Mientras los salarios de la mayoría menguan, las élites millonaria acapara cada vez más riqueza

Mientras los salarios de la mayoría menguan, las élites millonaria acapara cada vez más riqueza
Foto | Alim (unsplash)
Un nuevo informe confirma que ejecutivos y accionistas cada vez se apropian de una proporción creciente del valor generado en la economía global. Las riquezas de las élites crecen exponencialmente, mientras los salarios apenas suben.

La riqueza de los milmillonarios alcanzó máximos históricos en 2026. En solo un año, aumentó en cuatro billones de dólares, situándose 1,5 billones por encima de la riqueza conjunta de los 4.100 millones de personas más pobres del planeta.

En comparación con el año anterior, hay 400 milmillonarios más, y 45 de ellos han construido sus fortunas en el sector de la inteligencia artificial.

A nivel mundial, entre 2019 y 2025, el salario real de las personas trabajadoras se ha reducido un 12%, mientras que el de los directores generales se ha disparado un 54 %.

La brecha mundial entre las ganancias de las personas más ricas y los trabajadores también ocurre en  España, donde la remuneración media de los directores generales de las 12 mayores empresas aumentó un 16% en el último año, mientras el sueldo medio de las personas trabajadoras apenas creció un 3,6% desde 2019

En España, la remuneración media de los directores generales de las 12 mayores empresas aumentó un 16% en el último año, en contraste con el 3,6% de aumento en términos reales del sueldo medio de las personas trabajadoras desde 2019.

Así lo refleja  un nuevo análisis de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y Oxfam Intermón que examina a 1.500 grandes empresas de 33 países con información disponible sobre la retribución de sus máximos ejecutivos.

El secretario general de la CSI, Luc Triangle, denuncia que “lejos del círculo virtuoso que las empresas nos prometen, asistimos a un modelo en el que las grandes corporaciones debilitan la negociación colectiva y el diálogo social, mientras que los directores generales milmillonarios se apropian de la riqueza generada por las mejoras en la productividad”.

“Los superricos utilizan enormes recursos para financiar proyectos políticos antidemocráticos”, afirma.

Solo el año pasado, el salario y las bonificaciones del director general promedio alcanzaron los 8,4 millones de dólares, frente a los 7,6 millones del año anterior. A este ritmo, una persona trabajadora media necesitaría 490 años para reunir la misma cantidad.

Los directores generales de las mayores corporaciones del mundo incrementaron sus salarios un 11% en términos reales en 2025, mientras que la remuneración real de la persona trabajadora promedio apenas avanzó un 0,5%.

Hasta ahora, cuatro grandes compañías —entre ellas Blackstone, Broadcom y Goldman Sachs— han declarado remuneraciones superiores a los 100 millones de dólares para sus directores generales en 2025. En conjunto, los diez ejecutivos mejor pagados superaron los 1.000 millones de dólares.

La brecha salarial de género en estas empresas se sitúa, de media, en el 16%, lo que en la práctica significa que las mujeres dejan de percibir ingresos desde el 4 de noviembre de cada año.

Desde 2019, los salarios reales de las personas trabajadoras han caído un 12%, equivalente a 108 días trabajados sin remuneración entre 2019 y 2025 (31 días solo el último año). En contraste, la retribución de los directores generales ha pasado de una media de 5,5 millones de dólares en 2019 a 8,4 millones en 2025, lo que supone un aumento del 54% en términos reales.

Un siglo de trabajo

Aunque en nuestro país las diferencias no llegan a ser tan abismales, resultan igualmente insalvables y corrosivas para la cohesión social.

Los directores generales de las grandes empresas del país ganaron 98 veces el sueldo medio del país, lo que significa que una persona trabajadora con un sueldo promedio tendría que trabajar prácticamente un siglo entero para ganar lo que uno de esos altos directivos gana en un solo año.

“La remuneración de los altos directivos de las grandes empresas alcanzan unas dimensiones desorbitadas, muy alejadas de lo que gana el común de las personas para costearse los gastos vitales”, señala Miguel Alba, responsable de Desigualdad y Sector Privado de Oxfam Intermón.

También puedes leer —  Tres coberturas para una misma urgencia: dignidad, trabajo y esperanza

El estudio advierte de que algunos de los mayores pagos de 2025 fueron a parar a Bernard Arnault, propietario de la marca de lujo LVMH, con 3.800 millones de dólares; y Amancio Ortega, propietario de Inditex (Zara), que recibió 3.700 millones de dólares.

En todo el planeta, cerca de 1.000 milmillonarios,  con carteras de inversión identificadas, recibieron colectivamente 79.000 millones de dólares en dividendos en 2025, lo que equivale a unos 2.500 dólares por segundo.

El milmillonario promedio ganó más en dividendos en menos de dos horas que lo que la persona trabajadora promedio ganó en salario en todo un año.

Amenaza a los derechos y la democracia

La ONG y la internacional sindical alerta de que algunas personas parte de los desorbitados dividendos en muchas se destinan a proyectos que suponen una amenaza contra los derechos de las personas trabajadoras y la democracia.

De hecho, el fundador de Oracle, Larry Ellison, ha empleado su fortuna para convertirse en uno de los principales accionistas de Paramount, compañía adquirida por la empresa de su hijo y propietaria de cadenas de televisión de gran alcance como CBS.

En Francia, el milmillonario de extrema derecha Vincent Bolloré controla actualmente CNews, a la que ha transformado en el equivalente francés de Fox News.

Oxfam Intermón presentó ante la ONU  en 2024 una denuncia formal por las violaciones sistemáticas de los derechos humanos atribuidas a Amazon y Walmart, al considerar que la enorme riqueza y el poder económico de estas multinacionales les han permitido reprimir los intentos de sindicalización y frenar la organización colectiva de sus plantillas.

La inmensa brecha patrimonial está teniendo también consecuencias políticas. Una encuesta global muestra que la mitad de la población considera que “los ricos suelen comprar las elecciones” en sus países.

Según Oxfam Intermón, las personas ricas tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que el resto de la ciudadanía.

Muchos de estos políticos milmillonarios impulsan medidas que debilitan los derechos laborales, reducen los servicios públicos y promueven recortes fiscales dirigidos a los más ricos.

Desde la perspectiva de esta ONG,  los gobiernos deberían establecer límites a la remuneración de los directores generales y aplicar una fiscalidad justa a los superricos. También insiste en la necesidad de actualizar los salarios mínimos conforme a la inflación para garantizar condiciones de vida dignas.

“Estas medidas, además de redistribuir los ingresos, pueden impulsar economías que valoren el trabajo, fortalezcan a las comunidades y obliguen a los poderosos a rendir cuentas”, concluyó Alba.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común