Ángel Jiménez, Fundación Secretariado Gitano: “Es muy difícil que te den un empleo en igualdad de condiciones”

A sus 23 años, Ángel Jiménez, tras graduarse como maestro de Educación Primaria, trabaja como orientador laboral en la Fundación Secretariado Gitano de Aranda de Duero (Burgos). Su objetivo es claro: “ayudar a romper barreras que, a día de hoy, persisten y limitan la proyección de muchos niños”. Lo dice con la serenidad de quien ha vivido en primera persona cómo la educación puede transformar una vida. “La educación es un ascensor social”, resume.
Estudió en el colegio Castilla, donde coincidió con una profesora que, según cuenta, le cambió la vida. “Muchos profesores dan a los gitanos por perdidos, pero ella me hizo ver que no tenía por qué limitarme. Me dio la capacidad de creer en mí mismo”, recuerda.
Esa confianza fue decisiva cuando, ya en la ESO, algunos orientadores intentaron convencerle de que Bachillerato “no era lo suyo”, pese a que tenía buenas notas. “Esas voces negativas me sirvieron de impulso para aprobar tanto el Bachillerato como la universidad”.
Por eso insiste en la importancia de las expectativas. “Si a un niño le dicen que no vale, que es vago, que no hace nada, acaba creyéndoselo. Y si además no tiene apoyo familiar porque sus padres no han tenido acceso a una educación plena, es muy fácil que deje de creer en sí mismo”.
Para Ángel, la igualdad de oportunidades no depende solo de los contenidos educativos, sino de la experiencia cotidiana en la escuela. “Da igual llevar el mismo uniforme que el resto si luego te sientes solo porque no te invitan a los cumpleaños, no te dicen nada cuando van al parque o no puedes ir a una excursión por falta de recursos. Al final, son situaciones cotidianas que te alejan del sistema”.
Aun así, observa cambios importantes en las familias gitanas: “Cada vez valoran más la educación. Muchos padres no han tenido esa oportunidad, pero la percepción está cambiando”.
Sin embargo, la discriminación sigue presente. “O tienes buenas referencias y te conocen, o es muy difícil que te den un empleo en igualdad de condiciones”, denuncia. Y no solo en el trabajo: “También en la vivienda, en el alquiler de un coche, en un supermercado cuando el guardia se coloca detrás de ti, o en un bar cuando te apartan. Somos personas y duele”.
Desde enero de 2025, Ángel trabaja como orientador laboral en la Fundación Secretariado Gitano. Su labor combina acompañamiento individual, formación y mediación con empresas. “Ayudo a otros gitanos a lograr una inserción sociolaboral, pero no es fácil porque, aunque tenemos gitanos muy preparados, las empresas no siempre nos dan la oportunidad de demostrarlo”.
Reivindica que se reconozcan competencias que no siempre aparecen en un currículum: “El respeto a las personas mayores, la capacidad de trabajar bajo presión, la resolución de problemas, la responsabilidad… Son habilidades que muchas personas gitanas han desarrollado por sus circunstancias de vida”. Y añade: “Cuando a una madre gitana se le da una oportunidad laboral, la valora muchísimo. Sabe que, si pierde ese trabajo, encontrar otro le va a costar”.
La fundación ofrece formación en logística, gestión de almacén y habilidades técnicas, además de itinerarios personalizados. “Si una empresa ve que el trabajador es rentable, perfecto. Pero primero hay que abrir la puerta”.
Ángel defiende con firmeza el derecho a la diferencia. “Muchas veces parece que, para aceptarme, tengo que dejar de ser como soy. Esa no es la inclusión”.
De hecho, habla de los “gitanos invisibles”, aquellos que rompen estereotipos pero a quienes la sociedad no reconoce como gitanos. “A veces me dicen: ‘No, pero tú no eres gitano’. Y respondo: ‘Perdona, soy gitano’. Esa imagen que se tiene nos limita”.
Critica que los medios de comunicación prioricen el morbo y no visibilicen referentes positivos: “No se destaca que una persona gitana ha llegado al Parlamento o que es diputada. Eso ayudaría a romper clichés”.
Cuando se le pregunta por medidas políticas o sociales, lo tiene claro: “Más que leyes, necesitamos sensibilización. Medidas que construyan relaciones reales entre unos y otros”. También políticas que garanticen igualdad de oportunidades en vivienda, empleo y educación. Pero insiste en un punto: “Es clave cambiar la mirada hacia el colectivo gitano”.
Recuerda que la igualdad ante la ley es reciente: “Desde la Constitución española han pasado apenas 48 años. Es muy poco tiempo histórico”. Y concluye: “Hemos avanzado, pero falta visibilidad. Con visibilidad romperíamos muchos clichés y ayudaríamos a convivir y a conocernos, que es la clave”.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Redactor jefe de Noticias Obreras



