Clara Zabalo: “El Patronato Obrero de Sestao contribuyó a sentirnos y construir pueblo”

Clara Zabalo: “El Patronato Obrero de Sestao contribuyó a sentirnos y construir pueblo”
A los 125 años de su fundación, el Patronato de los Obreros de Sestao recupera su historia para continuar siendo un referente social de la ciudad y un apoyo a la infancia y las familias trabajadoras. Clara Zabalo, militante de la HOAC, conoce bien su trayectoria y su influencia en el movimiento obrero y en la Iglesia local. Nacido en 1091 como iniciativa altruista, pronto se convirtió en un espacio esencial para la vida social de Sestao y el movimiento obrero.

Aunque sus edificios fueron derribados en 1989, el espíritu del Patronato sigue vivo en la memoria colectiva y en las iniciativas que continúan su legado. El 125 aniversario se celebra con una exposición fotográfica, conferencias y una web que recupera imágenes, vídeos y testimonios. Hoy, su herencia pervive en la labor social de Cáritas y en proyectos educativos impulsados junto a los Hermanos de La Salle, que mantienen viva su vocación de apoyo a la infancia y a las familias trabajadoras.

¿Qué relación había entre el Patronato y el movimiento obrero?

Es muy importante el desde dónde, los porqués y los cómos. Se hace una opción por estar y acompañar la vida concreta de las personas, de sus necesidades más fundamentales, atendiendo a sus condiciones de vida: explotación laboral, falta de vivienda, de educación, condiciones sanitarias que dejaban mucho que desear, personas que venían de lugares muy diversos… Siempre desde la centralidad de las personas, su dignidad y la lucha por el reconocimiento de derechos fundamentales. Hacer protagonistas a las personas, de manera organizada, favoreciendo su promoción: educación, cultura, deporte, un tiempo libre que promocione… La importancia de estar organizados, de crear vínculos entre ellos y ellas, sintiéndonos también pueblo.

Era mirar siempre la fábrica, el trabajo y cómo afecta a las personas. No ser indiferente. Esa mirada no puede perderse. El Patronato, y vivirnos como parte de la clase obrera, nos han construido como pueblo. Hoy, con el reto de estar atentos a lo que sigue viviendo el mundo del trabajo, que tiene otros rostros ,pero que sigue viviendo condiciones difíciles, la vivienda, el reconocimiento de derechos. Ahí tenemos, por ejemplo, todo el proceso de regularización tan necesario…

En lo que he comentado está presente. Acompañar y hacernos solidarios con quienes hacían huelga creando cajas de resistencia, facilitando recursos a quienes se quedaban sin empleo cuando comenzaban a cerrarse Altos Hornos, La Naval…, ahí hemos estado la Iglesia de Sestao reuniéndonos con el Comité de Empresa, participando en las movilizaciones…

Hablar de las JOC y de las HOAC es hablar también del Patronato de Sestao. En su opinión, ¿a qué achacas la importancia de estas organizaciones sociales y religiosas en un pueblo como Sestao?

La JOC nació hace ahora 100 años de la mano de Cardinj, que se siente parte del mundo obrero y ve la realidad de los jóvenes. Una de sus frases es “un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo” y se esfuerza para que ellos y ellas sean protagonistas que trabajen con otros jóvenes para cambiar las cosas. La HOAC nace en 1946 a iniciativa de los obispos que, tras una visita a Roma, se vuelven con el encargo de poner en marcha un movimiento que se dedique al mundo del trabajo.

Será Guillermo Rovirosa quien se pone manos a la obra, buscando el protagonismo de los obreros, organizándose, formándose En ellos, ha estado siempre presente la Doctrina Social de la Iglesia, la atención a la centralidad de las personas, su dignidad, que no puede ser pisoteada. La propuesta de Jesús de Nazaret es una propuesta de liberación, de reconocimiento de las personas, denunciando aquello que niega su dignidad, esas condiciones de las que se hablaba en las reuniones de equipo de JOC y de HOAC que acompañaban los curas, pero, sobre todo, laicos y laicas.

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Las homilías ponían voz a cosas que, por otros medios, apenas salían a la luz. Formación desde el Ver, Juzgar, Actuar, revisando, compartiendo. Aquellas manifestaciones del 1º de mayo que sólo nos daba para cambiar de acera y correr delante de los grises. Nos reuníamos en Sestao, pero era muy importante la relación con otros grupos en Vizcaya y del Estado, incluso a nivel internacional, por eso, tuvo tanta repercusión en nosotras la experiencia en Murcia, muchas reuniones a las que íbamos a Madrid, o el encuentro en Roma.

Ha sido muy importante la visión que trajeron aquellos sacerdotes que se implicaron en la marcha del Patronato y el protagonismo que fueron dando a laicos y laicas que lo sentían propio, construyendo pueblo. Hacernos protagonistas, creando vínculos, generando un modo de mirar, de pensar, de hacer… Y esto vale para entonces como para hoy. Ahí sigue la JOC, la HOAC, la comunidad cristiana tratando de estar atenta a la situación del mundo del trabajo hoy.

¿Cómo ha sido la relación del Patronato con otras instituciones y el resto del tejido social de cada época?

En torno al Patronato se movía mucha gente y siempre había una sensibilidad por lo social, claro. Había colaboración con las órdenes religiosas, con el Movimiento Scout y, bueno, con gente que empezaba a militar en organizaciones políticas medio clandestinas. Aunque había que tener prudencia, con los horarios y las reuniones, tampoco era gran cosa. El cuartel de la Guardia Civil estaba justo en frente y algunos de los agentes iban a la misa de los domingos. Participaba mucha gente y había una colaboración natural y una preocupación común por el desarrollo del pueblo, por atender los problemas.

¿Qué otros momentos, qué anécdotas recuerda del Patronato como cantera de transformación social?

He ido contando algunas. Hablaría sobre todo del dinamismo, de sentirnos pueblo, pegados a la vida, cómo hemos ido generando vínculos, de conocernos varias generaciones. Lo vimos estos días. Personas que, en sus vidas, han tenido recorridos diferentes y que valoran lo que el Patronato les aportó: formación, cultura, sentido de pertenencia, atención a lo que pasa en el pueblo…

La mejor celebración del aniversario no es sólo recordar aquello, sino que ese espíritu de vincularnos al pueblo, estar atentos a las necesidades de las personas trabajadoras, tener esa capacidad de sentirnos gentes diversas parte de la historia e ir haciéndola mejor.

En el casco antiguo tenemos el monumento a la clase obrera, tiene rostro de hombre y mujer, recuerda todo lo que el mundo del trabajo ha hecho hasta hoy, lo agradecemos. Ahora nos toca seguir y pasar ese testigo a las generaciones más jóvenes.