La puerta de la caridad que León XIV atravesará al entrar en Madrid

La puerta de la caridad que León XIV atravesará al entrar en Madrid
La agenda pública del papa León XIV en España comenzará con su visita al centro para personas sin hogar de Cáritas Madrid, situado en el distrito de Latina, pegado a Carabanchel, que ha abierto sus puertas a la prensa.

La organización de la visita del Santo Padre ha acordado, con toda la intención, que su primera parada en la capital de España fuera el Centro de Emergencia y Atención Integral 24 horas (CEDIA), testigo de las fracturas de nuestra sociedad, pero también de la dedicación de la comunidad cristiana por cuidar y acompañar a las personas menos afortunadas.

La decisión de comenzar por la “puerta de la caridad” envía un mensaje nítido a la ciudad y a la Iglesia, en opinión del responsable de centro, Juan José Gómez Escalonilla, quien ha subrayado la “visibilidad” que supone para una realidad tantas veces invisibilizada como son las personas sin hogar.

También, reconoce Gómez, supone una “confirmación en la tarea y misión” de la diócesis en una ciudad con la vivienda por las nubes, sueldos precarios y redes familiares exhaustas, ajena, las más de las veces, al infortunio de gran parte de sus habitantes.

El dispositivo “tiende la mano a quienes” tienen un tropiezo en la vida y se ven, de pronto, en situación de calle. Una circunstancia, ha insistido, que “nos puede pasar a todos”.

El proyecto, a punto de cumplir 50 años, comenzó con una furgoneta que ofrecía “café y calor” a personas que no tenían donde pasar las noches. Hoy dispone de 90 plazas y ofrece servicios esenciales, las 24 horas del día, como descanso, aseo, alimentación, asesoramiento, formación y sobre todo “acompañamiento”.

Solo el año pasado pasaron por este centro 2.584 personas derivadas de los servicios sociales públicos, otras entidades sociales o informadas por personas en sus mismas circunstancias.

El 80% de las personas atendidas lograron integrarse en otros dispositivos o pudieron alquilar un alojamiento, en su gran mayoría, una habitación.

Sin embargo, dada la escasez en toda la ciudad de iniciativas similares, la lista de espera es inmensa y apenas pueden responder al 30% de las demandas recibidas.

Sus 70 camas, 47 para hombres, y el resto para mujeres, en otro edificio, aseguran al menos seis horas de descanso, mientras que de día acoge todo tipo de actividades pensadas no para “entretener”, sino para “entrenar” y “devolver la dignidad a personas” que se han visto expulsadas de la vida ordinaria por esas “piedras que jalonan la vida”: la pérdida del empleo, un mal divorcio, una enfermedad, un bache…

Las 29 personas empleadas, las 24 horas los siete días de la semana, se afanan, fundamentalmente en acompañar itinerarios individualizados previamente acordados con las personas que son en realidad quienes de verdad ponen su empeño en salir de la situación en la que se encuentran.

“En la vida, aparecen historias de todo tipo que curamos con pastillas, terapias e intervención profesional, pero también con amor y afecto, que es lo que tratamos de ofrecer”, ha detallado Gómez.

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El objetivo, según ha sintetizado, no es otro que poner a la persona en la “situación adecuada” para que sea “su momento”, el de la recuperación.

Trabajadoras y trabajadores pobres

Como resulta evidente, los mayores obstáculos en ese proceso son la falta de vivienda asequible y de empleo digno.

Lo sabe bien, Laura, una de las residentes temporales, que confía en terminar el curso de accesibilidad y validación de páginas web que está haciendo: “Mi objetivo es que alguna empresa me de una oportunidad y pueda así pagar el alquiler”.

En otros muchos casos, la falta de documentación reduce mucho las posibilidades.

“Sin papeles, cuesta un mundo encontrar empleo, salvo realquilando las cuentas de Glovo, en el campo y en otras actividades de la economía sumergida”, completa una trabajadora social.

Con todo, el 20% de las personas atendidas contaban con un empleo, con ingresos tan escasos que no podían permitirse un alojamiento. De hecho, “hay quien utiliza este recurso para poder descansar, asearse y estar listo para acudir al trabajo”, cuenta la profesional de la intervención social, quien destaca que, para buscar empleo, “hay que ir bien preparado, haber descansado y estar arreglado”.

Cada persona requiere apoyos diferentes. Ha habido “personas que pasan el mes aquí, para poder ahorrar y pagar la fianza del alquiler”.

“La mayor alegría es recibir visitas de personas que han estado con nosotros y vienen a contarnos que tienen un trabajo, una casa y se han echado una novia o un novio”, añade Gómez. Robert Prevost, el papa León XIV, podría escuchar historias y relatos cuando pise esta “tierra sagrada” donde la dignidad humana florece.

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