Diego, cartero-“borrico” del Reino

En el dintel de la Semana Santa,
cuando los ramos anuncian camino
y la cruz ya asoma en la ciudad,
Diego, hermano, has pasado
como carta viva
al corazón de Dios.
Cartero del Reino,
llevabas en tus manos
noticias de dignidad
para el mundo obrero herido.
En sobres sin ruido
entregabas esperanza,
en calles de fatiga
sembrabas Evangelio.
Fuiste puente,
puerta abierta,
voz que traía la vida del trabajo
al seno de la Iglesia,
y la Iglesia al tajo,
al conflicto,
al dolor de cada día.
Militante fiel,
de HOAC y de pueblo,
no separaste fe y vida,
ni altar y fábrica,
ni Evangelio y justicia.
Como en Domingo de Ramos,
fuiste humilde entrada,
“borrico sencillo”
que abre paso al Reino.
Hoy, en la Pasión que celebramos,
tu vida se hace Pascua:
grano que muere
y ya florece.
Ruega por nosotros, compañero,
para que no soltemos la lucha,
para que sigamos, juntas-juntos,
anunciando
que el trabajo es vida
y Dios camina en él.
Amén.

Consiliario de la HOAC de Bilbao



