La Revuelta de mujeres en la Iglesia extiende su clamor por la igualdad

Con una performance simultánea en distintas ciudades del país, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia ha resignificado la expresión “Este es mi cuerpo” para denunciar la exclusión de las mujeres de los espacios de decisión y exigir una igualdad real en la Iglesia
La plaza de la Virgen de Valencia ha acogido este domingo el acto convocado por la Revuelta de Mujeres en la Iglesia en el contexto de una movilización celebrada de forma coordinada en distintas ciudades del país.
Con el lema “Este es mi cuerpo”, mujeres cristianas han desarrollado una performance común en todo el Estado para denunciar su exclusión de los espacios de decisión eclesial y reclamar igualdad real dentro de la Iglesia.
El acto, celebrado a mediodía y coincidiendo con el ambiente festivo del inicio de la primera mascletá de las Fallas, mantuvo un tono reivindicativo, alegre y dinámico. Desde el comienzo se recordó que la jornada forma parte del sexto aniversario de la Revuelta y se enmarca en las fechas cercanas al 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres.
“Este 1 de marzo, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia vuelve a salir a la calle”, afirmó Ester Calderón, portavoz en Valencia. “Somos creyentes, activas en parroquias, en movimientos y en organizaciones de la Iglesia, y manifestamos que seguimos estando excluidas en la toma de decisiones y en los espacios de poder”.
Un gesto compartido: María y Eva, liberadas
El eje del acto fue la performance que, con ligeras adaptaciones locales, se ha realizado simultáneamente en las convocatorias del conjunto del Estado.
Dos figuras representaban a María y Eva, los arquetipos femeninos que, según la Revuelta, han condicionado durante siglos la imagen de la mujer en la tradición eclesial.
Mientras se leían en voz alta las polaridades históricas: “la Virgen sumisa… o Eva la desobediente”; “la Virgen casta y pura… o Eva la sensual y seductora”, ambas fueron envueltas con papel film, simbolizando el encasillamiento y la asfixia de identidades reducidas a extremos contrapuestos.
“Y es que los cuerpos de las mujeres han sido durante muchos siglos encasillados entre dos arquetipos: la virgen sumisa o Eva la pecadora”, explicó Calderón. “Hoy venimos a decir que no somos perfectas ni malditas, que lo que nos define y enriquece es la diversidad”.
El momento de ruptura llegó cuando un grupo de mujeres cristianas rodeó a las figuras y rompió el plástico que las envolvía.
El gesto, repetido en las distintas plazas del país, simbolizaba la liberación de esos estereotipos y la afirmación de una identidad plural y reconciliada.

“Este es mi cuerpo”: fe y liderazgo
La portavoz explico que “este año tenemos como lema ‘Este es mi cuerpo’, que tiene una carga simbólica. Son las palabras que pronuncia Jesús en la última cena, palabras que la Iglesia reserva exclusivamente a los varones ordenados, y son también la declaración de soberanía de las mujeres sobre sus propias vidas, sus narrativas y su lugar en la fe”.
En sus declaraciones, Calderón reclamó pasos concretos hacia la igualdad: ampliar los espacios de participación, incorporar la perspectiva feminista en textos, homilías y formación, y acoger y acompañar a las mujeres víctimas de violencias y discriminaciones.
También situó la reivindicación en el contexto eclesial actual. “Es cierto que con el papa Francisco se abrió una etapa de esperanza, una Iglesia más abierta, más cercana a los problemas y a la realidad de la gente, especialmente de la más vulnerable, pero es necesario dar más pasos. Y que esos pasos sean más rápidos, porque como el propio documento del Sínodo reconoce, no hay ninguna razón para que las mujeres no asuman funciones de liderazgo en la Iglesia”, subrayó.
Finalmente, se dio lectura del manifiesto acompañado de canciones coreadas —Remamos, de Kany García y Natalia Lafourcade; y No dudaría, de Malvaloca– que sonaron a esperanza entre el bullicio festivo de la ciudad, concluyendo con una demanda inaplazable: “hasta que la igualdad se haga costumbre”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



