El Vaticano da un paso clave en la causa de canonización de Dorothy Day

El proceso de canonización de la periodista y activista estadounidense Dorothy Day (1897-1980) ha dado un nuevo paso después de que el Dicasterio para las Causas de los Santos aprobara la fase de investigación correspondiente a su causa, un avance que acerca a la cofundadora del Movimiento del Trabajador Católico a una posible beatificación.
La fase neoyorquina de la investigación fue clausurada el 8 de diciembre de 2021 por el cardenal Timothy Dolan en una celebración celebrada en la catedral de San Patricio.
Posteriormente, la Archidiócesis de Nueva York remitió a Roma 137 cajas de archivo que contenían entrevistas a testigos, estudios teológicos de sus escritos, correspondencia personal, diarios, libros, registros de sus detenciones y el expediente que el FBI elaboró sobre ella durante décadas.
La abundancia de material refleja la complejidad de una figura que combinó compromiso social, radicalismo evangélico, militancia pacifista y una intensa vida espiritual. Durante casi medio siglo, Day escribió una columna regular en The Catholic Worker y mantuvo diarios personales que ahora forman parte del examen realizado por los expertos designados por el Vaticano.
En noviembre de 2023, el Dicasterio para las Causas de los Santos nombró relator de la causa a monseñor Maurizio Tagliaferri, que ya había trabajado en otros procesos de canonización estadounidenses, entre ellos los del sacerdote afroamericano Augustus Tolton y la activista Julia Greeley.
El Movimiento de Trabajadores Católicos de Estados Unidos mantiene una significativa labor de atención a las personas sin hogar en ciudadades como Nueva York y acompañamiento a personas migrantes en Houston.
A lo largo de su historia, la organización ha combinado siempre el anuncio de la Buena Noticia y la incidencia política con iniciativas sociales llegando incluso a fomentar granjas coopearativas, casas de acogida y albergues de refugiados que han trado de funcionar de manera autogestionada y promover la vida comunitaria.
El respaldo de León XIV
El avance de la causa coincide con varios gestos públicos de reconocimiento por parte del papa León XIV, que ha citado a Dorothy Day en documentos y publicaciones recientes.
El 15 de mayo de 2026, el pontífice promulgó la encíclica Magnifica Humanitas, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Peter Maurin, cofundador junto a Day del Movimiento del Trabajador Católico. En el número 124 del documento, el papa incluye a Day entre las mujeres que contribuyeron a hacer la historia “más humana”, junto a figuras como Teresa de Calcuta, Maria Montessori, Wangari Maathai y Marie Curie.
Dos meses después, el 21 de julio de 2026, la editorial vaticana publicó el volumen Desarmado y desarmante: La paz es un regalo, una recopilación de discursos y reflexiones de León XIV sobre la paz. En el prólogo, firmado el 19 de julio, el pontífice afirma que “la paz busca testigos” y presenta a Dorothy Day como uno de ellos, junto al beato Floribert Bwana Chui y al político italiano Giorgio La Pira.
En ese texto, León XIV evoca además la crisis nuclear de 1983 y la decisión del oficial soviético Stanislav Petrov de no activar una alerta que pudo haber desencadenado una guerra nuclear, subrayando que la conciencia moral de una sola persona puede cambiar el destino de la humanidad.
Una voz decisiva en el Concilio
La relación entre Dorothy Day y la doctrina católica sobre la paz constituye uno de los aspectos más debatidos de su legado.
En septiembre de 1965, durante la última sesión del Concilio Vaticano II, Day viajó a Roma con una delegación del movimiento Pax. Junto a otras 19 mujeres realizó un ayuno de diez días para reclamar dos medidas concretas: el reconocimiento de la objeción de conciencia al servicio militar y una condena explícita de los ataques contra la población civil.
La iniciativa fue apoyada por figuras como Eileen Egan y el monje trapense Thomas Merton, que promovieron entre los padres conciliares la expresión “no violencia evangélica”.
Las reivindicaciones terminaron reflejándose en la constitución pastoral Gaudium et Spes, promulgada el 7 de diciembre de 1965. El texto reconoce la legitimidad de quienes rechazan empuñar armas por motivos de conciencia y condena los ataques indiscriminados contra ciudades y poblaciones civiles como un crimen contra Dios y contra la humanidad. Ambos principios fueron posteriormente incorporados al Catecismo de la Iglesia Católica.
Para muchos historiadores, aquel episodio representó una de las principales contribuciones de Day al pensamiento católico contemporáneo sobre la guerra y la paz. Ya en septiembre de 1945 había denunciado en las páginas de The Catholic Worker el bombardeo atómico de Hiroshima, una postura que mantuvo durante toda su vida.
Radical en la acción social y fiel a la Iglesia
Nacida en Brooklyn en 1897, Dorothy Day desarrolló una intensa actividad periodística y política en ambientes socialistas y anarquistas antes de convertirse al catolicismo en 1927.
Seis años después fundó junto a Peter Maurin el Movimiento del Trabajador Católico, que combinó la publicación de un periódico de amplia difusión con la apertura de casas de hospitalidad para personas sin recursos. Su labor la llevó a ser detenida en once ocasiones y a convertirse en una de las voces más influyentes del catolicismo social estadounidense.
Aunque mantuvo una actitud crítica hacia determinadas decisiones de la jerarquía eclesial, Day defendió posiciones acordes con la doctrina católica en cuestiones morales. Asistía diariamente a misa, rezaba el rosario, aceptaba la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción y se opuso a la ordenación de mujeres.
Al mismo tiempo, denunció públicamente decisiones de algunos responsables eclesiásticos. En 1949 criticó al cardenal Francis Spellman por intervenir en una huelga de trabajadores de cementerios y cuestionó reiteradamente la dependencia económica de la Iglesia respecto al poder político.
Una influencia que sigue creciendo
El reconocimiento institucional hacia Dorothy Day se ha intensificado en los últimos años. Benedicto XVI la citó en una audiencia general celebrada en febrero de 2013 como ejemplo de conversión; Francisco la presentó en 2015 ante el Congreso de Estados Unidos como una de las personalidades que mejor encarnan los valores del país y escribió el prólogo de la edición italiana de su autobiografía publicada en 2023.
Fuera del ámbito eclesial, la ciudad de Nueva York rebautizó el 2 de mayo de 2026 el tramo de Pineapple Street donde nació como Dorothy Day Way, mientras que el Senado del Estado de Nueva York aprobó ese mismo mes una resolución de homenaje respaldada por decenas de legisladores.
Quienes impulsan su canonización sostienen que su santidad no se explica únicamente por sus grandes posiciones públicas, sino también por gestos cotidianos de servicio. Entre los testimonios enviados al Vaticano figuran recuerdos de personas que convivieron con ella en las comunidades del Catholic Worker Movement y que resumen su legado en una imagen sencilla: Dorothy Day les enseñó a lavar los platos porque entendía que la transformación social comienza en las tareas más humildes.
Concluida la investigación documental, la Santa Sede deberá determinar ahora si Day practicó las virtudes cristianas de manera heroica, un paso imprescindible para avanzar hacia una eventual beatificación de una de las figuras más influyentes y controvertidas del catolicismo contemporáneo.
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