UGT reclama un impulso en transparencia para reemprender la lucha contra la brecha salarial

Con motivo del Día Europeo por la Igualdad Salarial, que se conmemora el 22 de febrero, UGT ha presentado el informe La brecha salarial baja. La desigualdad no desaparece, en el que constata un descenso continuado de la brecha salarial entre mujeres y hombres, pero advierte de que la discriminación estructural sigue profundamente arraigada en el mercado laboral español.
Según los datos de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, correspondientes a 2023 —los últimos disponibles desagregados por sexo—, la brecha salarial se situó en el 15,74 %, lo que supone 1,35 puntos porcentuales menos que en 2022 y evidenciando una tendencia descendente iniciada en 2019.
El sindicato atribuye este progreso a dos factores decisivos: las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y la implantación creciente de los planes de igualdad y la normativa de igualdad retributiva.
Desde 2018, el SMI ha aumentado 344 euros, un incremento que ha contribuido a reducir la brecha en 5,68 puntos, especialmente entre quienes perciben salarios más bajos. Navarra y Asturias, a la cabeza de la desigualdad salarial
El análisis territorial muestra fuertes disparidades. Navarra encabeza la lista con una brecha del 20,68 %, seguida del Principado de Asturias, con un 20,06 %.
En el extremo opuesto se sitúan Canarias (4,73 %) e Illes Balears (8,68 %), las únicas comunidades por debajo del 10 %.
Las mujeres con salarios más bajos se concentran en Extremadura, donde perciben 22.181 euros brutos anuales, frente a los 25.179 euros de los hombres.
Por el contrario, los salarios femeninos más altos se registran en el País Vasco, con 31.038 euros, aunque siguen siendo 4.561 euros inferiores a los de los hombres.
Lo cierto es que las mujeres continúan concentradas en los salarios más bajos: una de cada cuatro (25,78%) cobró como máximo el SMI mensual de 1.080 euros brutos en 2023, frente a uno de cada nueve hombres (11,64%).
La brecha se dispara en sectores donde la presencia de mujeres es mayoritaria y las condiciones son más precarias. En actividades administrativas y servicios auxiliares alcanza el 27,19 %; en otros servicios, el 24,25 %; en sanidad y servicios sociales, el 23,80 %; y en actividades profesionales, científicas y técnicas, el 22,83 %.
El salario medio anual más bajo para las mujeres se da en hostelería, con 15.676 euros, apenas 556 euros por encima del SMI y muy lejos de los 47.681 euros que perciben de media las mujeres en el suministro de energía eléctrica, gas y vapor.
“El análisis está hecho hace tiempo; ahora falta que se tomen decisiones”
Durante la presentación del informe, Lola Navarro, vicesecretaria general de UGT, subrayó que reducir la desigualdad no depende de diagnósticos, sino de la voluntad de aplicar medidas eficaces.
“El análisis lo tenemos hecho hace tiempo y sabemos cuál es el problema, pero hay que ponerle el esfuerzo suficiente para que se lleven a cabo las decisiones para frenar esa desigualdad”, afirmó.
Navarro reclamó al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Igualdad la constitución urgente de una mesa de Diálogo Social para transponer a la legislación española la Directiva (UE) 2023/970, que refuerza el principio de igual retribución mediante mecanismos de transparencia salarial.
“Es imprescindible convocar cuanto antes esta mesa para introducir las modificaciones necesarias en la normativa y avanzar hacia un mayor grado de transparencia salarial en todas las empresas”, insistió.
Reforzar la negociación colectiva y valorar los puestos sin sesgos de género
Junto a ella, Medea Gracia, responsable del área confederal de Mujer de UGT, defendió la necesidad de dar protagonismo a la negociación colectiva en el marco del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).
El sindicato pide incrementos salariales más ambiciosos en los sectores por debajo de la media, muchos de ellos altamente feminizados.
Navarro recordó que “estas subidas ayudarían a seguir disminuyendo la brecha, ya que se trata de sectores ocupados mayoritariamente por mujeres”.
La organización también propone eliminar las categorías profesionales y avanzar hacia niveles salariales para facilitar una valoración objetiva de los puestos de trabajo y corregir la infravaloración histórica del trabajo desempeñado por mujeres.
El SMI y la parcialidad: dos factores que agravan la desigualdad
A raíz de la reciente subida del salario mínimo interprofesional, UGT volvió a exigir la modificación del sistema que permite a las empresas absorber y compensar complementos salariales cuando aumenta el SMI, lo que ha provocado que muchas mujeres que cobran este salario lleven años con el sueldo congelado.
Otro de los focos del informe es la brecha vinculada al tiempo parcial. En 2023, la desigualdad en esta modalidad alcanzó el 10,96 %, con un incremento del 0,89 % respecto al año anterior.
Solo el 9,41 % de las mujeres que trabajan a tiempo parcial lo hacen por elección propia; en cambio, el 72,88 % lo acepta como única opción compatible con el empleo, frente al 27,12 % de los hombres.
Navarro y Gracia reclamaron priorizar la conversión de contratos a tiempo parcial en contratos a tiempo completo, señalando que esta medida tendría un impacto directo en el cierre de la brecha salarial.
Licitaciones públicas y cuidados: el peso de la desigualdad estructural
El sindicato denunció además el hermetismo de las licitaciones públicas afectadas por el índice de desindexación, que bloquea la negociación colectiva y fomenta contratos adjudicados a la baja, especialmente en sectores feminizados como limpieza, restauración colectiva o ayuda a domicilio.
Finalmente, UGT urgió a poner en marcha una estrategia efectiva de cuidados, con una negociación colectiva profesionalizada que dignifique las condiciones laborales del sector.
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