El informe PISA 2025 alerta del deterioro de la lectura en España y de una caída que alcanza a todos los grupos sociales

El informe PISA 2025 alerta del deterioro de la lectura en España y de una caída que alcanza a todos los grupos sociales
FOTO | Sam Balye, vía Unsplash
El alumnado español queda por debajo del promedio de la OCDE y de la Unión Europea en ciencias, lectura y matemáticas. El retroceso más acusado se produce en comprensión lectora y afecta a todos los niveles socioeconómicos, con una caída especialmente intensa entre el alumnado más favorecido

El Informe PISA 2025, publicado este martes 8 de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dibuja un deterioro del rendimiento educativo que afecta a numerosos sistemas educativos y que en España resulta especialmente visible en comprensión lectora. El informe español elaborado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes sitúa al alumnado español en 477 puntos en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas.

España queda así por debajo de los referentes internacionales en las tres competencias. El promedio de la OCDE alcanza 482 puntos en ciencias, 461 en lectura y 463 en matemáticas; mientras que el conjunto de la Unión Europea se sitúa en 481, 459 y 463 puntos, respectivamente.

La tendencia forma parte de un problema internacional más amplio. La propia OCDE señala que PISA 2025 registra el rendimiento medio más bajo observado hasta ahora en los países de la organización en ciencias, lectura y matemáticas. Entre 2015 y 2025, el promedio del organismo económico cayó de 489 a 482 puntos en ciencias, de 489 a 461 en lectura y de 485 a 463 en matemáticas.

La lectura concentra la principal señal de alarma

El comportamiento español resulta especialmente preocupante en comprensión lectora. España se sitúa diez puntos por debajo del promedio de la OCDE y ocho por debajo del conjunto de la UE.

La intitución identifica precisamente la lectura como una de las principales preocupaciones de PISA 2025. Entre 2018 y 2025 el rendimiento lector cayó en tres cuartas partes de los sistemas educativos con datos comparables y, en el conjunto de la OCDE, el descenso alcanzó aproximadamente 25 puntos. El organismo destaca además el deterioro de capacidades particularmente relevantes en la era digital: evaluar información, establecer conexiones entre distintas fuentes y pensar críticamente sobre lo leído.

El informe español introduce, sin embargo, un matiz importante frente a una lectura exclusivamente negativa: el porcentaje de alumnado que no alcanza el nivel mínimo de rendimiento es menor en España que en la OCDE y la Unión Europea en ciencias y matemáticas, y similar en lectura.

El problema español no se limita, por tanto, a la existencia de un grupo reducido de estudiantes con grandes dificultades. Los resultados sugieren un desplazamiento hacia abajo más amplio del rendimiento.

Una caída que atraviesa todos los grupos sociales

Uno de los resultados más relevantes aparece al analizar el rendimiento según el índice de estatus social, económico y cultural (ISEC).

Entre 2022 y 2025, la caída de la comprensión lectora alcanza a todos los grupos socioeconómicos. El alumnado situado en el cuarto inferior pierde alrededor de 15 puntos; los dos grupos intermedios, entre 16 y 18; mientras que el alumnado perteneciente al cuarto socioeconómicamente más favorecido registra el mayor descenso, superior a los 30 puntos.

El dato obliga a ampliar el análisis. Las desigualdades económicas y culturales continúan condicionando claramente las oportunidades educativas, pero no bastan para explicar un retroceso que alcanza también con fuerza a quienes cuentan con mayores recursos familiares.

La propia OCDE observa a escala internacional una evolución semejante: la reducción reciente de algunas brechas socioeconómicas no se debe principalmente a una mejora del alumnado desfavorecido, sino al empeoramiento de quienes partían de posiciones más favorables.

Atención, hábitos de lectura y vida digital

PISA plantea distintas hipótesis para explicar el deterioro lector. El informe español agrupa las posibles causas en cuatro grandes ámbitos: cambios en el propio alumnado, transformaciones en centros y aulas, presiones que afectan al sistema educativo y tendencias sociales más amplias.

Entre ellas aparecen una posible disminución de la atención, una mayor necesidad de apoyo al alumnado, problemas de comportamiento y disciplina, aulas más diversas, dificultades de gobernanza educativa y, de forma destacada, la transformación de los hábitos de lectura y una vida crecientemente digital.

La OCDE advierte de que el retroceso lector comenzó antes de la pandemia. Paralelamente, han disminuido la lectura por placer y la lectura prolongada, mientras aumentan formas digitales de consumo de información caracterizadas por una navegación más rápida y fragmentada.

El organismo destaca incluso el crecimiento de los denominados “lectores apresurados”: alumnado que recorre rápidamente los textos y ofrece respuestas rápidas pero incorrectas. Su proporción prácticamente se ha duplicado entre 2018 y 2025.

Eso no permite responsabilizar automáticamente a la tecnología. PISA insiste en que la relación depende de cómo se utilicen los dispositivos y las herramientas digitales. Pero sí plantea una cuestión educativa de fondo: en un entorno donde acceder a información resulta cada vez más sencillo, comprenderla, interpretarla, contrastarla y mantener una atención sostenida adquiere todavía mayor importancia.

La pandemia tampoco explica todo el deterioro

La generación examinada tenía alrededor de diez años cuando comenzó la pandemia de covid-19. Los cierres escolares y las dificultades de la enseñanza a distancia forman parte de su trayectoria educativa, pero la OCDE advierte contra las explicaciones simples.

El deterioro de algunas competencias ya había comenzado antes de 2020 y los efectos de la pandemia varían dependiendo de factores como el apoyo del profesorado, los recursos familiares, la calidad de la enseñanza a distancia o las políticas educativas de recuperación.

PISA 2025 ofrece así una advertencia que va más allá de la posición de España en una clasificación internacional. La caída lectora afecta tanto al alumnado vulnerable como al favorecido y coincide con una transformación profunda de las formas de acceder a la información, aprender y relacionarse con los textos.

La cuestión educativa que emerge del informe no es únicamente cuánto leen las personas jóvenes, sino cómo están aprendiendo a comprender un mundo cada vez más saturado de información.

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