A los 30 años de la Pastoral Obrera. Nuevos retos

A los 30 años de la Pastoral Obrera. Nuevos retos
Ponencia impartida por Antonio j. Aranda, director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el 3 de abril de 2025, en la tercera sesión del curso 2024-2025 del Aula Rovirosa-Malagón del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, titulada 30 años de pastoral obrera. ¿Qué ha aportado la Iglesia al mundo obrero?. Valoración crítica y retos.


Índice

  1. Introducción
    — Algunos indicadores sobre las condiciones en las que vive el mundo obrero
  2. La pastoral obrera y del trabajo en la Iglesia de España
    — Algunos hitos
    — El documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia
  3. La pastoral del trabajo a partir del documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia
  4. Seguimos andando el camino…

 

Introducción

Estos días, venimos celebrando el 30 aniversario de la aprobación por la Plenaria de los obispos del documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia. Pero el motivo profundo de esta celebración es nuestra vocación: nos sentimos enviados por la Iglesia a la evangelización del mundo obrero y del trabajo.

El papa Juan Pablo II nos señalaba que “por eso, hay que seguir preguntándose sobre el sujeto del trabajo y las condiciones en las que vive. Para realizar la justicia social en las diversas partes del mundo, en los distintos Países, y en las relaciones entre ellos, son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo y de solidaridad con los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiere la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores, y las crecientes zonas de miseria e incluso de hambre”.

Algunos indicadores sobre las condiciones en las que vive el mundo obrero

Desempleo

  • 2.754.100 personas que, queriendo trabajar, no pueden acceder a un empleo.
  • 500 hogares donde todos sus miembros están desempleados.
  • El 74,49% de las personas desempleadas tienen algún tipo de cobertura económica (prestación por desempleo y subsidio por desempleo: 480€ en 2025)

Empleados

  • Tasa de temporalidad 16,4% de los trabajadores lo están con contratos temporales.
  • Tasa de empleo a tiempo parcial involuntario 48,3%
  • 3 millones de trabajadores pobres
  • 8 millones en riesgo de pobreza
  • 2,61 millones de horas extras no pagadas a la semana

Personas migrantes

  • El 17% de los trabajadores que cotizan a la seguridad social son migrantes.
  • 700 mil personas migrantes no tienen regularizada su situación en España, no tienen acceso a un trabajo formal, tienen restringidos los derechos sociales y no se les reconocen los derechos laborales.

Vivienda: Los trabajadores dedicamos el 43% de nuestro sueldo bruto en el alquiler de una vivienda.

Siniestralidad laboral: 1.181 mil siniestros laborales, de ellos 789 significó la muerte del trabajador o trabajadora.

De esta radiografía rápida podemos deducir que la causa de los trabajadores es poder acceder a una vida digna.

Juan Pablo II, en Laborem exercens, nos planteaba que “la Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la ‘Iglesia de los pobres’. Y los ‘pobres’ se encuentran bajo diversas formas; aparecen en diversos lugares y en diversos momentos; aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se deprecian el trabajo y los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia» (n. 8).

El papa Francisco, en Fratelli tutti, nos recuerda que “el gran tema es el trabajo” (162) y seguidamente nos lo explica: “Lo verdaderamente popular –porque promueve el bien del pueblo– es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna. Por ello insisto en que ‘ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo’. Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque ‘no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo’. En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”.

Pero la importancia del trabajo humano, para los cristianos, va más allá de lo que han señalado los papas Juan Pablo II y Francisco. Mirar, el primer recuerdo que perdura en la Iglesia es la imagen del Dios Creador, el primer recuerdo de Dios es el de un Dios que se pone manos a la obra. Muchas veces, cuando hablamos de la dignidad del trabajo y del trabajo digno, yo me pongo a recordar el pasaje de la Creación, especialmente cuando al caer la tarde Dios hace una mirada sobre la jornada echada y se sentía satisfecho del trabajo realizado. Lo recordamos en el Génesis con esta frase: “Y vio Dios que era bueno”.

Pero el siguiente gran acontecimiento, que vuelve a situar el trabajo en relación con Dios y la fe que estamos llamados a vivir es el relato del Éxodo. Teólogos como José Ignacio González Faus, se atreven a afirmar que “de Dios se supo a raíz de un conflicto laboral”[1]: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel» (Ex 3,7-8).

Todos conocemos este texto en el que Dios interviene en la historia del pueblo de Israel para liberarlo de la esclavitud laboral a la que estaban sometidos por el Faraón. El teólogo Luis González Carvajal Santabárbara relaciona este hecho con una de las afirmaciones recogidas en los textos del Congreso de Evangelización: «Lo espe­cíficamente cristiano no es el compromiso ético de solidaridad con los marginados, que es irrenunciable para todo hombre, sino hacer en ese compromiso la experiencia de Dios»[2]. Esto es lo que celebramos (recordemos que, en la eucaristía, durante la consagración, afirmamos que el trabajo del hombre se transforma en el cuerpo y la sangre de Jesucristo): queremos llevar el Evangelio al mundo obrero para que viva la experiencia de Dios.

La pastoral obrera y del trabajo en la Iglesia de España

Algunos hitos 

Sin pretender ser muy exhaustivo, voy a hacer un breve recorrido por la historia reciente de la pastoral obrera y del trabajo en España:

1946   Los obispos le encargan a Guillermo Rovirosa que ponga en marcha la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

1947   Se fundan las Hermandades del Trabajo.

1948   Los obispos ponen en marcha la JOAC (Juventud Obrera de Acción Católica)

1953   Se fundan, por la Compañía de Jesús, las Vanguardias Obreras. Se empieza con la juvenil VOJ, la de adultos VOS y la femenina VOF.

1953   Se crea la ACO en Barcelona.

1956   Los obispos reconocen en España a la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Aunque se sabe de su presencia desde 1934.

1967   Se funda la Misión Obrera, por los Jesuitas.

1980   Se crea la Subcomisión de Pastoral Obrera de la CEE, siendo presidida por D. Victorio Oliver. Anteriormente venía atendiendo esta tarea el llamado “sector mundo obrero” de la CEAS del que fue obispo responsable D. Rafael Torrija.

1990   D. Antonio Algora se pone al frente de la Subcomisión de Pastoral Obrera y comienza a elaborarse un documento que acabaría siendo aprobado por la Conferencia Episcopal en 1994.

1994   En la LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se aprueba con un gran consenso el documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia

A todo esto, habría que añadir la presencia de comunidades religiosas en barrios y la historia de los “curas obreros” …

El documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia

En la introducción a este documento, Elías Yanes, arzobispo de Zaragoza y presidente de la CEE, afirmaba: “El presente documento, aprobado por la LXII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (14-18.11.1994), es el resultado de un proceso largo en el tiempo y que marca una fecha histórica, llena de esperanza en la evangelización del Mundo Obrero”.

Un año antes el Papa Juan Pablo II expresaba: «Uno de los contenidos más importantes de la Nueva Evangelización está constituido por el anuncio del “Evangelio del Trabajo” que he presentado en mi encíclica Laborem exercens y que, en las condiciones actuales, se ha vuelto especialmente necesario. Ello supone una intensa y dinámica pastoral de los trabajadores, tan necesaria hoy como en el pasado, respecto del cual, bajo algunos aspectos, se ha vuelto todavía más difícil. La Iglesia tiene que buscar siempre nuevas formas y nuevos métodos, sin ceder al desaliento»[3].

Contenido de La Pastoral Obrera de toda la Iglesia (POTI)

I. Introducción

La POTI es un documento dirigido a la comunidad eclesial y lo contextualiza en otro documento de la CEE “Los Cristianos Laicos. Iglesia en el mundo”: «Ahí se encuentran las claves adecuadas para comprender, fundamentar y llevar a cabo cuanto ahora decimos refiriéndonos específicamente al mundo obrero».

En esta introducción podemos leer: “El presente documento, fruto en gran medida del trabajo eclesial ya hecho, quiere ser expresión de nuestra preocupación y compromiso por la evangelización del mundo obrero, así como testimonio de nuestra cercanía, aliento y estímulo a cuantos se dedican con generosidad y paciencia a llevar la Buena Noticia de la liberación y de la salvación cristianas al mundo del trabajo. Con él queremos promover la Pastoral Obrera en el seno de la Pastoral General de la Iglesia y ofrecemos para ello algunas orientaciones y líneas de acción.”

II. ¿A qué realidad nos referimos, cuando hablamos del mundo obrero?

Este documento no recoge un análisis sociológico sobre el mundo obrero.

“Los años de desarrollo primero, el impacto de las nuevas tecnologías después, la mundialización de la economía, y, por último, la crisis y las estrategias de salida de la crisis basadas en la flexibilización del mercado de trabajo impuestas por el capital, han provocado en el mundo del trabajo transformaciones profundas, una creciente fragmentación y heterogeneidad, una pérdida importante de la conciencia obrera y, en importantes sectores del mundo obrero, un progresivo empobrecimiento, que llega hasta, lo que se denomina hoy exclusión social”.

Y define a que se refiere con mundo obrero: “Sin embargo, el mundo obrero, centro de la preocupación eclesial en este documento, continúa siendo la realidad más importante social y numéricamente en nuestra sociedad, aunque esa realidad se encuentre hoy en fuerte proceso de transformación y en su seno exista una gran variedad de situaciones; este mundo ya no sólo se encuentra en la industria y los servicios, sino también en el campo, el mar, la emigración…; está formado por quienes trabajan legalmente o por los que tienen que hacerlo en la economía ilegal o sumergida; por obreros fijos, eventuales y en paro; por parados de larga duración, con contratos intermitentes, a tiempo parcial, o los llamados de aprendizaje; por trabajadores con una alta cualificación profesional que, o no tienen trabajo, o lo tienen inestable y mal pagado. Forman, además, el mundo obrero los trabajadores autónomos a menudo con dificultades de subsistencia. Lo forman quienes tienen conciencia clara de ser obreros. Todos estos: jóvenes y adultos, activos y jubilados, barrios populares, familias enteras…, con sus condiciones de trabajo y de vida marcadas por la precariedad, modestia económica, dependencia… con sus diferentes situaciones y con sus luces y sombras constituyen la realidad incuestionable del mundo obrero actual.”

Monseñor Antonio Algora lo resumía gráficamente de la siguiente forma: “Donde hay ropa tendida, ahí hay mundo obrero”.

III. Dimensiones básicas de la pastoral obrera

Comienza este capítulo recordándonos que “La evangelización del mundo obrero, objetivo central de la Pastoral Obrera, es preocupación, responsabilidad y tarea de toda la Iglesia (EN 14; CLIM 19)”.

1. La Pastoral Obrera es obra de toda la Iglesia.

“La evangelización del mundo obrero ha de ser comprendida, asumida y vivida por toda la Iglesia como obra propia. La Iglesia reconoce y apoya la misión específica de comunidades, movimientos y personas, que han recibido este carisma en el seno de la misma Iglesia. La Pastoral Obrera nunca debiera ser considerada como la tarea particular y exclusiva de algunas comunidades, movimientos y personas, que, por su propia cuenta y riesgo, han decidido dedicarse a la misión en el mundo obrero.”

Para avanzar en esta dirección ofrecemos las siguientes líneas de acción:

a) La Pastoral Obrera debe ser comprendida y vivida como obra de toda Iglesia Diocesana. Por esta razón, debe ser animada e impulsada por el Obispo y demás ministerios, representada en los consejos pastorales diocesanos y parroquiales, así como estar dotada de los medios y recursos necesarios.

b) Se debe cuidar y fortalecer la conexión y relación entre la Pastoral General, que hoy más que nunca ha de ser verdaderamente misionera, y la Pastoral Obrera, para que entre ambas existan relaciones positivas de armonía y colaboración y no de desconocimiento mutuo y divergencia. Para ello es necesario que entre las personas y grupos responsables existan actitudes de diálogo, coordinación y colaboración estrecha. Así toda la Iglesia responderá más eficazmente a su misión evangelizadora única.

c) La Pastoral General, además, deberá contribuir positivamente a hacer posible y facilitar la existencia de la Pastoral que la Iglesia necesita para la evangelización del mundo obrero. Ello implica:

  • Favorecer y cuidar la formación de la conciencia social y política de todos los cristianos…
  • Crear los cauces y medios necesarios para que todos los cristianos conozcan la Doctrina Social de la Iglesia y tengan, en lo posible, una presencia y compromiso en la vida pública coherentes con ella…
  • En cuanto a aquellos cristianos que forman parte del mundo obrero, será necesario ayudarles a despertar su conciencia obrera y a cultivarla en coherencia con su fe cristiana…
  • Será necesario poner los medios para que toda la comunidad cristiana conozca la situación del mundo obrero, comprenda sus justas aspiraciones y se sienta solidaria con ellas…
  • …dar a conocer los movimientos y grupos que se dedican a la evangelización del mundo obrero…
  • Por último, será necesario cultivar y potenciar las relaciones entre la Iglesia y el mundo obrero, analizando con sinceridad y libertad profética y en actitud de conversión la situación real en la que vive, al mismo tiempo que se profundiza en sus causas…

2. La Pastoral Obrera “especialmente necesaria” en la actividad pastoral de la Iglesia

«Uno de los contenidos más importantes de la Nueva Evangelización está constituido por el anuncio del “Evangelio del Trabajo” que he presentado en mi encíclica Laborem exercens, y que, en las condiciones actuales, se ha vuelto especialmente necesario. Ello supone una intensa y dinámica pastoral de los trabajadores, tan necesaria hoy, como en el pasado, respecto del cual, bajo algunos aspectos, se ha vuelto todavía más difícil. La Iglesia tiene que buscar siempre nuevas formas y nuevos métodos, sin ceder al desaliento». (Alocución de Juan Pablo II, 15 de Enero, 1993).

Cuando la comunidad eclesial reflexiona desde su fe cristiana sobre el significado que el trabajo tiene en la vida personal, familiar y social dentro de nuestra sociedad, encuentra motivaciones, múltiples y profundas, para dar a la evangelización del mundo obrero un lugar preferente en su actividad pastoral (Cfr. Alocución Juan Pablo II, 18-11-1983, nº 22). He aquí algunas de estas motivaciones:

  • Aceptando que no es justo identificar el mundo obrero con los pobres, también es justo reconocer que una parte muy amplia del mundo de los pobres, destinatarios preferentes de la evangelización, pertenece al mundo del trabajo…
  • Porque en la organización del trabajo, en su realización y en las relaciones sociales que de la misma se derivan, en muchas ocasiones, se pone en cuestión la dignidad de la persona humana, punto central de la fe cristiana y de la doctrina social de la Iglesia
  • …Cuando el trabajo y sus condiciones se ven profundamente deteriorados, como ocurre en estos momentos, toda la vida personal, familiar y social se ve afectada negativamente… Juan Pablo II nos lo ha dicho con claridad: «el trabajo… ocupa el centro mismo de la cuestión social» y «es una clave, quizás la clave esencial, de toda la cuestión social» (GS 38. LE 3). El Papa Francisco, en Fratelli tutti nos vuelve a señalar que “el gran tema es el trabajo” (162).
  • Finalmente, los trabajadores son mayoría en nuestra sociedad y en la Iglesia. Sería una contradicción grande que la actividad pastoral dirigida a ellos no ocupara un lugar preferente en la actividad pastoral de la Iglesia.

3. La Pastoral Obrera, una pastoral específica

La Pastoral Obrera, sin ser una pastoral de especialistas, deberá ser sensible a las características peculiares del mundo obrero y deberá tenerlas muy presentes a la hora de plantear su evangelización, como deberá formar a los que han de llevarla a cabo. Deberá elegir para ello la metodología adecuada y tendrá que seleccionar las tareas y actividades pastorales. Así pues, la Pastoral Obrera tendrá en cuenta:

  • La dimensión misionera en la evangelización del mundo obrero…
  • La encarnación del mundo obrero…
  • La formación de militantes obreros cristianos…
  • La mayor cercanía entre la Iglesia y el mundo obrero…
  • La respuesta desde la fe y los criterios evangélicos a los problemas y la denuncia de las situaciones por las que atraviesan los trabajadores.

IV. Propuestas

En este capítulo se desarrollan cuatro propuestas:

1. Presencia de la pastoral obrera en la vida y misión de la Iglesia

  • Potenciar los movimientos especializados en la evangelización del mundo obrero.[4]
  • Potenciar un tipo de parroquia encarnada en la “sociedad humana e íntimamente solidaria con sus aspiraciones y dramas».[5]
  • Impulsar la creación de las delegaciones de pastoral del Trabajo en todas las diócesis y su coordinación.
  • Valorar y potenciar las comunidades de religiosos y religiosas insertos en el mundo del trabajo y en la vida de los barrios.
  • Animar a las Iglesias particulares a que “reconozcan y valoren el testimonio de encarnación de aquellos -sacerdotes y diáconos permanentes- que tomaron la opción por trabajar en el mundo obrero a través de las parroquias presentes en barrios y ambientes populares, consiliarias de grupos y movimientos apostólicos de pastoral obrera, y de los sacerdotes obreros”.

II. Presencia de la pastoral obrera en la realidad

Abre este apartado con una afirmación: «La presencia pública de la Iglesia es una exigencia de su misión evangelizadora»12.

Y seguidamente define el objetivo de que la Iglesia, encarnarse, en el mundo obrero: “A través de la Pastoral Obrera ha de plantearse desde dentro de ese mundo, cómo anunciar ahí la Buena Noticia, cómo iluminar y trabajar por la transformación de esa realidad desde los valores del Evangelio, cómo ser ahí instrumento dócil a la acción del Espíritu, para que la Iglesia de Jesucristo nazca, eche raíces y se consolide en el mundo del trabajo20”.

Y enumera algunos elementos a tener en cuenta en la presencia pública:

La participación de los laicos

  • Las comunidades eclesiales “deberán impulsar la participación de sus miembros en la vida pública a través de las instituciones políticas, sindicales, culturales, sociales…” 21

El anuncio, presencia y compromiso

  • Nuestra presencia ha de realizarse “desde valores y criterios evangélicos, como levadura que dinamiza, como luz en el candelero y como ciudad construida sobre el monte que anuncia la Buena Noticia de Cristo, el Señor, potenciando la formación integral de la persona, la opción por los sectores más pobres del mundo obrero y el discernimiento cristiano de los acontecimientos y de las propias actuaciones.”

La denuncia profética

  • Nos exhorta a denunciar “las situaciones de injusticia o explotación, tanto individuales como colectivas, contrarias al Plan de Dios”23

La relación con otras organizaciones

  • Nos invita a mantener contactos periódicos “con las organizaciones sindicales y asociaciones que el mundo obrero se da a sí mismo”.

El acompañamiento y la animación

  • Plantea la necesidad de que los cristianos que vivan encarnados y comprometidos en el mundo obrero sean “alentados y acompañados por la comunidad”24.

La relación pastoral social-pastoral obrera

  • Plantea la necesidad de que exista una relación entre estas dos pastorales (hay que tener presente que anteriormente la pastoral obrera estaba encuadrada dentro de la Comisión de Laicos…)

III. Formación de militantes obreros cristianos

Sobre la formación dice que es una urgencia y prioridad “«La formación no es un privilegio de algunos, sino un derecho y un deber de todos»27

«La formación implica un dinamismo, una actividad, una metodología y una preocupación que abarcan toda la vida y que estimulan la autoafirmación basada en la responsabilidad personal»29.

«El cristiano laico se forma especialmente en la acción. Un método eficaz en su formación es la Revisión de vida, avalado por la experiencia y recomendado por el magisterio de la Iglesia»30.

Para promover la formación aborda distintas propuestas:

  • Promover Escuelas e Instituciones de formación
  • Animar la formación en sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos y seminaristas
  • Participación de los laicos en la formación de los seminaristas y sacerdotes
  • Estilo de vida personal coherente con el Evangelio de Jesucristo
  • Espiritualidad

IV. Extensión de la pastoral obrera

Este documento plantea que la pastoral del trabajo es una exigencia interna de la nueva evangelización y que para ello contempla diferentes medios:

Obispos

  • La CEE siga “dando los pasos necesarios para que dentro de la misma Conferencia se aseguren en todo momento los cauces adecuados de coordinación e impulso de la misma Pastoral Obrera”
  • “Los Obispos, en sus respectivas diócesis deberían oír y consultar a las Delegaciones de Pastoral Obrera, a los movimientos y grupos de Pastoral Obrera, para conocer, interpretar e incluso para pronunciarse ante las diversas situaciones por las que pasa el mundo del trabajo.”

Movimientos Apostólicos

  • “Habrá, por tanto, que hacer un esfuerzo por cuidar y potenciar estos instrumentos evangelizadores y que la misma Iglesia se ha dado a sí misma, para la evangelización del mundo obrero, así como preparar, orientar, dedicar y enviar a evangelizadores a este mundo.”

Escuelas sociales

  • Deberán “crearse, donde no existen y se potenciarán, donde ya están presentes, las Escuelas de Formación Social, en orden al conocimiento, profundización, aplicación y difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, de la formación de la conciencia social de los cristianos y del compromiso de los mismos en las realidades temporales.”

Teólogos, expertos…

  • La pastoral obrera necesita hoy, más que nunca, teólogos expertos en Ciencias Sociales y personas con experiencia en la acción social y obrera.

Prensa, radio, televisión… Y plantea dos cuestiones:

  • Presencia de la pastoral del trabajo en los medios de comunicación.
  • Potenciar los medios propios

V. Reflexión final

El documento concluye con una reflexión de los obispos. De ella os quiero destacar:

Desde esa caridad sentimos como propio el sufrimiento y el dolor por el que pasan tantas familias, tantos hombres y mujeres, jóvenes, adultos y niños del mundo obrero.

El impulso necesario para emprender esas tareas solo puede provenir del sentido de gratuidad, que se revela como buena noticia sobre la dignidad de la persona, clave de sentido para la propia vida y trabajo, respuesta sobreabundante a los anhelos de verdad y justicia que laten en el corazón de los hombres, caridad que anima toda auténtica solidaridad, esperanza cierta de liberación y salvación para todos.

Y todo el resto se dará por añadidura, aunque cueste muchas fatigas.

La pastoral del trabajo a partir del documento La pastoral obrera de toda la Iglesia

A partir de la POTI, la pastoral obrera y del trabajo va teniendo una mayor presencia en los organigramas pastorales diocesanos. Hasta entonces el desarrollo de la pastoral del trabajo venía siendo asumida por los movimientos, las comunidades de religiosas en barrios y los curas obreros. La POTI posibilita una mayor coordinación entre las distintas realidades que tienen como misión la evangelización del mundo obrero y empieza a orientar el trabajo a realizar desde esta pastoral.

Hoy podemos hablar de 38 diócesis con nombramiento de la persona responsable de la pastoral obrera y del trabajo y de 2 diócesis donde existe una coordinación de esta pastoral que se vincula al Departamento de la Pastoral del Trabajo de la CEE. Si tenemos en cuenta la presencia de las delegaciones, los movimientos y la acción de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), podemos decir que en 59 diócesis se está desarrollando la pastoral obrera y del trabajo: en 59 de 70 diócesis que hay en España (incluida la castrense).

Durante 2024 se ha creado la Delegación de Pastoral del Trabajo en la diócesis de Alcalá de Henares, el Departamento de la Pastoral del Trabajo en la de Santiago de Compostela, en la archidiócesis de Valencia se ha creado un secretariado y el arzobispo de Pamplona nos ha comunicado su intención de nombrar a una persona responsable de esta pastoral, también hay contactos con la diócesis de Menorca.

Teniendo en cuenta de que hay diócesis muy pequeñas, donde es difícil crear o mantener algunas delegaciones pastorales, podemos decir que la pastoral obrera y del trabajo tiene una buena implantación en las diócesis (58%) y, lo que es más importante, la preocupación por la evangelización del mundo del trabajo llega al 85% de las diócesis españolas.

Monseñor Abilio Martínez, obispo responsable de la pastoral del yrabajo en la CEE, ha dicho reiteradamente que es necesario contar con una delegación de la pastoral del trabajo en cada una de las diócesis de España…, estamos en ello y las diócesis van dando respuesta.

Seguimos andando el camino…

El documento de los obispos La Pastoral Obrera de toda la Iglesia nos sigue marcando el rumbo, sigue siendo un instrumento eficaz para la evangelización del mundo obrero.

Los acentos que hoy queremos hacer en esta pastoral van en la línea de:

  • Seguir creando conciencia de lo determinante que es el trabajo en el desarrollo de las personas, las familias y la sociedad. “El gran tema es el trabajo”, nos dice el papa Francisco en Fratelli tutti (162). En esto esta siendo de gran ayuda la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.
  • Seguir desarrollando un trabajo transversal con otras pastorales y entidades eclesiales, sin olvidarnos de las organizaciones sociales con las que ya venimos trabajando.
  • Animar la pastoral obrera y del trabajo en las comunidades parroquiales y unidades pastorales.
  • La coordinación de la pastoral del trabajo a nivel de zonas. Ya existe una buena coordinación en Andalucía (con una coordinadora), Catalunya (con un secretariado interdiocesano y obispo responsable) y la Comunidad Valenciana (con coordinadora). Aquí tenemos mucho trabajo por hacer…
  • El acompañamiento de distintas realidades de la pastoral del trabajo (movimientos, militancia social y política, presencia en barrios, etc.).
  • Estar atentos a las situaciones que vive el mundo obrero para poder acompañarlas, denunciar los procesos de deshumanización y anunciar la liberación que descubrimos en Jesucristo:
    • Desempleo
    • Trabajadores precarios
    • Trabajadores pobres.
    • Seguridad y salud en el trabajo.
    • Incidencia del cambio climático en los trabajadores.
    • Trabajos que dañan el medio ambiente.
    • Trabajadores migrantes.
    • Etc.
  • Mantener la relación con los sindicatos más representativos. El cardenal Omella, en el discurso inaugural de la plenaria de noviembre de 2023, refiriéndose a la crisis económica nos decía: “Si nos dejan, queremos colaborar con gobiernos, administraciones públicas, empresas y sindicatos para mejorar la situación”.
  • Una mayor implicación de obispos y diócesis en el desarrollo de la pastoral obrera y del trabajo.

Este 30 aniversario nos debe de servir para que se conozca y reconozca el trabajo que movimientos, comunidades religiosas y delegaciones venimos desarrollando en la evangelización del mundo obrero. También, con la celebración del Jubileo de los Trabajadores (del 1 al 4 de mayo), tenemos una buena oportunidad para ello.

El documento La Pastoral Obrera de toda la Iglesia nos sigue invitando a que anunciemos el evangelio del trabajo, pongámonos a ello.

 

Notas
[1] José Ignacio González Faus, La Humanidad nueva. Ensayo de Cristología, Sal Terrae, Santander, 6.’ ed., 1984, p. 603.
[2] Renes, Maldonado y Pérez, Síntesis del trabajo de los grupos del Sexto Sector, dedicado al mundo de la marginación; en varios autores, Evangelización y hombre de hoy. Congreso, EDICE, Madrid, 1986, p. 447.
[3] Alocución de Juan Pablo II, 15 de Enero, 1993.
[4] CLIM, 104. Cfr. AA 24. CHL, 31.
[5] CHL 27. Y como dice Juan XXIII, ser la “fuente de la aldea” a la que todos acuden a calmar la sed.