Dignidad versus pobreza en el salario mínimo interprofesional

Dignidad versus pobreza en el salario mínimo interprofesional
Foto | Oksana Fedorchuk (vecteezy)
Pasada la euforia navideña y el espejismo de las rebajas, la «cuesta de enero» se alarga y aterriza en las cocinas de la clase trabajadora con la contundencia de las facturas y la lista de la compra.

Es en este contexto, lejos de la frialdad de los despachos ministeriales, donde cobra sentido el debate que lleva meses ocupando titulares y que ahora vive sus horas decisivas: la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para este 2026.

Hace apenas un par de meses, en la recta final de 2025, los sindicatos mayoritarios pusieron una cifra sobre la mesa: un incremento del 7,5%, que hizo arquear las cejas a la patronal, que, en el otro extremo, se plantaba en un tímido 1,5%.

Tras semanas de titulares cruzados, el Ministerio de Trabajo ha puesto por fin las cartas sobre la mesa, definiendo el terreno de juego para este 2026. La cifra elegida es 1.221 euros mensuales (en 14 pagas). La propuesta del Gobierno supondría una subida del 3,1%, que supondría 37 euros mensuales respecto a 2025.

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