La Tierra entra en números rojos: el planeta retiene más calor del que puede liberar

El último informe de la Organización Meteorológica Mundial confirma un salto preocupante: el desequilibrio energético del planeta alcanza niveles récord. La crisis climática se acelera y sus efectos ya golpean con fuerza a las condiciones de vida y al mundo del trabajo
La Tierra ha dejado de estar en equilibrio. Cada año recibe energía del sol y la devuelve al espacio, pero ese balance se ha roto. Según el informe sobre el Estado del Clima 2025, por primera vez este desequilibrio energético se incorpora como indicador clave y alcanza un máximo histórico.
“Las actividades humanas están alterando cada vez más el equilibrio natural y viviremos con estas consecuencias durante cientos y miles de años”, advierte la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, Celeste Saulo. El diagnóstico indica que nos encontramos en un proceso de aceleración.
El océano, amortiguador al límite
Más del 90% del calor acumulado acaba en los océanos. Apenas un 1% permanece en la atmósfera, mientras el resto se reparte entre continentes y deshielo.
Esta capacidad de absorción ha evitado un impacto aún más devastador en tierra, pero tiene un coste creciente. El contenido de calor oceánico ha alcanzado un nuevo récord en 2025 y la velocidad de calentamiento se ha duplicado desde 2005.
La magnitud es difícil de imaginar: los océanos absorben cada año el equivalente a 18 veces el consumo energético anual de toda la humanidad.
Once años consecutivos de calor récord
El informe confirma que el periodo 2015-2025 ha sido el más cálido desde que existen registros. En 2025, la temperatura media global se situó en 1,43 ºC por encima de los niveles preindustriales.
Las consecuencias físicas del calentamiento son visibles y acumulativas: Retroceso acelerado de glaciares, mínimos históricos de hielo marino en el Ártico, niveles casi récord en la Antártida, subida del nivel del mar hasta 11 cm más que en 1993, con un ritmo creciente. El planeta, en términos climáticos, opera ya en “números rojos”.
Impactos directos: vida, salud y trabajo
Esta aceleración del calentamiento tienen un impacto directo en la vida humana. En 2025, cerca del 90% de la superficie oceánica sufrió olas de calor marinas, mientras en tierra se multiplicaron los fenómenos extremos: incendios, sequías, inundaciones y ciclones.
Estos eventos provocaron miles de muertes, millones de personas afectadas, pérdidas económicas millonarias. Pero además, el informe introduce un elemento especialmente relevante: el impacto en la salud. El aumento de temperaturas y los cambios en las lluvias están expandiendo enfermedades como el dengue y elevando el riesgo de estrés térmico.
Para el mundo del trabajo, este escenario implica un deterioro creciente de las condiciones laborales, especialmente en sectores expuestos como son la agricultura, la construcción o los cuidados, y entre quienes ya viven en mayor precariedad.
“El caos climático se acelera”
“El estado del clima mundial es una emergencia. El planeta Tierra está siendo empujado más allá de sus límites. Cada indicador climático clave está en rojo”, expresó el secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, aseverando que “cuando la historia se repite once veces, ya no es una coincidencia. Es un llamamiento a la acción”.
En este sentido, el informe señala responsabilidades. La dependencia de los combustibles fósiles aparece como el núcleo del problema, un tema que, de nuevo, aparece en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crisis encadenadas.
“Nuestra adicción a los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global”, subrayó Guterres.
Un desafío para el bien común
La advertencia científica es clara y reiterada. Pero su alcance va más allá del medio ambiente ya que afecta al modelo de organización socioeconómico y a la dignidad de las personas.
En este contexto, la crisis climática deja de ser solo una cuestión ambiental para convertirse en un problema central de justicia social. La transición ecológica –si quiere ser eso: justa– deberá situar en el centro a quienes ya soportan las peores consecuencias.
Porque, como evidencia este informe, el tiempo de la advertencia ha quedado atrás. Ahora es el tiempo de las decisiones, “el caos climático se acelera y la demora es mortal”, concluyó Guterres.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



