Una vida de altura, a ras de suelo

Recientemente apareció en la pantalla de mi ordenador una página que anunciaba un fenómeno viral extraño y hermoso: personas que vuelven a tumbarse en el suelo.
Lo llaman floor time, tiempo de suelo, pero en el fondo se trata de algo más antiguo y profundo: el cuerpo recordando su pertenencia a la tierra, el alma encontrando debajo de sí el tacto tibio de la realidad. En medio de un mundo que invita siempre a elevarse –en productividad, en rendimiento, en ego–, este gesto humilde de acostarse puede vivirse como una especie revolución silenciosa.
Acostarse en el suelo es escribir un poema sin palabras: un verso de humildad, entrega y escucha.
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Maestro. Formador. Escritor
Autor de “Dos minutos”



