Trabajadores cristianos de Málaga apoyan la lucha de los vecinos de Avenida de Europa 15

Trabajadores cristianos de Málaga apoyan la lucha de los vecinos de Avenida de Europa 15
Las 23 familias de la Avenida Europa 15 de Málaga, con el apoyo del Sindicato de Inquilinos y otras entidades, incluida la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Málaga, han decidido plantar cara a la empresa Geslau que hace dos años se hizo con el edificio,

La sociedad limitada, propiedad del dueño de una farmacia de Málaga y de la empresa de gestión de medicamentos Gesbotik, proyecta rehabilitar el edificio y aumentar el número de viviendas mediante su división interna, ha remitido en los últimos meses diversos burofax indicando a los arrendatarios la fecha en la que deben abandonar las casas conforme vencen sus contratos.

Ninguno de las personas residentes ha aceptado irse. Varios casos ya han llegado a los tribunales, pero todos continúan pagando puntualmente sus rentas: alrededor de 400 euros de media, salvo unos pocos hogares de renta antigua que abonan 90 euros mensuales.

El portavoz del sindicato de personas inquilinas, Curro Machuca, denuncia que “la vivienda es un destino de inversión y la ciudad tiene poco suelo disponible. Casos como este permiten duplicar el precio del alquiler”, afirmó.

Explica además que muchos arrendatarios intentaron mudarse, pero no encuentra ofertas asumibles ni en Málaga ni en su entorno. “Hoy en Málaga no es posible encontrar un alquiler en condiciones óptimas. Se está produciendo una sustitución de población”.

La protesta vecinal no para de crecer. A la multitudinaria manifestación del pasado sábado se han sumado varias concentraciones más, incluida la celebrada ante el Ayuntamiento, donde una treintena de colectivos y organizaciones sociales han vuelto a exigir una negociación real con la propiedad y medidas urgentes frente a lo que califican como un proceso de expulsión silenciosa de la población trabajadora.

Las entidades coinciden en que Avenida de Europa 15 se ha convertido ya en un emblema de la resistencia frente a la especulación en los barrios y en que la persistencia de estas acciones demuestra que el conflicto está lejos de resolverse.

Las entidades sociales han anunciado una nueva concentración el próximo jueves 26 de marzo frente al Ayuntamiento, donde esperan avanzar hacia una negociación que, de momento, no se ha producido.

La HOAC de Málaga difundió un comunicado denunciando que el acceso a una vivienda digna “es un reto cada vez mayor” para las familias trabajadoras y que la situación de Avenida de Europa, 15, refleja “una injusticia radical que priva de un derecho fundamental”.

El movimiento de trabajadores cristianos critica que la vivienda se haya convertido “en una mercancía con la que hacer negocio”, especialmente para operadores especulativos, algo que considera incompatible con el derecho a un hogar.

La HOAC subraya que este derecho forma parte de los derechos sociales humanos fundamentales, amparados por la Doctrina Social de la Iglesia, y recuerda que su ejercicio efectivo constituye “un estricto deber de justicia”.

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Por ello, reclama a las instituciones que desarrollen un parque público de vivienda a precios asequibles y llama tanto a la sociedad como a la Iglesia malagueña a implicarse en acciones que garanticen que este derecho “real y efectivo” se cumpla.

La vivienda, derechos sagrado

La Iglesia considera el acceso a la vivienda como una exigencia derivada directamente de la dignidad de la persona humana. No se trata solo de un bien económico o de un recurso material, sino de un derecho humano fundamental, indispensable para el desarrollo integral de cada persona y para una convivencia social justa.

Ya el Concilio Vaticano II, en Gaudium et spes afirmó que la dignidad de la persona —imagen de Dios— exige condiciones de vida acordes con esa dignidad, entre ellas una vivienda adecuada que favorezca el desarrollo familiar y social. Mater et magistra  y Populorum progressio reforzaron esta dimensión estructural, vinculando el acceso a la vivienda al destino universal de los bienes.

Posteriormente, san Juan Pablo II, en Laborem exercens y Sollicitudo rei socialis, destacó que la vivienda forma parte de las necesidades fundamentales que el orden económico debe garantizar.

Benedicto XVI, en Caritas in veritate , subrayó que sin una vivienda digna no hay auténtico desarrollo humano integral. También el papa Francisco, en Laudato si’ y Fratelli tutti, reafirma la vivienda como una concreción de la dignidad humana y un derecho básico que los Estados y la comunidad internacional deben asegurar frente a la exclusión, la especulación y la precariedad habitacional.

Para Bergoglio, junto con tierra y trabajo, el techo forma la triada, las 3T, del respeto a la dignidad de la persona.

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