Francisco Porcar: “Las personas solas podemos muy poco; juntas podemos caminar para que el trabajo sea humano”

Han pasado varios meses desde la publicación de Trabajo humano, el reto pendiente. Por una cultura del cuidado en el mundo del trabajo (Ediciones HOAC), de Paco Porcar, una obra nacida al calor de la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida” y de una convicción arraigada en la Doctrina Social de la Iglesia: la dignidad de la persona está estrechamente vinculada a la dignidad de su trabajo
Desde su presentación, el libro ha recorrido trece diócesis, con más de veinte encuentros y la participación de cientos de personas en parroquias, movimientos, iniciativas de pastoral del trabajo, espacios eclesiales y sociales. Un camino que ha permitido abrir diálogos sobre las heridas del mundo del trabajo, la precariedad, los trabajos invisibilizados, la siniestralidad, el impacto de los cambios tecnológicos y la necesidad de construir una nueva cultura del cuidado.
En algunos lugares, la reflexión ha dado lugar a procesos comunitarios de profundización; en otros, como en la diócesis de Menorca, ha acompañado los primeros pasos de una nueva Delegación de Pastoral del Trabajo, compartiendo la reflexión con el obispo, el clero y comunidades cristianas.
En esta segunda conversación con Noticias Obreras, Paco Porcar no vuelve únicamente sobre las claves del libro, sino sobre lo aprendido en este recorrido: lo que ha escuchado, las preocupaciones y esperanzas encontradas, y la actualidad de una propuesta que dialoga también con la llamada del papa León XIV en Magnifica humanitas a custodiar la dignidad humana ante las grandes transformaciones de nuestro tiempo.
¿Qué te ha sorprendido de la acogida y del diálogo generado en las presentaciones?
Más que sorprenderme, me alegra y anima comprobar el interés por una reflexión como la que planteo en el libro. Pero, sobre todo, comprobar cómo en muchos lugares hay personas y grupos, sociales y eclesiales, que se empeñan cotidianamente en hacer todo lo posible para que el empleo se pueda vivir en condiciones dignas y por la defensa de la dignidad que el trabajo tiene y da.
La reflexión que ofrece el libro se acoge como una aportación valiosa para seguir caminando en esa dirección. En los diálogos sí me ha llamado la atención el interés que suscita el planteamiento sobre el valor y la importancia de los trabajos que no son empleos. Y, entre quienes no son cristianos, la sorpresa positiva ante lo que plantea la Doctrina Social de la Iglesia sobre el trabajo, algo todavía muy desconocido también para muchas personas cristianas.

En estos meses has tenido ocasión de dialogar con muchas personas sobre la realidad laboral, ¿qué preocupaciones, heridas o esperanzas sobre el mundo del trabajo has percibido con más fuerza?
Como heridas, sobre todo, el escándalo de la negación de la seguridad y salud en el trabajo, la grave precariedad laboral y vital que sufren muchas personas y familias trabajadoras, en particular muchos jóvenes, mujeres y migrantes, y el muy escaso reconocimiento social de los trabajos que no son empleos.
Como preocupaciones, además de lo anterior, particularmente lo que está suponiendo y va a suponer la revolución tecnológica en curso para la dignidad de las personas trabajadoras.
“El gran obstáculo para cuidar el trabajo
es el dominio de la lógica de la rentabilidad económica”
Como esperanzas, reconocer lo que ya se hace en nuestra sociedad para cuidar el trabajo y, a la vez, la convicción de que es necesario y posible ir mucho más allá en el cuidado de las personas trabajadoras, de la sociedad, del planeta y, también, del sentido profundamente humano del trabajo.
El subtítulo del libro propone avanzar hacia “una cultura del cuidado en el mundo del trabajo”. Después de todo este recorrido, ¿qué significa concretamente cuidar el trabajo y por qué sigue siendo un reto pendiente?
Significa poner la vida en el centro y plantearlo todo desde la perspectiva de hacer posible que el trabajo humano sea un principio de vida, que las personas podamos trabajar siempre en condiciones dignas y vivir el sentido humano del trabajo para cuidar la vida social, el planeta y crecer como personas.
Cuidar unas condiciones dignas y la dignidad del trabajo es hacer que el trabajo sea verdaderamente humano. Y eso pasa, en primer lugar, por centrar la atención en los trabajadores y trabajadoras que sufren más la deshumanización del trabajo y en el trabajo. Cuidar a quienes, como decía el papa Francisco, están en los márgenes del mundo del trabajo.
El gran obstáculo para cuidar el trabajo es el dominio de la lógica de la rentabilidad económica, que somete el trabajo y, con él, a las personas trabajadoras, a ser una variable económica para la rentabilidad. Así, convierte una capacidad humana en una mercancía para la rentabilidad y la deshumaniza.
Es un reto pendiente porque esa es la lógica que domina nuestra sociedad y necesitamos salir de ella, porque es destructiva para la vida, todo lo contrario de lo que significa cuidar.
Las presentaciones del libro han llegado a parroquias, movimientos, iniciativas de Pastoral del Trabajo y también a espacios compartidos con entidades sociales y sindicales. ¿Necesita la Iglesia recuperar con más fuerza la centralidad del trabajo como lugar de encuentro y evangelización?
Sin duda. El Magisterio de la Iglesia es muy claro sobre la centralidad del trabajo en la vida de las personas y de la sociedad, sobre la dignidad de las personas trabajadoras y de su trabajo, y sobre lo que supone el “Evangelio del trabajo”, porque hay una buena noticia sobre el trabajo, su sentido y dignidad, vinculados al deseo de Dios de un mundo donde sea posible la vida en condiciones dignas de toda la familia humana.
Sin embargo, la práctica pastoral del conjunto de la Iglesia está aún lejos de lo que propone el Magisterio. Queda mucho por descubrir y vivir.
Para avanzar en ese sentido es muy importante que en la Iglesia promovamos espacios de encuentro y diálogo sobre todo lo que implica el trabajo humano. Espacios con miembros de la Iglesia y en diálogo con otras personas y organizaciones sociales.

Eso es fundamental en la vocación de la Iglesia, como ha señalado el papa León XIV al inicio de la encíclica Magnifica humanitas, en la que plantea que es tarea de cada generación, también de la Iglesia, hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad.
Y, por eso, la Iglesia quiere dialogar con todas las personas para buscar juntas caminos para el bien común y la promoción de una vida digna para todas las personas. El trabajo humano es un aspecto muy importante de ello.
Una de las experiencias más significativas de este recorrido ha sido la diócesis de Menorca, donde la presentación del libro coincide con el inicio de la Pastoral del Trabajo diocesana y compartiste una jornada de reflexión con el obispo y el clero. ¿Qué te sugiere que una diócesis quiera comenzar este camino precisamente desde una reflexión sobre la dignidad del trabajo y la cultura del cuidado?
Esto sí fue una sorpresa, porque lo habitual es que la presentación de un libro como este la organice la HOAC, bien sola, bien con otros movimientos, realidades de Pastoral del Trabajo, ITD…
En Menorca no hay HOAC, pero alguna de las personas allí implicadas en la Pastoral del Trabajo conoció el libro y les pareció que podía ser una ayuda para su tarea. Organizaron para ello dos charlas públicas y un encuentro con el obispo y el clero, al que hubo una gran asistencia.
En la diócesis hace poco que se ha puesto en marcha una Delegación de Pastoral del Trabajo, que el obispo tiene mucho interés en promover, con un grupo de personas que están trabajando con muchas ganas e ilusión.
“Queda mucho por descubrir y
vivir sobre el Evangelio del trabajo”
La razón de utilizar el libro es porque consideraron que es necesario ayudar a entender a otras personas y organizaciones, eclesiales y sociales, la importancia del trabajo en la vida de las personas y de la sociedad, lo que plantea la Doctrina Social de la Iglesia sobre el trabajo humano, y la necesidad de impulsar una Pastoral del Trabajo.
Espero haberles podido ayudar en esa pretensión. El hecho en sí de que la diócesis haga esa opción por la Pastoral del Trabajo me parece un signo esperanzador.
En alguna ocasión el libro ha dado lugar a grupos que continúan reuniéndose para profundizar en sus contenidos. ¿Era esta una de sus finalidades: ayudar a iniciar procesos comunitarios y no quedarse solo en una reflexión individual?
Sí. Me parece algo muy importante. El libro es, sobre todo, propositivo. Es una propuesta para avanzar en el cuidado del trabajo y esa es una tarea comunitaria.
Las personas solas podemos muy poco en lo que se refiere a la transformación social; juntas podemos caminar colaborando a que el trabajo sea humano.
Creo que el libro, al menos algunos de sus contenidos, puede ayudar a esa reflexión en común, que siempre enriquece, para aprender a caminar juntas.
El papa León XIV ha situado en Magnifica humanitas la defensa de la dignidad humana como el gran desafío ante los cambios tecnológicos y sociales, ¿cómo dialoga esta llamada con la necesidad de cuidar el trabajo para que sea verdaderamente humano?
Me parece muy importante que, frente a la lógica del dominio y la rentabilidad que atropella la vida de las personas y del planeta, el papa León XIV proponga esta clave como la manera adecuada de mirar la realidad cambiante que vivimos, para valorarla y para actuar en ella.
Está en continuidad y actualiza toda la reflexión de la DSI y, particularmente, la insistencia del papa Francisco en que es necesario hacer frente al hecho de que se ha quitado a la persona del centro y se ha colocado en su lugar la idolatría del dinero.

Creo que el trabajo es un elemento muy importante en la defensa de la dignidad humana, en la preservación de lo humano. De hecho, en la encíclica, el Papa subraya que el Magisterio de la Iglesia siempre ha planteado la defensa de la dignidad de las personas trabajadoras y ha señalado en el trabajo “la clave esencial” para comprender la cuestión social en su totalidad.
Desde esa perspectiva, León XIV plantea la importancia decisiva de cuidar la dignidad del trabajo para cuidar la dignidad de las personas porque, en sus propias palabras, “el trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestras vidas”.
Por eso es tan decisivo cuidar el trabajo, caminar hacia que el trabajo sea verdaderamente humano.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



