El movimiento sindical europeo carga en Madrid contra el rearme, las deportaciones de migrantes y la desregulación

El movimiento sindical europeo ha celebrado un gran acto en Madrid, al que han acudido cerca de 11.000 personas y decenas de representantes de organizaciones de trabajadores de varios países de la Unión que han reclamado trabajo decente, justicia social y paz.
Con un gran despliegue técnico y organizativo, las personas asistentes al Palacio de Vista Alegre, en el barrio madrileño de Carabanchel, han coreado a los numerosos líderes sindicales que han mostrado una total sintonía en sus reivindicaciones y preocupaciones.
Jaleados por gritos como “No pasarán” o “Lucha obrera”, los portavoces de las centrales sindicales han cargado contra el rearme europeo, los recortes en servicios públicos, el neofascismo, la desregulación o los ventajas fiscales a las grandes fortunas.
Lynch (CES): “Basta de precariedad y de recorte de derechos”
La secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Esther Lynch, ha colocado a España como un “faro para Europa en estos tiempos difíciles y oscuros”, por haber impulsado políticas laborales coherentes con la justicia social compatibles, desde su perspectiva, con el desarrollo económico. La sindicalista irlandesa se ha referido en ocasiones anteriores a la reducción de la temporalidad derivada de la reforma laboral, la ley rider o las subidas del salario mínimo.
A las instituciones europeas les ha dirigido mensajes como “basta de precariedad, de recortes de derechos, de salarios que no permiten vivir, de xenofobia” y ha defendido que el acto de hoy “debe ser el comienzo de una movilización sindical europea común para cambiar el rumbo de Europa” en la que ya soplan de nuevo las políticas fallidas de “desregulación y austeridad” y así conquistar “empleos de calidad, justicia social y paz”.
“Estamos aquí por la paz, por los derechos humanos y el multilateralismo”, ha especificado Lynch, que ha clamado “contra el silencio” frente a las políticas belicistas y agresiones de Donald Trump. “Porque si estamos unidos somos imparables”, ha dicho para concluir su intervención y antes de entonar “el pueblo unido jamás será vencido”.
Sordo (CCOO): Construir fraternidad
Previamente, el secretario general de CCOO, Unai Sordo había repasado los avances registrados en España, con el papel activo de las organizaciones de trabajadores, así como las graves disyuntivas al que se enfrentan Europa y el mundo.
“O profundizamos en más Europa o nos vamos al carajo”, sobre todo “las clases trabajadoras y las clases populares”.
“El riesgo reaccionario es mayor que nunca”, ha explicado y ha criticado la “xenofobia institucionalizada” consagrada con la reciente aprobación del Pacto de Migraciones y Asilo junto con el Reglamento de Retorno de la Unión Europea.
“Tenemos que construir una alternativa de fraternidad desde el mundo del trabajo, en oposición al racismo, el clasismo y al machismo”, ha dicho a pleno pulmón el jefe de CCOO, que se ha opuesto al aumento del gasto militar que solo servirá para financiar la reindustrialización de EEUU.
Ha terminado su discurso proclamando que la lucha del sindicalismo en todo el mundo es una: “los derechos, de ciudadanía y laborales”, pero también la lucha por la fraternidad” o como cada cual quiera decirlo sea “prójimo”, “empatía” o “solidaridad de clase”.
Álvarez (UGT): Contra la desregulación
Por su parte, Pepe Álvarez, desde la UGT, ha afirmado que “el futuro de Europa lo decidirán los trabajadores”, y ha añadido que las organizaciones de trabajadores quieren una Europa que sea “espacio social” en “homenaje a quienes enseñan, cuidan y levantan las personas por las mañanas”.
Ha critica a la ultraderecha y a muchos conservadores que quieren retroceder en políticas de igualdad para las mujeres, pero también por tratar de “dividir” a la población trabajadora al enfrentar, a “jóvenes con sus abuelos”, a hombres con mujeres y a nacionales con “migrantes”.
“Queremos una Europa en paz”, ha clamado por lo que ha especificado que “hay que decir no a Trump, no a Putin y que Netanyahu pase por el Tribunal Internacional Netanyahu”.
También ha advertido del proyecto europeo conocido como el “Estado o régimen 28”, al volver a plantear, como ya se hizo en 2006 con la directiva Bolkestein, la contratación de trabajadores sin ajustarse a la legislación del país en el que prestan lo servicios.
Ha denunciado que Europa está suprimiendo políticas fundamentales, como el Pacto Verde, del que “ya nadie se acuerda”, a pesar de que “sin planeta no hay trabajo”. Igualmente ha agradecido los avances de derechos laborales, así como la posición antibelicista del Gobierno de España.
Finalmente, ha anunciado que su organización seguirá movilizándose junto al resto de centrales de ámbito europeo, “en la próximo, donde sea, allí estaremos”.
Díaz (Trabajo): El derecho a vivir con dignidad de la juventud
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha tomado también la palabra para arremeter contra contra la ultraderecha, a la que definió como “la internacional del odio”, frente a la “internacional de la esperanza” que, a su juicio, representan los sindicalistas reunidos en Madrid.
En su intervención, aludió también —sin citarlos expresamente— a los escándalos judiciales que afectan al PSOE, subrayando que “la ejemplaridad en la vida pública es fundamental y que no se llega para enriquecerse”.
Pese a ello, defendió la continuidad del Ejecutivo con el objetivo de “mejorar la vida de la gente”, ampliando derechos sociales y laborales, entre otras razones porque “la juventud tiene derecho a vivir con dignidad”.
Así mismo, se refirió al refuerzo del registro horario, cuyo regreso al Consejo de Ministros sigue pendiente tras el dictamen desfavorable del Consejo de Estado, y del que el Ministerio de Trabajo responsabiliza a Economía. “Hay muchos en contra, pero lo vamos a conseguir. Yo no me rindo”, afirmó.
Díaz ha mostrado su intención de seguir elevando el salario mínimo y reformar el despido, aunque para ello ha pedido responder también en las urnas, dado que, en su opinión, “vienen a por el Gobierno de España”, pero “cuando nosotras votamos, ellos pierden”.
Barreiros contrario a la austeridad
El encuentro ha reunido también a destacados dirigentes del sindicalismo europeo –muchos de los que cuales han hablado en castellano–, tanto de confederaciones nacionales de países como Bélgica, Francia o Italia (ninguna de Alemania), como de federaciones sectoriales.
El secretario general de la CGIL italiana, Maurizio Landini, manifestó su “hartazgo” ante el hecho de que las crisis recaigan “en solitario sobre las espaldas de los trabajadores”.
Por su parte, la dirigente sindical belga Marie-Hélène Ska reclamó una mayor contribución fiscal de las rentas más altas y un incremento de la inversión pública para impulsar “una transición ecológica justa”.
En la misma línea, el alemán Oliver Roething abogó por reformar la normativa comunitaria y nacional con el fin de impedir que fondos públicos se destinen a empresas que no respetan la negociación colectiva.
Por último, el portugués João Barreiros denunció el “retroceso” de derechos laborales que, a su juicio, implica la reforma laboral en su país, subrayando que se trata de “una batalla común en muchos países europeos contra la austeridad y en defensa de los derechos laborales y los servicios públicos”.
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Redactor jefe de Noticias Obreras


