La regularización de personas migrantes: “una oportunidad” para salir de la precariedad y contribuir formalmente a la sociedad

Con el afán de contribuir al debate sereno sobre la movilidad y comprender mejor la vivencia personal de quienes dejan sus lugares de origen en busca de un futuro mejor, publicamos el testimonio en primera persona de mujeres migrantes que relatan su llegada a España.
Ambas muestra su alegría ante la posibilidad de de obtener papeles, con la esperanza de poder sacar adelante a sus familias, pero también poder trabajar de forma digna con contratos legales y, lo más importante, sentirse personas.
A pesar de que la derecha política está tratando de generar miedo y confusión, para explotar el malestar social, la regularización está pensada para ofrecer una respuesta inmediata a la realidad de cientos de miles de migrantes que viven y trabajan en nuestro país sin reconocimiento legal.
Las entrevistadas reconocen que se abre una oportunidad para salir de la precariedad y poder contribuir formalmente a la comunidad. Viven este momento como un nuevo comienzo no solo para sus familias sino también para una sociedad justa capaz de acoger y favorecer la esperanza compartida.
Mª Elena llegó a España en diciembre de 2024, después de un vuelo largo y una decisión todavía más larga. Asegura que fue un viaje “necesario”, casi inevitable. Nació en Cali, Colombia, y desde allí emprendió un camino que, según dice, no fue sencillo, a pesar de la urgencia.
Latifa llegó a España en septiembre de 2022, desde Marruecos. Dejó atrás una familia amplia compuesta por sus padres y seis hermanas y dos hermanos. Ahora, su núcleo más cercano son sus hijos: “Además tengo dos hijos y una hija”.
Decidió venir a España por varias razones: mejorar mi nivel de vida y “asegurar un buen futuro para mis hijos”. Intenta reconstruir un hogar seguro, estable, donde sus hijos puedan crecer sin miedo y con oportunidades que ella no tuvo.
La regularización extraordinaria en curso responde a la Iniciativa Legislativa Popular impulsada en 2022, con el respaldo de más de 700.000 firmas y por una amplia coalición de organizaciones sociales, eclesiales y defensoras de los derechos humanos se encuentra en fase de audiencia pública. La medida está siendo ya contestada por
Como es sabido, la Fundación Por Causa, Cáritas Española, Regularización ya, Oxfam Intermón, Por ti mujer, sindicatos, entidades de derechos humanos y eclesiales, como la Conferencia Episcopal Española, CONFER o la propia Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) dieron su apoyo esta reclamación como un acto no solo humanitario y pragmático, sino también de justicia, en reconocimiento a la igual dignidad de las personas.
La Iglesia española, a la que esta posición le ha valido un duro enfrentamiento con formaciones de ultraderecha apoya la regularización por responsabilidad social y en coherencia con el Evangelio, que invita a acoger, proteger, promover e integrar.
¿Cuáles fueron las mayores dificultades al llegar? ¿Fue fácil encontrar vivienda, trabajo, amistades para no sentir la soledad?
Mª Elena: Llegué donde una amiga que me apoyó un tiempo. Después encontré trabajo para tres meses. Conocí a alguien que ahora es mi pareja y hemos salido adelante juntos. Sí me he sentido sola y es complicado conseguir trabajo en buenas condiciones, pues no tienes documentos españoles y no puedes cotizar, así que toca trabajar en “negro”, que es tiempo perdido. Pedí ayuda en Caritas, pues no te alcanza con lo que ganas para sostenerte en el mes. Soy explotada porque pagan poco por muchas horas de servicio.
Latifa: Al llegar a España nos encontramos con muchas dificultades, sobre todo en el trabajo porque mientras estamos en situación irregular, no podemos encontrar un trabajo legal que respete los derechos de los trabajadores en este país.
También está el problema de la vivienda. Es casi imposible encontrar un piso de alquiler en Callosa. Por suerte, teníamos un amigo que nos alquiló el apartamento donde vivimos ahora, antes de venir aquí, pero sigue siendo temporal, ya que no tenemos contrato de alquiler.
En estos momentos, ¿tienes trabajo? ¿En qué condiciones laborales?
Mª Elena: He encontrado personas que me han ayudado a encontrar trabajo. Buenas personas que confían y te dan la mano aún sin conocerte, eso te da ánimos. Ahora trabajo atendiendo a adultos mayores y limpiando casas, pero sin ningún tipo de contrato.
En estos momentos no tengo trabajo, estoy en condición ilegal. Mi marido hizo el arraigo socioformativo y tiene ahora el NIE validable para un año pero sin poder trabajar, solo para hacer formación.
Después de ti, ¿ha venido algún familiar cercano a España?
Mª Elena: Sí, ha llegado mi hija, que la mandé a traer con mamá y también mis hermanas a visitarme. Es muy duro verlas partir, ya que me hace mucha falta la familia.
Durante mi estancia aquí tuve la oportunidad de ver a mis dos hermanas, a mi hermano y a mi suegro que vinieron a visitarme de Canadá y Francia.
¿Qué sentiste al escuchar la noticia de que podías regularizar tu situación?
Mª Elena: Sentí emoción de saber que mi situación puede mejorar en este lindo país. Que puedo dejar de ser explotada y encontrar un trabajo donde me den un contrato y no trabajar tantas horas, pues trabajo sábados y hasta domingos, con lo cual el tiempo que le dedico a mi hija es muy poco, pues todo el tiempo trabajo.
Latifa: Al escuchar la noticia de la regularización colectiva, mis hijos y yo sentimos una inmensa alegría. Esta regularización era un sueño hecho realidad.
En nuestra situación, obtener la residencia para toda la familia es difícil, incluso si consigo obtener los papeles de arraigo socioformativo como mi marido. Mis hijos están en una situación muy difícil porque no tenemos contrato de alquiler, sobre todo llevamos dos años buscando un nuevo lugar legal para vivir.
Gracias a Dios ha llegado esta regularización que nos permite regularizar la situación de nuestros hijos sin necesidad del informe.
En tu opinión, ¿cuál es la mayor dificultad que crees que van a tener los migrantes para conseguir la regularización en esta nueva ley?
Mª Elena: Las personas que no tengan cómo demostrar el tiempo de su estancia puede ser un impedimento. El saber que la regularización para los adultos es de sólo un año, qué pasará después?, es decir, debo encontrar un trabajo con un contrato para poder continuar con la residencia o volver a ser indocumentada?. Además, serán muchas personas en este proceso y no sabemos si todos harán el proceso adecuadamente ni si tendrán el dinero para reunir todos los documentos que se requieren.
Latifa: En mi caso no encuentro ninguna dificultad para conseguirla. La información disponible está en internet y muchos abogados y asesores hablan de esta regularización y explican los requisitos provisionales. Pero el problema que puede ser es el de coger una cita para hacer certificado de antecedentes penales de nuestro país.
Las condiciones actuales son razonables y abiertas a todos. Se requiere acreditar la residencia en España durante los últimos cinco meses. Las condiciones oficiales definitivas aún no se han publicado en el Boletín Oficial del Estado.
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Militantes de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Callosa de Segura (Diócesis de Orihuela-Alicante)



