El empleo mejora con más derechos, pero la precariedad sigue marcando la vida de las personas trabajadoras

Un informe de UGT constata el avance del empleo estable, la caída del paro y el papel decisivo de mujeres, jóvenes y migrantes, aunque advierte de que la parcialidad involuntaria, las horas extra no pagadas y la pobreza laboral exigen nuevas garantías laborales
El mundo del trabajo en España cerró 2025 con más empleo, más estabilidad contractual y menos paro, pero también con problemas de fondo que siguen afectando a la calidad de vida de muchas personas trabajadoras. Según el informe El empleo en 2025: un balance en perspectiva. Grandes avances y problemas que persisten, elaborado por la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT), presentado este lunes por la secretaria de Política Institucional, Seguridad Social y Empleo, Cristina Estévez; el coordinador del área económica del Servicio de Estudios, Alberto del Pozo,; y la responsable de Empleo, Juana Grégori, ofrece una lectura que confirma avances al tiempo que advierte que el trabajo decente para todos sigue siendo una tarea pendiente.
El documento parte de la constatación de que esta mejora del empleo, de su estabilidad, así como de la reducción del desempleo se debe, a su juicio, con el cambio de orientación de las políticas laborales desde 2018, la reforma laboral de 2021, la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la recuperación de la negociación colectiva, la mejora de la protección social y el diálogo social.
El sindicato recuerda que durante años se defendió que para crear empleo era necesario aplicar la viejas recetas competitivas: abaratar el despido, contener salarios y aceptar mayores dosis de precariedad. El balance que presenta UGT apunta en la dirección contraria a un nuevo paradigma: reforzar derechos laborales, subir salarios y favorecer la estabilidad contractual no ha hundido el empleo, sino que ha acompañado una etapa de creación intensa de puestos de trabajo y de respeto a la vida de las personas trabajadoras.

Más empleo, más estable y con más personas incorporadas al mercado
La tasa de actividad alcanzó en 2025 el 59%, su nivel más alto desde 2016. Especialmente relevante es la participación de las mujeres trabajadoras, que llegó al 54,4%, su mejor dato histórico. Desde 2002, de los casi seis millones de personas que se han incorporado a la población activa, el 70% son mujeres. La migración aparece también como factor clave: desde 2021 explica el 60% del aumento de la población activa y en 2025 representó la mitad del incremento total.
Al finalizar 2025, España alcanzó los 22.463.300 personas ocupadas, con una tasa de empleo récord del 53,1%. Desde 2020, el empleo ha aumentado en más de tres millones de personas, un 15,7%. España generó en 2025 el 57,7% del empleo neto creado en la Unión Europea.
Pero el dato más relevante que plantea la organización que lidera Pepe Álvarez es en relación con el tipo de empleo que se ha creado. El principal cambio, según el sindicato, de las relaciones laborales en los últimos años ha sido la drástica caída de la temporalidad, como consecuencia directa de la reforma laboral acordada en 2021. Actualmente, 16,3 millones de personas tienen contrato indefinido y 2,9 millones contrato temporal, lo que supone un aumento del 28,2% del empleo indefinido y una reducción del 33,5% del temporal respecto al periodo previo a la reforma.
También se constata una fuerte caída del desempleo. Desde 2021 hay 671.600 personas desempleadas menos, un descenso del 21,3%. La tasa de paro se situó en el 9,9% en el último trimestre de 2025, un nivel que no se registraba desde 2008. El informe subraya además la relación entre la subida del salario mínimo y el empleo juvenil: en un periodo de fuertes subidas de esta renta mínima, el empleo de las personas menores de 30 años ha crecido un 26,6% desde 2021, más del doble que el promedio del conjunto de edades.
La precariedad que persiste
Sin embargo, este avance en trabajo decente plantea también determinadas sombras. El propio informe advierte de que persisten problemas estructurales que afectan a la calidad real del trabajo: la alta involuntariedad del empleo a tiempo parcial, el uso abusivo de horas extraordinarias no remuneradas, el paro de larga duración y la pobreza laboral.
En 2025, la tasa de parcialidad se situó en el 13,7%, pero su problema principal es su carácter involuntario: hasta el 44% del empleo a tiempo parcial vino motivado por no poder encontrar un empleo a tiempo completo, lo que afecta a 1,3 millones de personas. Esta situación tiene, además, un marcado sesgo de género. La tasa de parcialidad de las mujeres trabajadoras, del 21,4%, triplica la de los hombres, situada en el 6,9%. Las mujeres representan el 72,9% del empleo a tiempo parcial, realidad que el informe vincula con la injusta división sexual del trabajo y la asunción desigual de las responsabilidades de cuidados.
Otro foco de precariedad son las horas extraordinarias. En 2025 se realizaron aproximadamente 331 millones. El problema más grave está en las no pagadas, que representan el 39% del total y generan pérdidas salariales de unos 2.500 millones de euros anuales para las personas trabajadoras, además de una merma de ingresos para la Seguridad Social de alrededor de 775 millones.
El paro de larga duración representa el 37% del total de personas desempleadas, y el informe subraya que tiene un carácter fundamentalmente estructural: requiere políticas activas de empleo y mejora de la empleabilidad, más que enfoques punitivos o restrictivos de la protección.
A todo ello se suma la pobreza laboral, que evidencia que el empleo, por sí solo, no garantiza unas condiciones de vida adecuadas. El encarecimiento de la vivienda agrava esta situación y puede neutralizar parte de la mejora salarial lograda en los últimos años.
Finalmente, UGT considera fundamental consolidar los avances logrados y avanzar en la resolución de los problemas que persisten. El trabajo decente se juega en el salario suficiente, la jornada adecuada, la corresponsabilidad de los cuidados, la igualdad, la protección frente al desempleo, la posibilidad de acceder dignamente a la vivienda y el tiempo disponible y esencial para el buen vivir.
Para el sindicato, el balance de 2025 demuestra que es posible crear empleo con más derechos; pero también que la estabilidad del trabajo no agota la agenda laboral ni cierra la deuda pendiente con quienes todavía no trabajan o lo hacen en condiciones que no les alcanzan para vivir con dignidad.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



