Una exposición visibiliza la memoria de las mujeres obreras cristianas

Una exposición visibiliza la memoria de las mujeres obreras cristianas
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Canarias rescata la memoria de las mujeres obreras cristianas en la exposición “En memoria de ellas“, una propuesta que pone en valor su compromiso, su papel en el movimiento y su contribución social

El acto de apertura, realizado en la Casa de la Iglesia de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria el 26 de marzo, reunió a entre 35 y 40 personas, entre militantes de este movimiento de trabajadoras y trabajadores ceristianos, representantes del ámbito sociopolítico, miembros del movimiento Junior, participantes de la Escuela de Formación Sociopolítica y simpatizantes.

La muestra nace con un doble propósito: recuperar una memoria frecuentemente invisibilizada y reconocer el papel decisivo de las mujeres en la construcción del movimiento. “Desde la HOAC valoramos la importancia de nuestra historia, de quienes nos han ido abriendo caminos y han ido construyendo el movimiento que somos hoy”, señaló la presidenta diocesana, Fátima Díaz Mederos, durante la inauguración en la que también participó el obispo auxiliar Cristóbal Déniz Hernández.

La iniciativa se enmarca, además, en el proceso de reflexión abierto en los aniversarios recientes del movimiento (75 años ya celebrados y camino de los 80 en octubre de este año), en los que se ha subrayado la necesidad de profundizar en la aportación de las mujeres.

De la posguerra al compromiso

La propuesta ofrece un recorrido contextualizado por la historia de la HOAC femenina, desde sus orígenes en la dura posguerra española hasta su progresiva evolución hacia mayores niveles de protagonismo en la vida social, eclesial y obrera.

Tal como recoge el propio planteamiento de la muestra, se trata de visibilizar a mujeres que, “a pesar de la época en la que les tocó nacer, supieron encontrar la forma para ‘hacer un mundo mejor’”.

Ese itinerario histórico arranca en un contexto marcado por la precariedad extrema y la desigualdad estructural. La exposición sitúa sus inicios en los años de la posguerra, definidos por “los años del hambre, del estraperlo, la escasez de productos necesarios, del racionamiento”, en una sociedad profundamente patriarcal donde la mujer quedaba relegada al ámbito doméstico y privado.

Desde ese escenario, la muestra recorre el tránsito desde modelos asistencialistas hacia formas de compromiso más conscientes y transformadoras, en las que las mujeres obreras cristianas fueron adquiriendo voz propia.

Un montaje con carga simbólica

Un elemento diferenciador de la exposición es su formato. El contenido se articula en torno a un gran tendedero, símbolo cargado de significado. “No es una exposición al uso, por la que pasar y mirar los cuadros o las fotos”, explicó la presidenta. “Se quería enmarcarla en una época (…) y así optamos por hacer un montaje diferente: un tendedero que recogiera la vida diaria pero también lo que, poco a poco, estas mujeres iban descubriendo a través de la formación y el compromiso”, destacó.

El recurso además de estético es  simbólico. Por un lado, remite a una de las tareas domésticas históricamente asignadas a las mujeres; por otro, conecta con la conocida expresión del obispo de la pastoral del trabajo Antonio Algora que decía: “donde había ropa tendida, había mundo obrero”. De este modo, el tendedero se convierte en metáfora de una espiritualidad encarnada en la vida cotidiana, en los barrios, en las familias y en los espacios de trabajo.

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Una historia que interpela al presente

La exposición también subraya cómo, a través de procesos formativos y comunitarios, muchas de estas mujeres pasaron de una participación limitada a un compromiso activo en sus entornos. Reuniones para analizar la realidad, redes de apoyo mutuo y reivindicaciones vecinales forman parte de una historia que contribuyó a la mejora de las condiciones de vida en barrios y fábricas, y que incluso se vinculó a procesos más amplios del movimiento obrero.

En este sentido, la propuesta no se limita a una mirada retrospectiva, sino que interpela directamente al presente. “Los derechos, libertades, opciones que tenemos no son fruto del azar sino de personas que se han empeñado en conseguirlo”, recordó Díaz Mederos. “ahora nos toca seguir trabajando para no dar pasos atrás”, añadió.

La iniciativa quiere ser, así, un ejercicio de memoria agradecida hacia las mujeres que precedieron este camino, pero también una invitación a continuar su legado. Como plantea el propio espíritu de la exposición, se trata de “volver la mirada atrás para visibilizar” una historia que no puede entenderse sin ellas y que sigue iluminando los retos actuales en torno a la igualdad, la dignidad en el trabajo y el compromiso cristiano en el mundo obrero.

La muestra podrá visitarse hasta el 31 de marzo en distintos horarios, consolidándose como una propuesta que combina memoria, reflexión y compromiso en torno al papel de las mujeres en la historia y en el presente de la HOAC.

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