La inflación se modera en abril hasta el 3,2%, pero la cesta básica sigue disparada

La inflación volvió a dar un respiro en abril. El Índice de Precios de Consumo (IPC) redujo su tasa interanual hasta el 3,2%, dos décimas menos que en marzo, gracias al abaratamiento de la electricidad y pese al encarecimiento de los carburantes por la guerra en Oriente Medio, según los datos definitivos publicados por el INE.
El organismo estadístico explica que la moderación responde, sobre todo, al descenso más acusado de los precios de la electricidad respecto a abril de 2025 y a la evolución más contenida de los paquetes turísticos. En cambio, los combustibles y lubricantes volvieron a tirar al alza, tras subir este año frente a la bajada registrada un año antes.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas crecieron un 2,6%, una décima menos que en marzo. No obstante, productos esenciales como huevos (+14,7%), carne de vacuno (+13,3%) y legumbres y hortalizas (+11,5%) siguen registrando fuertes incrementos. La inflación subyacente bajó una décima, hasta el 2,8%.
Desde el Ministerio de Economía se atribuye la contención de la inflación al “escudo renovable” y al paquete de medidas anticrisis desplegado para amortiguar el impacto económico de la guerra en Irán.
La caída de los precios de la electricidad (-4,3%) y del gas natural (-9,6%) permite, según Economía, iniciar la retirada gradual de las medidas fiscales aplicadas durante la crisis energética. A partir del 1 de junio, se desactivarán los tipos reducidos del IVA y del Impuesto Especial sobre la Electricidad, así como el IVA del gas natural, pellets, briquetas y leña.
No obstante, las medidas sobre los carburantes —incluidos los tipos reducidos del Impuesto sobre Hidrocarburos y el IVA al 10%— se mantendrán hasta el 30 de junio, al haber superado estos productos el umbral del 15% interanual fijado en el decreto anticrisis. También continuará vigente hasta final de junio el impuesto sobre el valor de la producción eléctrica.
Las ayudas sectoriales, como las destinadas a agricultores y transportistas, así como los descuentos reforzados del bono social eléctrico, seguirán en vigor.
Reacciones sindicales
El secretario de Estudios y Discurso de CCOO, Carlos Gutiérrez, ha indicado que aunque la subida de los precios se ha moderado, no se puede “bajar la guardia”. Desde el sindicato, recuerdan que las rebajas fiscales aplicadas por el Gobierno han contribuido de manera decisiva a contener la inflación, lo que confirma, según Gutiérrez, que “la intervención pública es necesaria para proteger a la mayoría social”, ha afirmado el secretario de Estudios, quien también ha reclamado mantener la vigilancia sobre determinadas prácticas empresariales.
Sin embargo, ha criticado que algunas empresas aprovechen esta situación para aumentar sus márgenes de beneficio, por lo que considera prioritario reforzar la negociación colectiva y garantizar que los salarios recuperen capacidad adquisitiva.
El sindicato alerta también de que el IPC no refleja adecuadamente ni el encarecimiento de la compra de vivienda ni el aumento de los alquileres.
Por último, Gutiérrez ha reclamado “seguir impulsando las energías renovables y la electrificación de empresas, hogares y transporte. Avanzar en soberanía energética también es avanzar en justicia social”.
Por su parte, UGT llama a preservar la capacidad adquisitiva de las personas trabajadoras, reforzando el papel del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva que la patronal no parece tener interés en renovar. Según los datos del sindicato, la subida salarial media pactada de los convenios con efectos en 2026 asciende al 2,94%, situándose ligeramente por debajo de la inflación anual (3,2%), si bien, los convenios firmados en 2026 con efectos para este mismo año prevén un incremento del 3,44 %.
UGT reivindica un incremento salarial del 4% para el periodo 2026-2028, con la posibilidad de incorporar aumentos adicionales de hasta un 3% en función de la diferencia existente entre el salario medio de convenio y el salario medio del conjunto del país.
Igualmente defiende las cláusulas de garantía salarial que actualmente solo amparan al 39,4% de las personas trabajadoras con convenio colectivo, un porcentaje todavía muy alejado de los niveles alcanzados tras la crisis de 2008, cuando llegaron a cubrir en torno al 80%.
Desde USO resaltan las subidas de los precios de las hortalizas y legumbres, casi un 3%, y de los combustibles, cerca del 20%, además de la ropa y el calzado. “Subidas que se producen sobre algunas partidas ya hiperinflacionadas, como la alimentación”, observa Joaquín Pérez, secretario general de USO.
El dirigente sindical destaca que la percpeción de los hogares no concuerda con los datos estadísticas, “no porque no haya grupos con incrementos abusivos, que los hay, sino porque, en su conjunto, el gasto medio no se siente representado con el índice general”, apunta Pérez quien ha exclamado “¡Qué más da que bajen los paquetes turísticos, si la preocupación es no poder hacer la compra de la semana!”
Este sindicato, que ayer mismo presentó un estudio sobre el impacto de las partidas básicas de la cesta de la compra en la economía de los hogares denuncia que los sueldos apenas “dan para sobrevivir”, por lo que vuelve a plantear la necesidad de incorporar “la cláusula de revisión salarial obligatoria y automática ligada al IPC en los convenios”, además de crear “un subíndice del IPC de los productos básicos”.
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