El movimiento vecinal llama a organizar la huelga general del 11N en barrios y municipios

El movimiento vecinal llama a organizar la huelga general del 11N en barrios y municipios
La Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV) respalda la convocatoria por la vivienda y los salarios e insta a sus organizaciones territoriales a impulsar espacios unitarios junto a los sindicatos de trabajadoras y trabajadores el movimiento inquilino y las plataformas antidesahucios

La Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV) ha anunciado su apoyo a la huelga general del próximo 11 de noviembre y ha llamado a las federaciones y asociaciones vecinales de todo el país a organizar la movilización en barrios y municipios, junto con los sindicatos de trabajadoras y trabajadores, el movimiento inquilino y las plataformas antidesahucios. La incorporación del movimiento vecinal amplía la dimensión social y territorial de una convocatoria que vincula el derecho a la vivienda con los salarios y el coste de la vida.

La Confederación vecinal expresa, en un comunicado titulado “Huelga general: paramos los barrios para defenderlos”, su respaldo a la movilización impulsada por el Sindicato de Inquilinas y acordada por las organizaciones sindicales.

CEAV sostiene que la crisis habitacional afecta directamente a la vida cotidiana de las familias trabajadoras y considera necesario que la huelga trascienda los centros de trabajo para extenderse a los espacios donde se manifiestan las consecuencias del encarecimiento de la vivienda.

La organización vecinal plantea impulsar espacios unitarios en cada territorio y construir la movilización conjuntamente con CCOO, UGT, CGT, el Sindicato de Inquilinas, las plataformas antidesahucios y otras organizaciones sociales.

Su llamamiento plantea aprovechar la implantación de las asociaciones vecinales para extender la convocatoria y favorecer la participación de personas que no están vinculadas directamente a las estructuras sindicales.

Una huelga que llegue también a los barrios

La organización de asociaciones vecinales defiende que la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento y desigualdad. Denuncia que el encarecimiento de los alquileres está expulsando a familias de sus barrios, mientras proliferan los alojamientos turísticos y temporales y continúa siendo insuficiente el parque público residencial.

La entidad reclama limitar los precios abusivos, reforzar la protección frente a los desahucios, regular los alquileres turísticos y de temporada y aumentar de manera permanente la vivienda pública, garantizando que los inmuebles construidos con recursos públicos conserven esa condición.

También cuestiona la falta de aplicación de los mecanismos previstos en la Ley de Vivienda por parte de algunas comunidades autónomas y reclama mayor responsabilidad de las administraciones para garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna.

El movimiento vecinal vincula estas reivindicaciones con la necesidad de mejorar los salarios. Considera que el empleo ha dejado de garantizar por sí solo la posibilidad de mantenerse en el barrio, afrontar los gastos básicos y desarrollar un proyecto de vida autónomo.

La Confederación sitúa también entre sus preocupaciones el encarecimiento de la energía y de los productos básicos, la defensa de las pensiones y el fortalecimiento de los servicios públicos. Su planteamiento conecta así el conflicto por la vivienda con el conjunto de las condiciones materiales de vida de las familias trabajadoras.

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Ampliar las alianzas y defender los barrios

El respaldo de CEAV tiene especial significado por la presencia del movimiento vecinal en numerosos barrios y municipios y por su trayectoria en la defensa de los servicios públicos, la mejora de los entornos urbanos y la participación ciudadana.

La Confederación propone que sus organizaciones territoriales no se limiten a secundar la convocatoria, sino que participen activamente en su preparación y en la creación de espacios compartidos con los sindicatos y los movimientos por el derecho a la vivienda.

Esta orientación coincide con uno de los desafíos que afronta la huelga general del 11N: convertir la movilización por los salarios y la vivienda en un proceso de organización social capaz de conectar los centros de trabajo con los barrios.

La propuesta del movimiento vecinal aporta una estructura comunitaria ya existente a ese objetivo, aunque todavía está por concretar cómo se traducirá el llamamiento estatal en iniciativas compartidas en cada territorio.

La Confederación insiste en que la crisis habitacional no se expresa únicamente en las estadísticas económicas, sino también en los desahucios, las familias obligadas a compartir viviendas inadecuadas, las dificultades de emancipación juvenil y la expulsión de vecinos y vecinas de los barrios donde han desarrollado su vida.

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