Ser buena noticia para las familias hoy

Ser buena noticia para las familias hoy
Foto | María Antúnez Durango

La semana del 7 al 14 de octubre tendrá lugar en el Vaticano un encuentro convocado por el papa León XIV con los jefes de las Iglesias Católicas Orientales y los presidentes de las Conferencias Episcopales con motivo del décimo aniversario de Amoris laetitia (AL), con el objetivo de relanzar la pastoral para anunciar el Evangelio a las familias de hoy.

Este encuentro, según el documento preparatorio elaborado por la Secretaría General del Sínodo y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, tiene como fin «proceder, en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy». En un contexto marcado por la crisis de sentido, la polarización, la precariedad y los conflictos violentos, este deseo es ya, sin duda buena noticia para los cristianos y cristianas.

El citado documento, lanzado en marzo de este año con el fin de ser trabajado previamente en las iglesias locales, propone cinco ejes temáticos, al hilo de los cuales planteamos algunas preguntas y propuestas.

La familia hoy, realidad, belleza y desafíos

La familia, una realidad plural, cambiante, y en permanente evolución, está sufriendo los embates de la crisis, la precariedad, la inseguridad y los conflictos y es, hoy más que nunca, reflejo del amor todo cuidadoso de Dios, que acoge, alienta y nutre la vida. Los desafíos a los que se enfrentan las familias no son los mismos en todo el mundo. En algunos lugares las personas ya no desean casarse, construir una familia, ni siquiera tener descendencia. Sin embargo, en otros lugares la familia está marcada por el matrimonio infantil o el matrimonio forzado, los desplazamientos, la separación debida a la migración, la violencia machista y la pobreza y exclusión.

En medio de esta realidad compleja y desafiante, es un signo de esperanza que existan personas con el deseo de construir un proyecto familiar de muy diversa forma. Ojalá la Iglesia reconozca, acepte y valore la diversidad de modelos familiares como una riqueza a acompañar y cuidar. Reducir a la familia al amor entre un hombre y una mujer va en detrimento de reconocer la «belleza» de la multiplicidad de familias en las que se manifiesta la acción de Dios.

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Los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial

El documento parte de la constatación de la pérdida de confianza de los jóvenes en el proyecto matrimonial y familiar. Ante esta realidad, tal vez es necesario cuestionarse la violencia simbólica que hay detrás de la teología del matrimonio, enmarcada en un esquema patriarcal y cimentada en los postulados de San Agustín y Santo Tomás. Una teología del matrimonio actualizada podría ser un primer paso de «conversión pastoral» que pudiera ayudar en el «discernimiento de un camino afectivo y familiar» a hombres y mujeres jóvenes de nuestro tiempo, que ya no entienden de desigualdades ni de roles jerarquizados.

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