En la memoria de Julià Sáez Mora

En la memoria de Julià Sáez Mora

Señor,
hoy elevamos nuestra oración en este miércoles de Cuaresma,
día en que llamaste a Tu presencia a Julià,
siervo fiel de Tu Evangelio en la Iglesia y en el mundo obrero.

Tú, que nos prometes la vida plena,
acoge a este hermano nuestro en Tu casa,
donde la entrega se convierte en descanso
y la lucha en plenitud de alegría.

Julià caminó en fidelidad a Tu palabra,
siguiendo la estela de Guillermo Rovirosa,
militante y promotor de la HOAC,
que soñó con una Iglesia encarnada en el mundo del trabajo,
con hombres y mujeres dispuestos a vivir el Evangelio
en la sencillez y la radicalidad del amor.

Su corazón ardía con la santa indignación
que nace de la injusticia sufrida por los pobres,
esa que no se resigna ni calla,
que lucha con la fuerza de la verdad
y la ternura del Reino.

Guiado también por la sabiduría de Tomás Malagón,
Julià fue maestro y pastor,
curando heridas y forjando conciencias,
haciendo de la HOAC un hogar de fraternidad,
un taller donde el Evangelio se hace vida
en el trabajo, en la calle, en la lucha de cada día.

Hoy, Señor, en este Jubileo de la Esperanza,
te pedimos que su testimonio siga iluminando el sendero,
que su entrega sea semilla de nuevas vocaciones,
que su memoria nos impulse a seguir construyendo Tu Reino
con pasión, con fe y con justicia.

Que nuestra vida, como la suya,
sea reflejo de Tu misericordia y de Tu verdad.
Que su descanso en Ti
sea también un canto de esperanza para nosotros,
los que aún peregrinamos en la tierra.

Amén.