La acampada por la vivienda en Sol sigue creciendo a la espera de un decreto que impida más desahucios como el de Maricarmen

Al campamento por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol de Madrid llegan personas con ánimo de echar una mano, activistas, sindicalistas y también turistas. El movimiento por el derecho a la vivienda aumenta la presión sobre las autoridades públicas para que aprueben medidas eficaces que impidan más desahucios y garanticen el derecho a la vivienda por encima de la especulación.
No todo es concordia, es verdad. A veces, se acerca alguien a la primera línea de tiendas de campaña a increpar al personal. Un polémico influencer se acerca móvil en mano en busca de bronca y acaba yéndose entre improperios.
En medio del laberinto, bajo unos tenderetes firmes, un grupo de personas recoge la comida y alimentos para dárselo a quien se lo pida. A su alrededor hay un sin fin de tiendas de campaña, tendederos y uno toldos para aliviar algo la lluvia que se presagia.
Los cálculos hablan de unas 700 tiendas, aunque sigue llegando gente que trata de instalarse dentro del límite imaginario que coincide con el espacio necesario para permitir el paso a los viandantes.
Mires donde mires se ve una camiseta naranja frente a un micrófono o una cámara, personas sentadas en corro y otras de pie hablando tranquilamente.
Pancartas y carteles, firmados por colectivos muy diversos, decoran el espacio, aunque predominan los folios pegados con un “qr” para adherirse a la campaña de apoyo al “Decreto Maricarmen”.
Hay mensajes contra los rentistas, caseros, fondos buitres, pero también contra los partidos políticos. No se libran las formaciones que sostienen el Gobierno de coalición progresista: PSOE y Sumar.
“Hemos recibido el ruego de Maricarmen pidiéndonos que sigamos luchando por la vivienda, y es lo que estamos haciendo”, comenta Rufina, una de las portavoces de las varias que se turnan para hablar con los profesionales de los medios de comunicación.
“Aquí estaremos hasta que haga falta. Esto no se va a parar. Si se aprueba un decreto con nuestras reivindicaciones, cambiaremos las acciones y si no, veremos cómo seguir actuando”, responde preguntadas por el futuro de esta demostración de fuerza.

Contratos indefinidos y congelación de los alquileres
Explica que no van a conformarse hasta que el Parlamento apruebe la “congelación de los alquileres y los contratos indefinidos” porque no queremos que haya otras Maricármenes.
El Sindicato de Inquilinos argumenta que la renovación automática de los alquileres, que la propiedad solo puede rescindir unilateralmente en circunstancias excepcionales, ya funciona en Inglaterra, Alemania o Austria.
También reclaman medidas estructurales para frenar los desahucios, la regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones y las prórrogas efectivas de los contratos en vigor.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ha pedido a la Delegación del Gobierno que ponga fin a la protesta. De lo contrario, ha anunciado, la corporación municipal presentará una denuncia por dejación de funciones.
El Gobierno regional de Isabel Díaz-Ayuso, con sede a escasos metros del campamento, no se ha quedado atrás y ha alertado de las pérdidas para los comerciantes de las zonas y de las dudas para los potenciales inversores que supone.
Rufina, tiene otra visión, en cambio, de esta movilización que persigue hacer real el derecho a la vivienda digna y que es vista con simpatía por gran parte de la ciudadanía y del tejido social. A las carpas han llegado artistas, sindicalistas, incluidos los secretarios generales de CCOO y UGT, representantes de las asociaciones vecinales, ecologistas, de consumidores…
“Mucha gente se ha unido, las educadoras se han unido, gente de otros sindicatos se han unido porque a todas nos atraviesa el hecho de que, sin un techo digno, si un lugar estable donde vivir, nuestras vidas se resquebrajan”, dice la portavoz del Sindicato de Inquilinas.
Sabe de lo que habla, hace diez años tuvo que dejar su hogar por decisión de su casero, con quien no pudo negociar nada. Simplemente nos echó”, recuerda. Dejar el que había sido su hogar y buscar durante más de dos años otra vivienda que habitar, pasó factura a su familia:
“Nuestra salud emocional y nuestra salud física se vieron afectadas”, aclara.
Cada día, varias decenas de personas pasan por algo parecido en nuestro país. Los desahucios continúan. La vivienda sigue encareciéndose en paralelo a la inversión de empresas y grandes fortunas en el mercado inmobiliario.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas no se ha olvidado que fue Ana Botella, entonces, alcaldesa de Madrid, quien vendió vivienda pública a los fondos de inversión, conocidos como fondos buitres. Sin embargo, responsabiliza a todas las Administraciones, desde “el gobierno de la nación hasta los ayuntamientos” de que la vivienda se haya convertido en un activo financiero más.
Aunque la lluvia ha hecho acto de presencia en la Puerta del Sol quienes allí se han plantado esperan que a medida que la gente termine su jornada laboral o salga de las clases se acerquen por allí para que aumentar la presión sobre los responsables políticos, especialmente, quienes están negociando el articulado del decreto de vivienda y quienes deben votar mañana en el Congreso de los Diputados.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



