La acampada en Valencia vista desde dentro: nuestra generación no es de cristal, es una generación revolucionaria

“Ni gent sense casa ni casa sense gent”
Es fácil opinar de lo que está ocurriendo justo enfrente del Ayuntamiento de Valencia viéndolo desde fuera y sin sentir una pizca de compromiso. Es aún más impactante cuando te adentras y empiezas a entender todo lo que está ocurriendo dentro de aquella acampada que cada vez crece un poco más. Aquella plaza está llena de jóvenes concienciados sobre las dificultades que tenemos hoy en día para permitirnos una vivienda, siendo esta un derecho fundamental para la persona. La acampada se divide en diferentes calles con nombres tan curiosos como “Calle de la III República” o “Calle Primero de Mayo”.
Todo está tan organizado que existen ya departamentos de cultura, de alimentos, de limpieza, de seguridad, de toldos, punto violeta, infinitos talleres… Para acceder al recinto has de tener un papel que corrobore que acampas allí, identificando tu tienda de campaña con un número asignado. Las personas que se encargan de la seguridad hacen turnos durante el día y la noche. Las calles se mantienen limpias gracias al grupo de limpieza de la acampada y no encontrarás a nadie sin hacer nada. Las personas que llegan a la plaza del Ayuntamiento se acercan e incluso fotografían la zona. Muchos se acercan animando a los jóvenes involucrados; otros hacen comentarios de odio.
La acampada es de lo más pacífica y lo más violento son siempre aquellos grupos de personas que divulgan mensajes de odio, sin tener en cuenta que están más cerca de ser uno de los desahuciados que de pertenecer a los fondos buitre.
Es impactante la cantidad de carteles, flores, banderas… que puedes encontrarte mientras rodeas toda aquella acampada.
Existe también un homenaje a Maricarmen creado por los jóvenes que acampan allí. Ella es uno de los símbolos de esta lucha por la mejora del acceso a la vivienda y por la defensa de los derechos esenciales en nuestra vida, porque la vivienda no debería ser un lujo para unos pocos. La vivienda es una necesidad básica y fundamental, porque el día de mañana tú podrías ser también Maricarmen, porque la gente está despertando y ahora es el momento de que los jóvenes se alcen y luchen por sus derechos, que están siendo arrebatados, y es algo que no vamos a permitir.
La acampada es mucho más que tiendas de campaña, toldos y carteles. Es la lucha de tantísimos jóvenes que están hartos de la especulación con la vivienda, de la falta de derechos humanos, de que la vivienda sea un privilegio y de que nadie nos escuche cuando denunciamos lo que está pasando. Y esto no solo afecta a los jóvenes, porque ya hemos visto cómo han desahuciado a una mujer de 87 años. Esto nos afecta a todos y a todas.
La gente no está parada allí sin trabajar, la gente está luchando sin parar. Hacen turnos para ir a estudiar, para terminar sus jornadas laborales y para seguir con sus vidas, pero se juntarán allí hasta conseguir una vida digna, un futuro que les prometa estabilidad, seguridad y un techo en el que refugiarse cada noche al volver de trabajar y trabajar para conseguir un sueldo mínimo e invertirlo todo en un hogar.
Solo me queda animarte a venir y a unirte a una lucha que no es solo nuestra, también es tuya.
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