Los Gobiernos deben actuar ya ante la subida de la temperatura del planeta

Los Gobiernos deben actuar ya ante la subida de la temperatura del planeta
El año 2024 va camino de convertirse en el más cálido de los últimos 175 años, de los que hay registros y en el primero en que se superen los 1,5 °C de temperatura sobre el promedio de la era preindustrial.

Así lo ha apuntado el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que indica que la media global de aumento ronda los 1,55 °C por encima de los niveles de 1850-1900 (con un margen de incertidumbre de ± 0,13 °C).

El informe alerta de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, que ha alcanzado su punto más alto en los últimos 800.000 años y del calentamiento de los océanos, que en los últimos ocho años han registrado máximos, además de duplicar la velocidad a la que sube el nivel del mar desde que comenzaron las mediciones con satelitales.

El hielo marino en la Antártida está disminuyendo y los glaciares alcanzaron retroceden a mínimos igualmente históricos, mientras que los fenómenos meteorológicos extremos incrementan su frecuencia

“Nunca hemos estado tan cerca, aunque de momento de forma temporal, del límite inferior de 1,5 °C del Acuerdo de París sobre el cambio climático”, afirma la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. “La comunidad de la OMM está haciendo sonar la Alerta Roja en el mundo”, añadió.

La investigación señala que el aumento de la temperatura en 2023 y 2024 se ha acelerado debido a fenómenos climáticos como El Niño, la actividad solar o las erupciones volcánicas.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, resume lo que está ocurriendo ya: “Los océanos siguen absorbiendo calor, el nivel del mar no deja de subir y la criosfera se derrite a un ritmo alarmante”, señaló.

Las condiciones climáticas extremas de 2024 han provocado el mayor número de desplazamientos en 16 años, agravando crisis alimentarias y ocasionando enormes pérdidas económicas.

Ante este escenario, la OMM insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana, esenciales para mitigar el impacto de ciclones, inundaciones y sequías.

“Apenas la mitad de los países cuentan con sistemas de alerta adecuados. Es imperativo cambiar esto”, destacó Saulo. Además, subrayó la urgencia de invertir en servicios meteorológicos y climáticos para construir comunidades más resilientes y seguras.

También puedes leer —  Francisco lamenta la insuficiente ambición climática: "No podemos esperar más tiempo"

El gran desafío

“La crisis climática es el desafío esencial al que se enfrenta la humanidad y está estrechamente interrelacionada con la crisis de desigualdad, como atestiguan el aumento de la inseguridad alimentaria y los desplazamientos de población, y la pérdida de biodiversidad”, declaró Celeste Saulo.

“Los líderes deben actuar ahora, apostando por energías renovables limpias y accesibles”, señaló el secretario de la ONU, António Guterres, apelando a los compromisos climáticos que deberían ser renovados en 2025.

Precisamente, los días 21 y 22 de marzo, dirigentes y ministros en materia climática de todo el mundo se reunirán por primera vez desde la CP 28 de Dubái en la Reunión Ministerial sobre el Clima que se celebrará en Copenhague.

La mejora de las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) de los países antes de la fecha límite de febrero de 2025 será una de las prioridades del orden del día, así como la concertación de un ambicioso acuerdo sobre financiación en la CP 29 para transformar los planes nacionales en medidas concretas.

Aunque la financiación mundial para la mitigar el cambio climático se han casi duplicado de 2020 a 2022 solo representan cerca del 1 % del PIB mundial, según la Climate Policy Initiative.

La organización estima que las inversiones deberían multiplicarse por más de seis, alcanzando casi los 9 billones de dólares en 2030 y otros 10 billones de dólares hasta 2050. La inacción hará que el coste sea todavía mas elevado.

Las medidas de adaptación tampoco cuentan con suficiente empuje financiero. La financiación sigue muy por debajo de los 212.000 millones de dólares anuales que se calcula que se necesitarán hasta 2030 solo en los países en desarrollo, a pesar de que en 2022 alcanzó también la cifra récord de 63.000 millones de dólares.