La diócesis de Madrid apuesta por seguir “caminando con migrantes, unidos en la esperanza”

La archidiócesis de Madrid avanza en la construcción sinodal de comunidades acogedoras y misioneras, guiada por las buenas prácticas de la pastoral con migrantes, que se compartieron en una jornada celebrada en la parroquia de San Hilario de Poitiers, bajo el lema “Unidos en la esperanza, caminar con migrantes”.
La jornada a la que asistieron unas 90 personas sirvió para compartir “una buena visión general de los logros y las dificultades, las necesidades, avances, retos y desafíos de nuestro ser y hacer eclesial en este campo”, en palabras del delegado episcopal para la Pastoral de Migraciones de la archidiócesis de Madrid, Rufino García Antón.
Participaron en el encuentro también el director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal, Fernando Redondo Pavón, y la secretaria general de Cáritas Madrid, Pilar Algarate, además del obispo auxiliar responsable de Pastoral Social, Vicente Martín.
El prelado, refiriéndose a la bula jubilar Spes non confundit del Papa Francisco, recordó que el Pueblo de Dios está llamado a ser signo tangible de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria, entre los que no pueden faltar “espacios de esperanza hacia los migrantes, que abandonan su tierra en busca de una vida mejor para ellos y sus familias”. En línea con el llamamiento de los obispos españoles “Comunidades acogedoras y misioneras”, animó a configurar las comunidades cristianas como auténticos espacios de encuentro, de humanización y de fraternidad.
La acogida y el alojamiento de emergencia de migrantes en parroquias y colegios está liderada por la Mesa de Hospitalidad, que facilita la conexión con la administración, además de vehicular las denuncias sobre los incumplimientos legislativos y coordinar la acogida de urgencia de manera rotativa por varias parroquias de jóvenes y familias, a pesar de las dificultades para mantener una comunicación fluida entre todas las iniciativas.
La pastoral con migrantes de habla hispana; las capellanías de habla no hispana; y la acogida y el trabajo de la Comunidad Oasis, que reúne todos los sábados por la tarde, en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, a más de cien inmigrantes, en su mayoría de origen latino.
La pastoral con migrantes hispanohablantes, por su parte, está sirviendo para reconocer la diversidad cultural y la pluralidad religiosa dentro de la archidiócesis, así como para detectar muchos de los problemas diarios que enfrentan las personas migrantes en su día a día como las dificultades para convalidar estudios profesionales.
Las capellanías funcionan como puentes entre las personas recién llegadas y la comunidad local, como punto de partida del proceso de integración también dentro de la comunidad cristiana formada por hermanos y hermanas en la fe.
La Comunidad Oasis se ha configurado como un espacio de encuentro semanal en la parroquia Nuestra Señora de la Concepción, que reúne a 120 personas migrantes, para celebrar la Eucaristía, prestarse apoyo mutuo y acompañamiento para la resolución de las necesidades de todo tipo.
No obstante, todavía sigue siendo imprescindible promover espacios de acogida de emergencia en parroquias, colegios y congregaciones religiosas u otras instituciones, así como reforzar el acompañamiento integral de personas procedentes de países de habla no hispana, así como abrir vías para la integración en la pastoral general de la diócesis.
Una de las personas migrantes reconocía que “busqué un trabajo y me encontré con Dios”, lo que pone de manifiesto también la importancia de atender la dimensión espiritual. Después de todo, como subrayó, el vicario pastoral de Madrid, José Luis Segovia Bernabé, “en la Iglesia nadie es extranjero”.
Con todo, conviene igualmente valorar el camino recorrido, “es de agradecer y valorar la presencia en nuestras parroquias y comunidades de nuestros hermanos y hermanas de habla hispana, por la experiencia religiosa que nos aportan en todo ese conjunto de tradiciones y devociones, expresión de una religiosidad popular que puede aportar vitalidad y frescura a nuestras comunidades”, explica el delegado de Migraciones.
“Las prácticas inclusivas, no excluyentes, nos están enriqueciendo comunitariamente”, reconoce Rufino García, para quien la pastoral con migrantes no puede dejar de favorecer “la participación activa de las personas migrantes en la vida de la comunidad”.
“La sinodalidad jubilar y jubilosa se va construyendo cuando, unidos en esperanza, caminamos con los migrantes”, añade, consciente de que “el futuro de nuestra Iglesia madrileña pasa por las personas migrantes y sus familias” y que el reto sigue estando, utilizando los verbos tan queridos por el papa Francisco, por “acoger, proteger, promover e integrar”.
Buenas prácticas
La acogida a personas migrantes trasciende la respuesta a sus necesidades más inmediatas, siendo importante. Es también una vía de enriquecimiento de las propias comunidades de acogida que transforma la mirada y actualiza el mensaje del Evangelio.
La sensibilización sobre las migraciones a través del voluntariado de jóvenes ha transformado la parroquia de Santa Paula en un lugar de acogida de emergencia, mientras que Santa María Madre
De Dios en Tres Cantos ha puesto en marcha el proyecto “La Rotonda”, que ofrece ayuda para acceder a la documentación y ofrece clases de español por internet gracias a la implicación de personas jóvenes.
En Nuestra Señora de la Guía ofrecen varias casas a personas migrantes, además de formación y acompañamiento integral y religioso en lo que está suponiendo un gran intercambio cultural.
La Parroquia de Nuestra Señora de los Álamos de Vallecas ha construido un espacio para familias través de actividades con niños y hasta una liga de fútbol que funciona como lugar de encuentro comunitario.
La diversidad cultural entre personas de varias nacionalidades y etnias de la comunidad de San Francisco de Paula no solo propicia celebraciones interculturales sino también la puesta en común de diversas tradiciones, idiomas y gastronomía
En Majadahonda, la parroquia de Santa María de Majadahonda cuenta con diversos cursos de formación en fines de semana sobre el cuidado de personas mayores, informática, cuidado infantil, estética, costura y español, además de apoyo educativo para obtener el título de ESO y orientación a estudiantes con dificultades.
Personas de diferentes países comparten fe, vida familiar y misión en la unidad pastoral de San Joaquín en San Blas dentro de la comunidad “Arcoíris 3.7”, por los sietes países de procedencia de sus integrantes.
Precisamente, fue este grupo el encargado de la oración final de la jornada, inspirada en la parábola del Buen Samaritano y en el canto “Juntos Caminar”, acompañado con una danza espontánea.

Redacción de Noticias Obreras.
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