Indignación moral ante las muertes en la frontera de Melilla

Indignación moral ante las muertes en la frontera de Melilla
La  muerte de 37 personas migrantes –podrían ser más–, en la frontera sur de Melilla ha provocado manifestaciones y gestos espontáneos de dolor, indignación y solidaridad en varias ciudades de España, a las que han acudido activistas por los derechos humanos, entidades eclesiales, incluidas varias organizaciones diocesanas de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), e infinidad de personas indignadas.

El trato inhumano de las autoridades de un lado y otro de la frontera a personas que sueñan con llegar a Europa ha encontrado una verdadera reacción moral en personas y organizaciones que se rebelan ante tanta indecencia e inmoralidad.

Conviene caer en la cuenta de que los lamentables sucesos ocurridos en la frontera sur son el reflejo de “situaciones estructurales, no hechos puntuales y aislados”, como ha denunciado la HOAC, repetidamente, de la “negación constante de derechos humanos fundamentales” que se sigue produciendo en Canarias, convertida en una especie de cárcel para quienes llegan en pateras, en los CIE y, como no, en los muros de Ceuta y Melilla.

“Como sociedad no queremos mirar cara a cara esta realidad. Los gobiernos no las afrontan y la indiferencia social es muy grande. A veces hasta culpabilizamos a las víctimas y algunos las utilizan para extender su discurso del odio y obtener réditos partidistas”, señala la HOAC en uno de sus editoriales en Noticias Obreras, que también pone el foco en trabajadores y trabajadoras migrantes que son utilizados indecentemente para obtener beneficios, “como si fueran cosas de usar y tirar”, “como si no hubiera legislación laboral”.

Como sociedad, dice el papa Francisco, estamos afectados por “una pérdida de ese sentido de la responsabilidad fraterna sobre el que se basa toda sociedad civil” (FT 40). Y así, “los migrantes no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona (…) Nunca se dirá que no son humanos pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos” (FT 39).

“Apenas hay una señal más eficaz para medir la verdadera estatura democrática de una nación moderna que el comportamiento que muestra para con los inmigrados”, nos recordó en su visita a España en 1982, san Juan Pablo II. De nuevo, es hora de preguntarse “¿cuál es, entonces, nuestra “estatura democrática”?

Cultura de la muerte

Los vergonzantes hechos ocurridos en el dispositivo fronterizo de Melilla ejemplifican, según ha denunciado Justicia y Paz “la cultura de la muerte que hay detrás de la política migratoria europea y española que cada año se cobra miles de vidas”.

Para esta organización cristiana se trata de “un episodio más en la gestión de flujos migratorios en el que se asume como normal la represión con extrema dureza por parte de fuerzas policiales, en el que se practican devoluciones en caliente y en el que se intenta desviar la atención de la opinión pública poniendo el énfasis en actuaciones de tipo violento que puedan haberse producido por parte de algunos migrantes sin entrar en las causas profundas que provocan la desesperación de millones de personas que no ven otra solución que entrar a Europa para poder tener un futuro digno”.

“Lo ocurrido en la frontera de Melilla nos llena de dolor e indignación ¿Dónde están los derechos humanos? ¿Hasta cuando tanta barbarie?”, se preguntan en la HOAC de Málaga a través de un tuit. “Nuestros hermanos y hermanas hoy mueren en la frontera. En el nombre de Dios, ¡cese la represión!”, exhortaban en la misma red social, previamente a la concentración de Valencia, la HOAC diocesana. “El racismo institucional mata”, denunciaban las trabajadoras y los trabajadores cristianos en la concentración de Barcelona.

Próximas movilizaciones

La dureza del drama en la frontera sur y su respuesta políticas está provocando la convocatoria de nuevas concentraciones de solidaridad y de protesta. El 28 de junio, en Alicante y en Burgos; el 29 de junio, en Murcia o el 1 de julio son algunas de las fechas que se están moviendo por las redes sociales.

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