El obispo García Cadiñanos llama a defender la dignidad del trabajo

El obispo García Cadiñanos llama a defender la dignidad del trabajo
Monumento al 10 de marzo, en Ferrol, en recuerdo de las luchas por la dignidad del trabajo, por las mejoras de condiciones de vida, y los anhelos de libertad y democracia
En su carta pastoral con motivo del Día Internacional del Trabajo, el obispo de Mondoñedo‑Ferrol, Fernando García Cadiñanos, subraya que “la defensa de la dignidad del trabajo sigue siendo una tarea urgente”.

Más aún en un contexto donde “la precariedad y la exclusión laboral persisten pese a la mejora de algunos indicadores económicos”.

El prelado invita a “redescubrir” que la economía debe organizarse desde la centralidad de la persona y no desde la lógica exclusiva del beneficio.

“El afán de lucro destruye y genera sufrimiento”, advierte, reclamando una ética del cuidado que humanice las relaciones laborales y económicas.

García Cadiñanos alerta de que “el mundo del trabajo sigue siendo un espacio donde demasiadas personas quedan fuera, descartadas” y denuncia el uso creciente del término “inempleabilidad” para referirse a “muchos hermanos nuestros, descartados por su inadaptación al mercado laboral en constante transformación”.

A ello se suman —señala— el desempleo y el subempleo, la brecha de género, la precariedad, la movilidad forzada, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva, la siniestralidad laboral y el deterioro de la salud mental, problemas que afectan de manera particular a los jóvenes.

En su reflexión sobre la situación actual del mundo laboral, atravesado por transformaciones profundas y nuevas vulnerabilidades, el obispo recuerda el origen histórico del 1º de Mayo en los sucesos de Chicago de 1886.

Desde entonces, afirma, esta fecha invita a mirar el trabajo “en su realidad de cruz y de resurrección”.

A su juicio, el contexto presente está marcado por una “nueva revolución” en la que la inteligencia artificial y la aceleración tecnológica deben ser aliadas del ser humano y no convertirse en factores de exclusión. También advierte de que los conflictos internacionales y la incertidumbre económica generan un clima de temor que repercute en el empleo.

La paradoja del empleo que no integra

La carta cita datos del Informe FOESSA de Galicia, que muestran una mejora en los indicadores laborales —crecimiento del 6 % en la ocupación, descenso del paro del 13 % al 9 % y reducción de la temporalidad al 16 %—, pero que no se traduce en una integración social efectiva.

“El empleo ya no garantiza salir de la exclusión”, recoge el informe, una paradoja que el obispo identifica como uno de los grandes desafíos de las políticas sociales y laborales.

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En este sentido, recupera la enseñanza social de la Iglesia para recordar que el trabajo no es solo un medio de subsistencia, sino un espacio de crecimiento personal, corresponsabilidad y construcción del bien común.

García Cadiñanos defiende el sentido cristiano del trabajo y anima, citando al Papa Francisco, en Fratelli tutti 162, a incorporar una mirada integral a este realidad: «El trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no es solo un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo y, en definitiva, para vivir como pueblo».

El obispo concluye su mensaje deseando un Feliz Día del Trabajo e invitando a redescubrir el valor del trabajo digno como fundamento de una sociedad más justa y cohesionada.

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