El empleo feminizado sigue desvalorizado

El empleo feminizado sigue desvalorizado
La brecha salarial entre hombres y mujeres en España, que ronda el 18%, unos 5.100 euros al año, se deben a las desiguales de las carreras laborales y profesionales, con mayor parcialidad, temporalidad y parones entre las mujeres, pero también en la desigual distribución de hombres y mujeres en sectores mejor y peor pagados, y con más presencia de ese tipo de contratación precaria.

Asó lo pone de manifiesto el informe de USO con motivo del 8M, la Brecha salarial de género por sectores productivos, elaborado por la consultora Syndex.  Aunque el salario medio anual asciende a 24.962 euros, la distribución continúa siendo marcadamente desigual: los hombres perciben 27.411 euros frente a los 22.255 que cobran las mujeres.

“En otras palabras, podemos decir que las mujeres trabajan sin sueldo casi 69 días con respecto a los hombres; dejarían de cobrar a partir del 24 de octubre hasta final de año”, resume Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO. Para la organización, esta equivalencia temporal permite visualizar el alcance real de un fenómeno que se mantiene “anclado en la estructura del mercado laboral”.

Sectores feminizados, salarios más bajos

El informe destaca que la desigualdad salarial se alimenta tanto de la mayor parcialidad, temporalidad y discontinuidad en las carreras laborales de las mujeres como de su concentración en sectores de menor remuneración. Al analizar los tramos salariales, la desigualdad se vuelve aún más evidente: el 43 % de las mujeres percibe menos de un salario mínimo interprofesional (SMI) y dos de cada tres no superan el 1,5 SMI.

“La brecha no es solo una cifra media; las diferencias se disparan cuando miramos los tramos salariales. Las mujeres están claramente sobrerrepresentadas en los salarios más bajos y ausentes de los más altos”, denuncia Joaquín Pérez, secretario general de USO. Apenas el 1,8 % de las mujeres supera las cinco veces el SMI, frente al 3,2 % de los hombres. Y, entre quienes cobran más de 7,5 veces el SMI, tres de cada cuatro son hombres.

Los servicios, el epicentro de la desigualdad

Los sectores de servicios y comercio, que emplean a casi tres cuartas partes de la fuerza de trabajo en España, concentran además al 83 % de las mujeres, frente al 65 % de los hombres. Allí, los salarios son más bajos y la brecha más pronunciada. En “Comercio, reparaciones y transporte”, por ejemplo, el salario medio es un 7 % inferior al general y la brecha alcanza el 25 %.

Un caso especialmente significativo son los servicios sociales, donde las mujeres representan el 65 % del empleo y ocupan mayoritariamente los puestos peor remunerados, manteniendo una brecha del 18 %. “Las mujeres siguen concentradas en empleos esenciales, pero sistemáticamente infravalorados. El cuidado sigue sin considerarse trabajo pleno, sino obligación”, denuncia García.

En el extremo opuesto, los sectores industriales y tecnológicos, que concentran los salarios más altos, cuentan con una presencia femenina claramente minoritaria. Incluso en finanzas y seguros —sector con mejores salarios—, donde las mujeres son ligeramente mayoría, la brecha alcanza un 28 % debido a su infrarrepresentación en puestos directivos.

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Corresponsabilidad: avances con condiciones

El estudio también analiza el impacto de los cuidados y los permisos parentales. Aunque los permisos remunerados por nacimiento presentan tasas crecientes de participación masculina, la corresponsabilidad se diluye cuando existe pérdida económica. “El 84 % de las excedencias por cuidados sin remuneración fueron solicitadas por mujeres”, apunta García.

Madrid, a la cabeza de la desigualdad salarial

La Comunidad de Madrid y Asturias registran las mayores brechas salariales del país. En el caso madrileño, los hombres ganan de media 8.142 euros más al año, lo que supone casi un 23 % de diferencia. Esta disparidad convive con el salario medio más alto del país y con sectores de alto valor añadido.

“Madrid combina sectores muy bien remunerados, con fuerte presencia masculina, y otros muy feminizados y precarios, especialmente comercio y servicios sociales, donde la brecha es aún mayor que la media”, explica Conchi Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

Para Raquel Bordoy, secretaria de Políticas Sociales, Igualdad y Formación del sindicato en Madrid, la estructura económica de la región agrava la desigualdad: “Donde hay capitalidad, hay sedes centrales, hay responsabilidad y mejores sueldos, pero esos llevan nombre de hombre”.

El caso más extremo vuelve a ser el de finanzas y seguros, sector que lidera los salarios en Madrid y donde la brecha alcanza un 34 %, traduciéndose en 28.000 euros anuales de diferencia.

“Mujer tenías que ser”: una campaña para visibilizar lo invisible

USO concluye que “no hay un avance real” en la reducción de la brecha de género, pese a las medidas legales implementadas. “Las políticas de igualdad chocan con una realidad social que sigue desvalorizando los trabajos feminizados y premiando la disponibilidad total, incompatible con los cuidados que recaen mayoritariamente en las mujeres”, sostiene García.

Ante ello, el sindicato lanza la campaña “Mujer tenías que ser. Sí. Libre, fuerte y organizada”, con la que reivindica el valor social y económico del trabajo femenino, especialmente aquel históricamente invisibilizado.

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