La aportación del ecofeminismo a la promoción de comunidades cristianas de iguales

El taller formativo “Hacia una economía del cuidado y una comunidad de iguales”, organizado por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Segorbe‑Castellón, parte del convencimiento de que el llamado “ecofeminismo” no solo alienta la defensa del cuidado, la lucha por la justicia y la promoción de la igualdad, sino que contribuye a una mejor comprensión de la apuesta cristiana por la dignidad humana
Con la convicción de que el pensamiento feminista tiene también mucho que decir en la misión de este movimiento especializado de Acción Católica y su apuesta por una sociedad y una Iglesia de iguales, el taller acogió una reflexión y debate sobre la necesidad de transformar las estructuras que precarizan la vida y sostienen la desigualdad.
Las militantes hoacistas Ester Calderón y Pino Trejo guiaron un recorrido por la memoria silenciada de tantas mujeres en la sociedad y en la Iglesia, invitando a mirar la realidad desde quienes ocupan los lugares más vulnerados entre las oprimidas.
La metodología empleada animaba a tomar conciencia de las brechas estructurales que siguen discriminando a las mujeres, la invisibilización de los cuidados y la falta de reconocimiento de las tareas que sostienen la vida, realizadas mayoritariamente por mujeres y desvalorizadas en el actual sistema económico y cultural.
El análisis incorporó la evolución del feminismo como teoría política, movimiento social y forma de vida, atendiendo a las distintas olas que han ampliado su horizonte y su capacidad crítica.
Este recorrido permitió comprender cómo los ejes de opresión (clase, género, raza, origen, orientación sexual) se entrecruzan en un sistema capitalista y patriarcal que reproduce desigualdades y violencias.
Así se abordaron también la persistencia de las violencias machistas y la mercantilización del cuerpo de las mujeres, cuestiones esenciales para un análisis honesto de la realidad y de las múltiples formas de dominación que siguen operando.
“Esta perspectiva nos ayuda a entender cómo interactúan las distintas opresiones en un sistema deshumanizador que genera un enorme sufrimiento personal y social”, resume Salomé, militante de la HOAC de Segorbe-Castellón que partición en el encuentro.
Desde el ecofeminismo, la reivindicación de los cuidados emerge como dimensión central de la vida social, para superar la división sexual del trabajo que asigna a las mujeres la esfera reproductiva y la relega a la invisibilidad.

Pacto integral y reorganización de los tiempos
En el debate se planteó que la actual crisis de los cuidados exige avanzar hacia la corresponsabilidad en los ámbitos familiar, empresarial y estatal. Para ello, hace falta un pacto integral por los cuidados y una reorganización del tiempo de trabajo que permita situar la sostenibilidad de la vida en el centro.
La reflexión se conectó con la misión de la HOAC, que desde su compromiso cristiano y obrero defiende la dignidad de todas las personas y denuncia las estructuras que generan exclusión.
“La apertura a otra manera de ver el mundo desde las claves del ecofeminismo nos ha removido profundamente. Colocar la sostenibilidad de la vida en el centro y comprender que la igualdad es condición para un buen vivir de todas las personas guarda un gran potencial transformador”, comenta Marisa, una de las asistentes al cursillo.
El taller abrió también un espacio para analizar la situación de las mujeres en la Iglesia, su exclusión de los espacios de decisión y la persistencia de estructuras jerárquicas y patriarcales que dificultan una participación plena.
De este modo, pudieron compartirse experiencias de mujeres que se organizan y forman, generando espacios de reivindicación como la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, y aunando esfuerzos para impulsar cambios que hagan posible una comunidad verdaderamente igualitaria.
Después de todo, el juzgar desde el Evangelio nos llama a vivir como comunidad de iguales, encuentra en la actitud valiente y liberadora de Jesús hacia las mujeres y en liderazgo femenino de las comunidades primigenias, en las místicas, doctoras y teólogas feministas, un camino todavía por desarrollar plenamente.
“El feminismo es una buena noticia para la humanización de la sociedad y para avanzar hacia una HOAC y una Iglesia más evangélica, profética y constructora del Reino”, considera Salomé, quien reconoce que tras esta experiencia se acrecienta su convicción de que son necesarias alianzas amplias y una visión integral que aliente los cambios.
“Nos vamos con ganas de seguir profundizando en la situación de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad. La mirada de la HOAC sobre el mundo obrero queda enriquecida cuando incorporamos la perspectiva feminista y la realidad de las más empobrecidas, discriminadas e invisibilizadas”, concluye Marisa.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



