¡Buenos días! para el trabajo decente

¡Buenos días! para el trabajo decente

Compartimos esta experiencia con la que hemos aprendido un montón.

Somos un grupo de chicas y chicos de 3º de Primaria y estudiamos en el colegio Salesianos San Rafael de Elche. En la asignatura de Conocimiento del Medio estudiamos la realidad del trabajo y sus sectores (“las personas trabajamos para ganar un sueldo que nos permita vivir… a todos nos gustaría tener un trabajo adaptado a nuestros gustos, aficiones…”, así lo leemos en nuestro libro de texto, Edebé, página 238). Y nos sorprendió una viñeta, justo ahí, en esa misma página, que nos golpeó: “¡Pero… no todo el mundo trabaja en lo que quisiera!”

El profe nos vio las caras de “mal rollo” y nos devolvió una pregunta: “Y ¿por qué?, ¿por qué hay tantas y tantos que no pueden trabajar en lo que verdaderamente quieren?” Nos propuso llevar esta reflexión a nuestras familias, para que mamá y papá nos ayudaran a encontrar alguna luz que pudiera explicar este lío. A nosotras y a nosotros, a nuestros 9 años, nos gusta soñar e imaginarnos en el futuro como médicos, investigadoras, mecánicos, maestras, futbolistas, instagramers y mil cosas más.

Pero parece que no es fácil ni suficiente únicamente con nuestra ilusión y esfuerzo –a veces los sueños no se cumplen y hay que “recalcular la ruta”–: en casa, con nuestros padres, pudimos reflexionar acerca de la realidad del trabajo que viven nuestras familias, nuestra ciudad y comarca. Y el cole nos ofreció la posibilidad de participar en uno de los “Buenos Días salesianos” y así poder compartir con la comunidad educativa lo aprendido. (El “Buenos Días” es un invento genial de Don Bosco, nuestro fundador: en los coles salesianos se comienza la jornada con este momento compartido, justo antes de subir a las aulas, para recibir una palabra de ánimo, un sencillo mensaje, cargado de esperanza y de valores… es un momento educativo de gran valor en nuestro carisma).

¡Y a nosotros nos tocó justo el pasado día 30!, e hicimos memoria del 28 de abril, Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo –y recordamos a tantas personas trabajadoras que sufren accidentes laborales y enfermedades relacionadas con sus trabajos– y le hablamos a nuestros compañeros –¡unos 300 nos escuchaban, más todo el claustro de San Rafael y muchos padres y madres de la casa!– de nuestra reflexión en familia y en sesión de tutoría acerca de la realidad del trabajo, en la víspera del Primero de Mayo, sobre lo importante de luchar por el trabajo digno y decente para todas y todos, de la dura realidad de muchas familias que no pueden acceder a trabajos que permitan cubrir necesidades, sostener a la familia, a los hijos; de proyectos de vida rotos por la pobreza y la precariedad; de que los sueños hay que perseguirlos con insistencia, esfuerzo, ilusión, para que puedan ser, pero ¡a mendo la vida lo pone complicado! Y lo necesario, ¡siempre!, será levantarse y volver a intentarlo, porque muchas veces los fracasos son oportunidades con grandes lecciones de vida.

También el profe nos explicó que nosotras y nosotros somos “Iglesia por el trabajo decente”: porque somos amigos de Jesús, el Obrero de Nazaret, que vive en el corazón de cada familia obrera, de cada trabajadora y cada trabajador.

Y así os lo hemos querido contar. ¡Gracias!