Trabajadoras y trabajadores cristianos de Córdoba alzan la voz ante la lacra de la siniestralidad laboral

Trabajadoras y trabajadores cristianos de Córdoba alzan la voz ante la lacra de la siniestralidad laboral
La jornada combinó una concentración en memoria de las personas trabajadoras fallecidas y una eucaristía aniversario por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón, figuras clave en la historia del movimiento obrero cristiano

La militancia de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) en Córdoba volvió a situar en el centro una de las heridas más sangrantes del mundo del trabajo: la siniestralidad laboral.

En la tarde del 27 de febrero, momentos antes de la eucaristía aniversario por Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón, el movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos se concentró en el templete del bulevar frente a la parroquia de San Nicolás para recordar a las personas trabajadoras fallecidos por siniestralidad laboral en la diócesis, así como a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz del pasado 18 de enero.

Durante el acto se guardó un tiempo de silencio en memoria de las víctimas y se ofreció una breve reflexión a quienes se encontraban a las puertas de la parroquia, acompañada de la difusión de algunos datos sobre esta “lacra” que sigue golpeando con crudeza al mundo del trabajo.

La concentración contó con la presencia de miembros de la Asociación de Víctimas de Accidentes y Enfermedades Laborales de Andalucía (AVAELA), así como de integrantes de distintos movimientos apostólicos y comunidades parroquiales, en un gesto público de denuncia y solidaridad con las familias afectadas.

La iniciativa entronca de manera directa con la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida” , un lema que interpela ante las circunstancias que siguen costando vidas. Resulta significativo que, en un contexto en el que la siniestralidad tiende a diluirse en estadísticas, este movimiento especializado de la Acción Católica Española insista en devolverle rostro, nombre y dignidad.

Acción de gracias por dos referentes del mundo obrero

Tras la concentración, la comunidad se reunió en la parroquia de la Compañía para celebrar una eucaristía de acción de gracias por la vida de Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón. Este año se conmemoraba el 62º aniversario de la muerte de Rovirosa, promotor y primer militante de la HOAC, y el 42º de la muerte de Malagón, sacerdote decisivo en el desarrollo del movimiento.

La celebración fue presidida por los sacerdotes Domingo Ruiz y Fernando Lavirgen. En ella se recordó a ambos como “referentes para la militancia” y como un “regalo para la clase obrera, para el mundo del trabajo y para la Iglesia”. Rovirosa, como laico comprometido; Malagón, como sacerdote profundamente vinculado al mundo obrero; los dos, como apóstoles empeñados en hacer presente el Evangelio en la realidad concreta del trabajo.

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La comunidad expresó su convicción de que su legado sigue siendo actual, especialmente en un tiempo marcado por la precariedad, la inseguridad laboral y la fragilidad de tantas vidas trabajadoras.

Desde esa conciencia, se agradeció a Dios “su amor con nosotros, los trabajadores y trabajadoras”, por haber suscitado figuras que encarnaron una fe inseparable de la justicia social.

La referencia a Jesús como el “Divino Obrero de Nazaret” vertebró la celebración, subrayando una espiritualidad encarnada que entiende el trabajo no solo como medio de subsistencia, sino como espacio de dignidad y de anuncio.

En este sentido, la memoria de Rovirosa y Malagón se enlaza con el horizonte actual de la HOAC: cuidar el trabajo es cuidar la vida, y hacerlo exige compromiso comunitario, denuncia profética y cercanía a quienes sufren.

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