Más de 120 organizaciones cristianas europeas reclaman a la UE una transición justa y el fin de los combustibles fósiles

Más de 120 organizaciones cristianas europeas reclaman a la UE una transición justa y el fin de los combustibles fósiles
Más de 120 organizaciones cristianas de 20 países europeos han hecho público el llamamiento “Europa, sé fiel a nuestra casa común”, en el que urgen a las instituciones comunitarias a recuperar el liderazgo climático y a actuar con decisión ante el agravamiento de la crisis ecológica.

El texto, que se ha presentado en el marco de la Semana Laudato si’advierte de que la actual coyuntura energética y geopolítica está revelando “la vulnerabilidad de nuestro continente” y reclama que la Unión Europea se mantenga fiel a sus valores fundacionales de “dignidad humana y derechos fundamentales”.

El comunicado recuerda que Europa ha sido históricamente pionera en la protección de los derechos humanos y en la acción climática, desde el Protocolo de Kioto hasta el Acuerdo de París.

Sin embargo, denuncia que en los últimos años la UE está “desmantelando actualmente su propia legislación” climática, debilitando garantías sociales y ambientales y aumentando su dependencia de los combustibles fósiles.

Las entidades firmantes alertan de que el continente se enfrenta a una disyuntiva decisiva: “liderar la eliminación gradual de los combustibles fósiles o alinearse con las empresas más contaminantes”, para lo cual pide a las autoridades responsables acordar “objetivos ambiciosos para salvaguardar el presente y el futuro”.

“Exigimos una acción climática justa que proteja ahora a los más vulnerables y garantice los derechos de las generaciones futuras”, insisten las organizaciones firmantes.

Un imperativo moral y social

El documento sitúa el llamamiento en el marco del cuidado de la creación, recordando que para los cristianos este compromiso es “parte esencial de una existencia virtuosa” (Laudato si’, 217).

También cita la advertencia del papa Francisco sobre la necesidad de reemplazar “sin demora” la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes, y recoge el mensaje del papa León XIV a la COP30, cuando afirmó que ignorar a quienes ya sufren los efectos del cambio climático “es negar nuestra humanidad compartida”.

Advierte el documento que mantener y ampliar “aquellos sistemas sociales, económicos y políticos que tienen sus raíces en un “deseo de lucro excesivo” y propagan la injusticia es perpetuar lo que el papa Juan Pablo II denominó “las estructuras del pecado” (Sollicitudo rei socialis, 36).

El texto subraya que las consecuencias de la crisis climática afectan de manera desproporcionada a las personas más vulnerables, tanto en el Sur global como en Europa, como son las personas mayores expuestas a olas de calor, personas sin hogar, agricultores afectados por sequías e inundaciones, familias en pobreza energética o quienes padecen la crisis del coste de la vida.

Por ello, las organizaciones reclaman una transición justa que proteja a los más frágiles y garantice los derechos de las generaciones futuras.

“Alzamos la voz contra la injusticia, solidarizándonos con quienes huyen de la violencia y sufren las consecuencias de la crisis climática, del extractivismo y de los conflictos alimentados por la dependencia de los combustibles fósiles”, se puede leer en el documento..

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Acción urgente

Las entidades cristianas europeas plantean un conjunto de medidas inmediatas dirigidas a los líderes de la UE, entre las que destacan la eliminación gradual de los combustibles fósiles, con el fin de la exploración y nuevos permisos, y calendarios vinculantes para abandonar el carbón (2030), el gas (2035) y el petróleo (2040); el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles e implantación de un impuesto permanente sobre los beneficios extraordinarios de las empresas del sector; y la inversión en energías renovables, eficiencia energética y autosuficiencia, con especial atención a los hogares vulnerables y al derecho a la energía.

Además reclaman mayor apoyo presupuestario a la adaptación al cambio climático respetando la justicia social y garantizando una transición justa para los trabajadores, protección social sólida y diálogo social inclusivo. así como el impulso a la eliminación de los combustibles fósiles a escala global, mediante la cancelación de deudas insostenibles, financiación directa y una participación activa en las negociaciones internacionales sobre fiscalidad justa.

Responsabilidad histórica y oportunidad

El texto recuerda que Europa fue el primer continente en construir su desarrollo sobre los combustibles fósiles y, por tanto, tiene una responsabilidad histórica y una oportunidad única para liderar una nueva etapa basada en energías limpias.

“El bienestar de todas las personas está en juego”, advierte el comunicado, que llama a los responsables políticos a elegir “el camino del valor, de la paz y del bien común”.

Entre los firmantes figuran organizaciones como el Movimiento Laudato si’, la red internacional que agrupa a 18 organizaciones católicas dedicadas a la justicia social y la cooperación internacional, como Cáritas, CIDSE, Pax Christi International, Justicia y Paz Europa, diversas congregaciones religiosas, centros de investigación social, movimientos laicales y numerosas entidades diocesanas de ecología integral de España, Francia, Italia, Austria, Irlanda, Bélgica, Alemania, Grecia, Hungría y otros países.

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