Barrios Ignorados de Andalucía denuncia cortes en el servicio municipal de autobuses de la Zona Norte de Granada

Barrios Ignorados de Andalucía denuncia cortes en el servicio municipal de autobuses de la Zona Norte de Granada
La Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABI) de Granada ha denunciado la retirada de paradas y el desvío del recorrido de varias líneas de autobús urbano que, desde Semana Santa, han dejado sin servicio a parte de la calle Fray Juan Sánchez Cotán, toda la calle Caserío del Cerro y un tramo de Pedro Machuca, en pleno corazón del Distrito Norte.

En un comunicado, la entidad afirma que los principios recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución Española “no aplican a las personas y familias que habitamos Distrito Norte”.

Barrios Ignorados sostiene que la eliminación de paradas constituye “una vulneración de nuestros derechos y de nuestra dignidad” y reclama que el Ayuntamiento y las administraciones implicadas “restablezcan totalmente y con carácter de urgencia los itinerarios de transporte público”.

La empresa concesionaria, ALSA, atribuye la interrupción del servicio a un incidente en el que unos menores lanzaron piedras a un autobús, lo que habría llevado a considerar inseguro el paso por estas calles.

Para las entidades del barrio, esta explicación no justifica un recorte que afecta a miles de personas que dependen del transporte público para su vida cotidiana. La militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Granada y vecina de la zona, Virginia Pinilla Moreno, integrante de la Asociación de Barrios Ignorados de Andalucía, considera que esta decisión es “un ejemplo más del abandono sistemático y del estado de dejadez en el que se encuentra esta zona del barrio”.

Pinilla recuerda que en la Zona Norte viven “personas mayores, personas con movilidad reducida y muchos menores” que ahora encuentran “serias dificultades para acudir a los centros de salud, centros sociales e incluso centros escolares”.

La preocupación vecinal se expresó también en una asamblea multitudinaria celebrada recientemente en el centro cívico del barrio, donde residentes de distintas edades expusieron los obstáculos que el recorte del servicio está generando en su vida diaria.

Muchas personas señalaron que la reducción del transporte público profundiza el sentimiento de aislamiento que arrastra el distrito, uno de los más afectados por la pobreza, el desempleo y la falta de servicios públicos adecuados.

La reducción del transporte supone una barrera añadida para acceder al trabajo, a la educación y a la atención sanitaria.

La Administración no puede rendirse

Rendirse ante posibles episodios vandálicos sin ofrecer alternativas que garanticen la movilidad del barrio no parece, para los colectivos sociales, una respuesta responsable.

Después de todo ni el conjunto de vecinos y vecinas, ni los trabajadores del transporte son responsables de la situación generada, y corresponde al Ayuntamiento y restos de instituciones promover las condiciones necesarias para asegurar  la convivencia

El deterioro del barrio no ha dejado de crecer año tras año durante las últimas décadas generando el caldo de cultivo para que las gamberradas pasen a comportamientos incívicos.

Los colectivos vecinales apuntan a factores que agravan esta situación: “la escasez de iluminación pública, la nula presencia policial sostenida y la falta de diligencia por parte de las administraciones para hacer cumplir las normas de convivencia ciudadana”, normas que —subrayan— sí se aplican con mayor rigor en otros distritos de la ciudad.

Cunde la resignación

Pinilla subraya que el transporte no es el único problema que arrastra el barrio. “La Zona Norte viene sufriendo cortes en el suministro eléctrico desde hace tiempo”, explica, y relata que un vecino le contaba que “se había ido la luz en repetidas ocasiones en su casa”. Lamenta que, con el paso del tiempo, “la gente al final se acostumbra y se resigna”.

También echa en falta una movilización más amplia y sostenida, así como una mayor implicación de entidades locales. Recuerda que, aunque la interrupción del servicio se llevó al orden del día de una Junta Municipal de Distrito y acudieron muchas personas y asociaciones, “no hubo ninguna continuidad ni estrategia para seguir hablando de los problemas del barrio y reclamar soluciones”.

Aun así, destaca que algunos grupos vinculados a la Parroquia de la Sagrada Familia se han sumado a la organización de barrios para mantener viva la reivindicación. “Aunque somos pocos y mayores, no perdemos la esperanza y planteamos seguir luchando por el bien común de todos para que las administraciones responsables asuman sus obligaciones”, señala. “Nos sentimos como hormiguitas, aunque confiamos en que algún día dé sus frutos”.

El comunicado de barrios ignorados concluye con un llamamiento a todas las entidades del Distrito Norte —asociaciones vecinales, centros educativos, centros de salud, entidades locales y parroquias — para unirse en la exigencia de restablecer totalmente el transporte público.

“Se nos debe escuchar y responder a nuestra legítima demanda”, afirma la asociación, que insiste en que la desconexión creciente, el deterioro del espacio público y la sensación de abandono continúan profundizando la desigualdad y la discriminación territorial que padecen sus vecinos.

Pinilla reclama una intervención pública, sostenida y contundente, con la participación de agentes vecinales, para poner en macha la transformación social necesaria.

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