“Aquí se está defendiendo la democracia” afirma Roberto Saviano ante la comunidad que resiste el desalojo de Spin Time

Un incendio rápidamente sofocado mantiene fuera de su casa a unas 400 personas. El Ayuntamiento de Roma ha formalizado una propuesta para comprar el edificio, mientras crecen las presiones políticas para acabar con una experiencia de vivienda, acogida y organización comunitaria
Un principio de incendio ocurrido durante la noche del 29 al 30 de julio ha colocado a Spin Time, una de las experiencias comunitarias más significativas de Roma, ante el riesgo de un desalojo definitivo. Cerca de 400 personas, agrupadas en 138 familias, tuvieron que abandonar el edificio de la vía Santa Croce in Gerusalemme y buena parte de ellas continúa en la calle, entre tiendas de campaña, altas temperaturas y unas condiciones cada vez más difíciles para menores, personas mayores, enfermas o con discapacidad.
El fuego comenzó en el patio del inmueble y fue apagado rápidamente por sus propios habitantes, que avisaron a los bomberos y evacuaron voluntariamente el edificio. No hubo personas heridas ni las llamas se extendieron a las viviendas. Sin embargo, las autoridades impidieron posteriormente el regreso y aplicaron dos precintos: uno preventivo, relacionado con la ocupación del inmueble, y otro probatorio, vinculado a la investigación del incendio.
Lo que debía ser una medida temporal de seguridad comenzó así a adquirir la forma de un desalojo de hecho. “Por la mañana se extendió la sensación de que el hecho de que la gente hubiera dejado el edificio espontáneamente se había convertido en el pretexto para desalojarlo”, explica el sacerdote Mattia Ferrari, coordinador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares y capellán de la Mediterranea Saving Humans, organización con sede en esta comunidad. Entre las familias se repetía una frase: “Se acabó todo”.
Una emergencia que viene de lejos
La gravedad de lo sucedido no puede entenderse únicamente a partir del incendio. Spin Time ocupa desde 2013 un antiguo inmueble público, actualmente propiedad de InvestiRE Sgr, en el barrio romano del Esquilino. Allí viven familias de distintas procedencias que no pudieron acceder a una vivienda por los cauces ordinarios. Con los años, el edificio se ha convertido también en un espacio abierto al barrio, con actividades culturales, acompañamiento escolar, asesoramiento a personas migrantes, distribución de alimentos, talleres, restauración, espacios de trabajo y un auditorio.
Sobre el inmueble pesa desde marzo de 2020 una orden judicial de decomiso preventivo que nunca llegó a ejecutarse. En febrero de 2026, el Tribunal Civil de Roma condenó al Ministerio del Interior a indemnizar a la propiedad con más de 21 millones de euros por no haber procedido a su desalojo, además de establecer nuevos pagos mientras continuara la ocupación. La resolución incrementó notablemente la presión sobre el futuro del edificio.
Por eso, el incendio no se produce en un terreno neutral. Representantes del partido ultra Fratelli d’Italia reclamaron inmediatamente la expulsión de las familias. El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Fabio Rampelli, calificó Spin Time como una “bomba de relojería”, mientras otros dirigentes de la formación de Giorgia Meloni exigieron ejecutar el desalojo.
La cuestión, sin embargo, no consiste simplemente en hacer cumplir una medida administrativa. La alternativa que se plantea es si el conflicto debe resolverse expulsando a 138 familias sin una respuesta residencial estable o reconociendo la función social que la propia comunidad ha construido durante trece años.
Roma propone comprar el inmueble
La resistencia de las familias en la calle y la amplia movilización social han abierto una posibilidad distinta. Tras varias reuniones en la Prefectura –en la delegación del Gobierno de Italia en el territorio–, Roma Capitale –el ayuntamiento de la ciudad– formalizó el 4 de agosto una propuesta para adquirir el edificio conforme a la valoración de la Agencia del Dominio Público o de la Agencia Tributaria italiana.
La oferta incluye un acuerdo provisional que permitiría poner inmediatamente el inmueble a disposición del ayuntamiento y facilitar, en el menor tiempo posible, el regreso de las familias y de las personas más vulnerables. La propiedad debe pronunciarse ahora definitivamente, mientras continúa pendiente la inspección técnica del edificio, que necesita autorización judicial.

El Ayuntamiento de Roma confirmó este miércoles que la propuesta ya ha sido formalizada y que trabaja, entretanto, para proporcionar alternativas habitacionales a las familias con menores y a las personas más frágiles. La solución, por tanto, todavía no está cerrada. Cada día que pasa prolonga una emergencia física y psicológica que ninguna negociación debería normalizar.
La cuenta oficial de Spin Time en Instagram reconoce que la propuesta municipal constituye un paso adelante, pero atribuye el avance a la determinación de quienes permanecen en la calle y a la movilización de una extensa comunidad solidaria. El mensaje es tan sencillo como urgente: “No tenemos tiempo”.
Saviano: “Aquí se está defendiendo la democracia”
La movilización ha recibido también el respaldo de numerosas personalidades de la cultura. El periodista Roberto Saviano acudió el 3 de agosto al campamento levantado ante las puertas del edificio y rechazó que Spin Time pueda reducirse a una ocupación ilegal.
“No se trata de una ocupación, sino de devolver la vida a una estructura que estaba muerta”, afirmó. Para el escritor perseguido por la Camorra, sus habitantes “han defendido este edificio” y lo han hecho renacer en una ciudad sometida a la presión de la especulación inmobiliaria y a la existencia de miles de viviendas vacías convertidas en activos financieros.
Roberto Saviano in visita al presidio dello Spin Time a Roma: “Questa non è CasaPound, qui ci sono famiglie. Operazioni di Piantedosi furbesche, qualunque cosa faranno ci troveranno fermi e resistenti”.
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— LaPresse (@LaPresse_news) August 4, 2026
“Aquí se está defendiendo la democracia”, proclamó Saviano. También cuestionó la utilización política del concepto de legalidad para equiparar experiencias muy diferentes: “No es CasaPound, es una ciudad de familias que han vuelto a poner en marcha un edificio”. A su juicio, Spin Time no ha generado degradación, sino que ha permitido que un inmueble abandonado volviera a ser útil y contribuyera a la vida del barrio.
La comparación resulta especialmente incómoda para el Gobierno italiano. Mientras se reclama el desalojo de una comunidad formada principalmente por familias y personas vulnerables, la ocupación de extrema derecha de CasaPound continúa a poca distancia.
Saviano acusó al ministro del Interior, Matteo Piantedosi, de hacer propaganda al presentar experiencias como Spin Time como espacios de criminalidad: “No es este el caso”. “No se podrá apagar esta experiencia; nos encontrarán firmes y resistentes”, advirtió.
Una comunidad acompañada
La participación del cardenal vicario Baldo Reina en la negociación no resulta ajena a la historia de Spin Time. Aunque no es una iniciativa católica, el cardenal Michael Czerny lo definió en una entrevista con quien escribe esta crónica como “un lugar de encuentro entre la fe cristiana y los movimientos populares”, un encuentro “no hablado, sino vivido”. La mediación de Reina, considerada decisiva por el Ayuntamiento según Mattia Ferrari, se suma ahora al apoyo de Cáritas, la parroquia de Santa Croce y numerosas entidades y personas que acompañan a las familias.
Spin Time acogió también el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares, pero ese acontecimiento es solo una expresión más de una realidad comunitaria mucho más extensa. Quien haya atravesado sus puertas habrá encontrado una forma concreta de vida compartida, de esperanza… un lugar donde nadie se salva solo: un barco fraterno en la ciudad eterna.
El futuro de ese “barco fraterno” depende ahora de que la propuesta municipal prospere y permita convertir el inmueble en patrimonio público. También depende de la resiliencia y lucha de sus habitantes y el entorno de solidaridad que genera.
Mientras la propiedad decide y las instituciones negocian, las familias permanecen ante la verja. Su resistencia ha conseguido abrir una salida que parecía imposible apenas unas horas después del incendio.
“Estamos luchando para que la comunidad de Spin Time, y todo lo que representa, prevalezca sobre los empujes de las finanzas, del autoritarismo y de la represión”, resume Mattia Ferrari.
En esa disputa se juega mucho más que la propiedad de un edificio: se decide si el derecho a la vivienda y la vida construida en común, anhelos y esperanzas, pesan algo frente al poder de la especulación.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



