el contexto actual, marcado por el crecimiento de las desigualdades, el fortalecimiento de los poderes económicos globales y el avance de discursos nacionalistas que levantan fronteras físicas y simbólicas.

En este escenario, denunció que “unas vidas valen más que otras y algunas carecen de valor”, especialmente las de quienes se ven obligados a emigrar en busca de una vida digna.

Uno de los momentos más emotivos de la conferencia fue el recuerdo de las personas migrantes fallecidas en su intento de llegar a Europa. Tamayo denunció la indiferencia social e institucional ante estas tragedias y lamentó que muchas víctimas mueran “en el más absoluto anonimato”, sin reconocimiento público ni duelo colectivo.

“¿Quién recuerda a estas personas? ¿Quién les devuelve la dignidad anegada en el mar?”, se preguntó.

La reflexión se extendió también al ámbito religioso. Tamayo criticó las estructuras jerárquicas y patriarcales que, a su juicio, siguen predominando en numerosas confesiones religiosas y que dificultan la construcción de auténticas comunidades de iguales.

Denunció especialmente la exclusión de las mujeres de los espacios de decisión y la discriminación que sufren los colectivos LGTBIQ+, prácticas que consideró incompatibles con una visión inclusiva de la comunidad creyente.

No obstante, el teólogo destacó la existencia de “brotes verdes” dentro de las religiones. Se refirió a comunidades y movimientos de base que promueven la fraternidad, la igualdad de género, la solidaridad con las personas empobrecidas y el respeto a la diversidad cultural, étnica y sexual.

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Estas experiencias, afirmó, representan alternativas capaces de contribuir a la construcción de una ciudadanía cosmopolita basada en el cuidado mutuo y la participación democrática.

Entre los desafíos señalados por Tamayo figuran la injusticia estructural, el deterioro de la democracia, la violencia de género, el racismo, la aporofobia, los fundamentalismos religiosos y políticos, el militarismo y la crisis ecológica. Frente a estas realidades, defendió la necesidad de reconstruir las relaciones sociales sobre la base de la justicia, la compasión y la participación ciudadana.

Lejos de una visión pesimista, la inauguración estuvo marcada por una apelación a la esperanza activa. Para Tamayo, crear comunidad y construir ciudadanía exige reconocer la dignidad de todas las personas y trabajar por un modelo social en el que la diferencia no genere desigualdad, sino riqueza colectiva.

“Otro mundo es posible”, vino a afirmar el teólogo, siempre que se refuercen los lazos de solidaridad y se sitúe a las personas más vulnerables en el centro de la vida social, política y religiosa.

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