El metal de A Coruña en huelga por el bloqueo de la negociación colectiva

El metal de A Coruña en huelga por el bloqueo de la negociación colectiva
El sector del metal de la comarca de A Coruña protagonizó este martes una primera jornada de huelga con un seguimiento muy elevado, que logró paralizar la actividad en los principales polígonos industriales y trasladó a las calles el malestar acumulado tras medio año de negociaciones sin avances.

La protesta culminó con una multitudinaria manifestación desde el polígono de A Grela hasta la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña, en Monelos, donde las organizaciones sindicales anunciaron un endurecimiento de las movilizaciones.

El momento central de la jornada llegó al mediodía. A las doce, centenares de trabajadores iniciaron la marcha desde la rotonda de Eduardo Diz, recorriendo la avenida de Arteixo, la ronda de Outeiro y la calle Pérez Ardá hasta llegar a la sede empresarial.

El portavoz de la CIG, Eduardo Caamaño reseñó que la manifestación buscaba “visibilizar o bloqueo e a falta de respecto da patronal cara o sector”. El conflicto estalló tras seis meses de reuniones sin resultados. Caamaño denunció que la patronal mantiene una actitud de cierre total: «Queremos denunciar publicamente o secuestro deste convenio. Non temos nada enriba da mesa despois de seis meses de negociación».

Según el portavoz, la convocatoria de huelga obligó a los empresarios a responder el pasado 14 de mayo, pero lo hicieron con un “no rotundo” a todas las propuestas sindicales. Lejos de acercar posiciones, esta negativa ha tensado aún más el escenario laboral.

Jairo Ares, portavoz de UGT en la mesa provincial, reconoce que en sus años de experiencia negociando convenios nunca había visto un escenario semejante: un conflicto que ni siquiera puede describirse como un bloqueo, porque para que exista bloqueo tendría que haber negociación, y en A Coruña —insiste— “no hay nadie al otro lado de la mesa”

Ante esta situación, CIG, CCOO, UGT y USO han decidido ampliar la huelga a los días 26 y 27 de mayo, en un intento de desbloquear la negociación y forzar a la patronal a presentar una oferta real.

Las organizaciones sindicales consideran que solo el incremento de la presión podrá romper el bloqueo empresarial y abrir una negociación real sobre salarios, condiciones laborales y garantías para el conjunto del sector.

Pontevedra escenifica la división sindical

El sindicato nacionalista mantiene la movilización también en Pontevedra, tras haberse descolgado del preacuerdo con la patronal al que sí se sumaron CCOO y UGT, tras haber conseguido una subida salarial del 15 % repartida en cuatro años y un paquete de mejoras que califican como “el mejor convenio de los últimos veinte años”.

El preacuerdo incorpora avances significativos en el reconocimiento de los trabajos tóxicos, penosos o peligrosos en astilleros y centros de reparación naval, establece una jornada intensiva en el mes de julio para el sector naval, amplía las vacaciones hasta los 24 días laborables, reduce la jornada anual a partir de 2027 y mejora la retribución del Oficial de 1ª respecto al de 2ª.

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También incluye la subrogación en empresas eólicas y de telecomunicaciones y consolida medidas ya pactadas, como la regulación del preaviso en los fijos discontinuos, el protocolo frente al estrés térmico o el seguro de responsabilidad civil para recursos preventivos.

Todo ello se ha negociado en una mesa compuesta por 24 personas, con representación de Asime, ATRA e Instalectra por parte empresarial y de CIG, CCOO y UGT por la parte social.

La unidad sindical que caracterizó las movilizaciones no se ha trasladado, sin embargo, a la firma del preacuerdo. La CIG decidió desmarcarse del texto al considerarlo insuficiente y sostiene que el sector tenía margen para lograr mejoras más ambiciosas aprovechando la fuerza demostrada en la calle.

CCOO y UGT, por el contrario, defienden que el acuerdo combina movilización y negociación y que representa un avance real y tangible para los 30.000 trabajadores de las 3.700 empresas afectadas en la provincia.

Esta diferencia de criterio explica también la divergencia entre ambas provincias: mientras Pontevedra encarrila el cierre del conflicto, A Coruña se adentra ahora en su fase más intensa, con un convenio completamente bloqueado y un horizonte de protestas que podría prolongarse si la patronal no modifica su posición

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