Ante los bulos de la incapacidad temporal

En el ámbito del capítulo español del Club de Roma, laboratorio de ideas internacional donde participan personal científico, economistas, personas del mundo de la empresa y la política, Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE, señaló ayer que todos los días faltan 1,6 millones de personas a su trabajo en España, y que la mitad de las bajas son de menores de 35 años en lunes y viernes.
Conviene explicarlo y por supuesto desmentirlo, y para ello es oportuno recordar el exhaustivo informe que CCOO publicó hace pocos días, y que analiza con rigor la evolución de las bajas en España y la evolución de las prestaciones que generan.
Un dato significativo a tener en cuenta es que a principios de 2026, la Seguridad Social en España alcanzó máximos históricos, superando los 21,8 millones de afiliados desestacionalizados. El crecimiento interanual suma más de 500.000 personas, con especial fuerza en actividades de alto valor añadido. A más personas trabajando, es más probable que puedan perder su salud por enfermedades comunes.
Pero lo que debería preocupar a la patronal es que las personas puedan accidentarse o enfermar como consecuencia de la exposición a las condiciones de trabajo. Accidentes clásicos de caídas de altura, atrapamientos por o entre máquinas; accidentes cardiovasculares como consecuencia de la intensificación del trabajo, los destajos, las exigencias regidas por algoritmos con altas demandas y con pocos recursos para la respuesta; el incremento de daños debidos a los factores de riesgos psicosocial laboral debidos a la organización del trabajo, donde la patronal tiene un papel preponderante para evitar, evaluar los riesgos y planificar medidas preventivas.
Respondiendo a las posibles causas que pueden ayudar a explicar la evolución que registra la prestación de incapacidad temporal (IT), hay que evaluar cómo se explica el hecho de que crezca la incidencia, pero no la duración media de los procesos. Es cierto que el mayor incremento de las prestaciones de IT se concentra en duraciones singularmente cortas, inferiores a 3 días, que no generan derecho a ningún tipo de prestación pública y que suponen el 37,8% del total de procesos causados en 2024.
No se trata necesariamente solo de procesos de enfermedad en los que los síntomas se inician y terminan en el plazo de 3 días, sino principalmente de aquellos otros que concentran sus episodios más agudos e inhabilitantes en el plazo máximo de 3 días (por ejemplo, procesos gripales severos que extienden sus efectos durante un plazo de 10 o 15 días pero que concentran en 2 o 3 días los síntomas más severos con fiebres altas y procesos gastrointestinales). A este respecto hemos de recordar que las infecciones del aparato respiratorio y otros episodios infecciosos concentran la mayor parte de procesos de IT reconocidos y son los que concentran un crecimiento singularmente alto respecto del total de prestaciones causadas.
Las prestaciones con duraciones entre 4 y 15 día registran también un leve incremento respecto de los ejercicios precedentes y, si bien mantienen una tendencia decreciente, siguen constituyendo el segundo grupo que mayor número de prestaciones de IT concentra.
En 2024 el 28,5% de las IT reconocidas duraban de uno a 15 días. Las prestaciones causadas en entre el día 4 y 15 de baja médica no generan gasto público, aunque las personas protegidas por ellas sí tienen derecho a prestación pública, pero su financiación la asumen las empresas como consecuencia de la reducción de tipos de cotización a cargo empresarial que se produjo durante las décadas de 1970 a 1990. De ahí la especial incidencia del presidente de CEOE en estos procesos, con una preocupación económica ajena a toda inquietud en salud.
A menudo se señala como un sobrecoste empresarial injustificado, que es necesario revertir, la singularidad que presenta nuestro ordenamiento en relación con la obligación de las empresas de asumir el pago de la prestación económica de incapacidad temporal de contingencia común entre los días 4º a 15º.
La explicación de esta cuestión radica en la intensísima reducción de tipos de cotización por contingencias comunes (que sirven para financiar la prestación de IT que estamos analizando) que se produjo entre 1979 y 1994, y de la que se beneficiaron principalmente las cotizaciones que estaban a cargo de las empresas. En concreto las empresas han visto reducidos sus tipos nominales de cotización, en ese período, en 5,55 puntos porcentuales. Por cierto, según el Banco de España estima que el gasto que ocasionado a las empresas la prestación de IT en 2024 fueron 4.613 millones de euros, muy lejos de las cifras que da el señor Garamendi.
Coincidiendo con la última de estas reducciones de cotizaciones en 1994 se estableció la obligación empresarial de asumir el pago de las prestaciones de IT de contingencia común entre los días 4º y 15º de la baja, incorporándose desde entonces al texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social. Hemos de señalar que la recaudación derivada de cada punto de cotización por contingencias comunes se sitúa actualmente en el entorno de los 4.000 millones de euros anuales.
Los datos demuestran que no es cierto el relato que presenta el número de altas de IT registrados los lunes como una señal que pueda apoyar la idea de una utilización fraudulenta de la prestación, al considerar que las personas trabajadoras solicitan la baja médica cuando comienza su jornada semanal. Si analizamos el porcentaje de procesos que se registran cada uno de los 7 días de la semana, podemos observar cómo los procesos de IT por contingencia común tienen una distribución bastante homogénea (entre el 13 y el 19%).
Sin embargo, a la hora de registrar administrativamente los procesos de IT sí debemos tener en cuenta que estos los deben realizar los médicos facultativos de atención primaria de los servicios públicos autonómicos de salud, que generalmente no pasan consulta ni sábados ni domingos. Por tanto, las enfermedades que se producen durante el fin de semana se registran mayoritariamente los lunes, junto a los procesos iniciados este día.
De este modo, al analizar de forma integrada los procesos acumulados entre el sábado y el lunes, el porcentaje de IT medio registrados estos días (11,5%) es incluso inferior al que se registra el resto de los días de la semana (13–19%). El presidente de CEOE se equivoca. Que los lunes sea un día en el que se acceda de forma singularmente alta a las prestaciones de IT no es sino un bulo nacido de una interpretación sesgada de los datos que, en realidad, busca deslegitimar la prestación y culpabilizar a quienes se ven obligados a utilizarla para reponer su salud y poder volver al trabajo en condiciones adecuadas.

Secretario de Salud Laboral y Medioambiente de CCOO



