En tu Cruz, Jesús, penden cruces incontables por la sinrazón humana dignidad y justicia, clamando y a sus pies, abrazadas,
Poesía
Tus manos son, mujer, las que construyen y pones en su piel un viento favorable. Tus manos fugitivas nos nombraron
No está bien reírse de los pobres europeos con su culo al aire antes tapado con derechos de paja como
Un lamento apenas perceptible del íntimo cansancio le limita. Un ademán manido se le queda enroscado en la cintura de
Los ojos de Usmane desvelan desespero y sufrimiento. Callada, a su lado, encogido el corazón, impotente, escucho su lamento. «Cinco
Hoy escucho el sonido de tu historia, lejos del ruido que te anula, la mirada se llena de crepúsculos en
Buscad el reino de Dios, buscad que reine su justicia y se os dará por añadido todo eso. Todo eso
Que un verso entre los labios nos dibuje ese pacto de amor para este mundo, el perfume que puso identidad
Nosotros, los del barrio de persianas bajas y de la ropa tendida entre los tendederos cruzados, sabemos bien lo que
Cómo besar el día cuando el llanto y la sangre son riada. Espasmos de dolor llevan las horas y un











