Abdullá Mustafa, Asociacion Vecinal de Sidi Embarek: “No queremos que Ceuta se convierta en una ciudad marcada por la violencia”

Abdullá Mustafa tiene 26 años y preside la asociación vecinal de Sidi Embarek, uno de los barrios de la periferia de Ceuta. Asegura que se incorporó al tejido social porque “no le gustan las injusticias”. Cocinero en un centro de menores con discapacidad, se ha convertido en una de las voces de las zonas más castigadas de la zona que denuncian el abandono y el bloqueo institucional.
¿Cómo está viviendo Ceuta esta situación?
Sigue habiendo mucha gente. Siguen tocándonos en la puerta, pidiéndonos que les carguemos los móviles, pidiéndonos por favor que les dejemos entrar al baño. Son personas que están deambulando por la calle y cuya situación todavía no se ha resuelto.
Los vecinos están cansados y agotados. Esto es peligroso. Si no ha habido un estadillo social es porque lo hemos evitado, pero esto es un polvorín.
Cada vez que se propone un espacio de acogida hay manifestaciones en contra, alentadas por el propio Vivas, quien a diferencia de lo que pasó en 2021 no aporta ninguna solución real. Entonces las elecciones ya se habían celebrado y ahora faltan meses para que las convoquen.
No puede ser que las Comunidades Autónomas no colaboren para reubicar a las personas, empezando por los niños y las mujeres, ni que el Gobierno de Sánchez no actúe. Vivimos en un continuo “día de la marmota” con miles de personas, puede que 20.000, dando vueltas.
Hay un cansancio enorme y también una necesidad de apoyo para muchos vecinos y vecinas
Las asociaciones vecinales han tenido un papel muy activo en la respuesta de emergencia. ¿Qué os llevó a organizaros?
Nosotros habilitamos ciertos lugares para recibir a chicas menores. Tanto en El Príncipe Alfonso como en Sidi Embarek hubo una respuesta espontánea de los vecinos. Había mujeres y niñas pequeñas que denunciaban violaciones o que tenían miedo de convertirse en las siguientes víctimas de la explotación sexual. Algunas pedían que las acogieran en casas particulares, sin saber bien donde podían estar metiéndose. Hemos proporcionado seguridad, agua y alimentos a unas 900 mujeres y niñas. Todavía quedan cerca de 350. Han pasado ya unos 40 días. No podemos seguir así.
No queremos que Ceuta se convierta en una ciudad marcada por la violencia debido a la falta de acción política y a la dejación de funciones. Tampoco queremos que vengan los ultras a incendiar todo esto. Hemos denunciado una y otra vez la necesidad de volver a la normalidad, de recuperar la tranquilidad, de poder dormir más de tres horas seguidas.
Hay un cansancio enorme y también una necesidad de apoyo para muchos vecinos y vecinas.
¿Considera que las instituciones han respondido adecuadamente?
Ni lo han hecho ni parecen tener intención de hacerlo. La respuesta ciudadana fue inmediata, pero la institucional no llega. No me gusta Pedro Sánchez, pero tengo que decir que Vivas se ha convertido en un problema, porque no deja de poner piedras en el camino. No se puede hablar de “invasión”. ¿También los niños son “invasores”?
Vivas lleva dese el principio diciendo que estos es una invasión, lo que supone una connotación muy negativa. La gente entiende que el invasor es un enemigo, una persona que quiere quitarte lo tuyo. Provocan el miedo en la gente y de ahí la reacción. Es gente que busca un futuro mejor y que huyen de la miseria de Marruecos. Ha entrado también gente con dinero, claro, porque quieren otra vida.
La ciudad tiene competencias en la protección de menores. Es responsable de los menores que están en la calle y también de los que hemos tenido que acoger en espacios habilitados por los vecinos.
También tiene competencias sobre las personas en situación de calle y sobre las mujeres vulnerables. Sin embargo, no está haciendo nada respecto a estas cuestiones. Tampoco entiendo que ahora con el mando único no se puedan tomar las decisiones que hay que tomar y que no destinen los recursos que hacen falta.
Hay un bloqueo institucional que empieza, porque la ciudad no ha cumplido con sus competencias. No tiene sentido pedir la expulsión inmediata de todos los que están aquí, porque no lo permite la ley. Están utilizando la tragedia y la geopolítica para derribar al Gobierno de Sánchez.
Está muy bien decir que se solidarizan con Ceuta, salir el 2 de septiembre, cuando no se contempla la posibilidad de ayudar reubicar a las personas que están aquí.
¿Hay diferencia entre lo que pasa en el centro y lo que pasa en la periferia?
La primera orden que se dio cuando comenzó todo fue vaciar el centro, el istmo. Toda la gente que iba entrando terminó concentrándose y deambulando por la periferia, porque los efectivos se destinaron fundamentalmente a proteger la zona céntrica. La ciudad siempre ha estado dividida entre el centro turístico y los barrios de la periferia, donde la mayoría somos musulmanes. No hay infraestructuras, equipamiento, seguridad…
Ceuta tiene apenas 18 kilómetros cuadrados y la mayoría de su población vive en los barrios de la periferia. Tiene la densidad de población más alta de España. Pero si el PIB por habitante del centro es de los más altos, el de los barrios está entre los más bajos. La mayoría de la gente de la periferia está pluriempleada para poder llegar a mediados de mes.
Ha habido muertos de los que nadie se acuerda
¿Cómo era la convivencia entre las diferentes culturas y religiones?, ¿Qué supuso que las autoridades de las diferentes confesiones apelaran a la solidaridad y el entendimiento?
Aunque se hable de convivencia, en realidad, no pasa de ser coexistencia, porque no hay reconocimiento, respeto, ni interés por la religión de los demás. Cada cual vive su fe de espaldas a su vecino. Esa es la verdad. No se valora la diversidad religiosa como parte de una misma cultura.
¿Cuál cree que sería la solución dada su experiencia y conocimiento de la ciudad? ¿Cómo se podría gestionar la frontera?
Todo esto pasa por reubicar a todas estas personas, darles un sitio donde estar, que se encargue el Gobierno, que se encarguen la instituciones de darles de comer, de darles de beber y no hacerlo los vecinos, porque ya estamos muy cansados y aparte la economía tampoco perdona. Hay que abrir los procesos de extranjería, porque es la ley. Tienen que reubicar a esta gente para ver quién tiene protección internacional y quién no. Hace falta una respuesta gubernamental seria.
España tiene que controlar su frontera, claro, firmar un tratado, establecer un régimen especial en Ceuta y Melilla para ofrecer protección a su población. No podemos olvidar que se está utilizando a las personas para sus propios intereses, que ha habido muertos de los que nadie se acuerda.
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