García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, recuerda a las personas privadas de libertad que “la dignidad de la persona no se pierde nunca”

García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, recuerda a las personas privadas de libertad que “la dignidad de la persona no se pierde nunca”
Foto: Ye Jinghan (unsplash)
El obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, ha reclamado una reflexión social sobre el sistema penitenciario y una mirada más humana hacia las personas privadas de libertad con motivo de la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de las prisiones e instituciones penitenciarias.

En un mensaje difundido con motivo de la celebración, el prelado reconoce la necesidad de restaurar la justicia y proteger a la sociedad frente a conductas delictivas, pero cuestiona si el actual modelo penitenciario constituye la única respuesta posible.

En este sentido, señala que el esquema basado exclusivamente en el delito y el castigo “no siempre favorece el crecimiento personal” y defiende que “otras formas de pena son posibles y son necesarias”.

El obispo subraya que la jornada de la Merced invita cada año a volver la mirada hacia una realidad frecuentemente olvidada y condicionada, en su opinión, por prejuicios y estereotipos sociales.

“Es bueno acercarnos a esta realidad con otros ojos y otras miradas renovadas para descubrir, más allá de las cifras, a cada persona, su historia y la realidad de sufrimiento que encierran sus muros”, afirma.

A partir de su experiencia de acompañamiento pastoral en centros penitenciarios, García Cadiñanos describe diversas situaciones de sufrimiento que afectan a la población reclusa.

Entre ellas cita la incertidumbre de los presos preventivos cuyos procesos judiciales se prolongan en el tiempo, la soledad derivada de la ruptura de vínculos familiares y sociales, el impacto de las largas condenas sobre las expectativas de futuro y el aumento de problemas de salud mental relacionados con el aislamiento.

Así mismo, recuerda las dificultades que afrontan las familias de las personas encarceladas, que, según sostiene, también padecen las consecuencias del estigma social y de los llamados “juicios paralelos”.

En su mensaje, el obispo recupera unas palabras pronunciadas en 1931 por la entonces directora general de Prisiones, Victoria Kent, quien defendía que las cárceles debían convertirse en espacios de educación, trabajo, atención sanitaria y reinserción social.

A juicio del prelado, esa reflexión mantiene plena vigencia y pone de relieve que la dignidad de las personas no desaparece por el hecho de estar privadas de libertad.

“La dignidad de la persona no se pierde nunca”, afirma el obispo, quien añade que la prisión no debe entenderse como un mero lugar de apartamiento, sino como un ámbito orientado a la reparación de las heridas personales y sociales, muchas de ellas vinculadas a situaciones previas de exclusión.

El mensaje también recoge una referencia al papa Francisco, recordando una reflexión realizada tras una visita a una cárcel sobre las circunstancias que pueden conducir a unas personas a prisión y a otras no. En la misma línea, García Cadiñanos sostiene que la reinserción y la reparación requieren la implicación del conjunto de la sociedad.

Finalmente, el obispo cita unas palabras atribuidas al papa León XIV durante una visita a la prisión de Barcelona: “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”. A partir de esta idea, anima a superar prejuicios y a abrir oportunidades para quienes cumplen condena.

Como ejemplo de iniciativas de acompañamiento e integración, anuncia que en los próximos días comenzará un Camino de Santiago en el que participará un grupo de personas presas, una experiencia que define como una oportunidad para “abrir caminos de libertad, de futuro y de oportunidad”.

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