El papa León XIV contrapone la lógica del poder a la esperanza de las Bienaventuranzas

En su reflexión durante el rezo del Ángelus, el papa León XIV contrapuso la lógica del poder y del éxito con la esperanza que brota de las Bienaventuranzas, al presentar el Evangelio como una clave para leer la historia desde la perspectiva de quienes sufren injusticias y exclusión, y como una invitación a entender la felicidad no como una conquista individual, sino como un don que se comparte
El pontífice definió las Bienaventuranzas como “luces que el Señor enciende en la penumbra de la historia”, al revelar el proyecto de salvación que Dios realiza en medio de un mundo marcado por la desigualdad, la violencia y la exclusión.
En este sentido, subrayó que Cristo entrega a sus discípulos “la ley nueva, que está escrita en los corazones, ya no en la piedra”, una ley que renueva la vida incluso cuando, “ante el mundo, parezca fracasada y miserable”.
León XIV insistió en que solo Dios puede llamar verdaderamente bienaventurados a las personas empobrecidas, afligidas y a quienes buscan la paz y la justicia, porque “Él es el sumo bien que se da a todos con amor infinito” y “el justo juez del mundo, autor de la paz eterna”.
De este modo, desligó la felicidad cristiana de la riqueza, el dominio o la prepotencia, y la vinculó con la fidelidad al camino del Evangelio.
El Papa reconoció que esta propuesta resulta una “paradoja” para quienes esperan que “los prepotentes sean siempre dueños de la tierra” o creen que la felicidad pertenece a los ricos.
Frente a esa visión, presentó a Cristo como “el pobre que comparte su vida con todos, el manso que persevera en el dolor, el que trabaja por la paz y es perseguido hasta la muerte en cruz”, como imagen de una esperanza que no se apoya en la victoria de los fuertes, sino en la fuerza transformadora del amor.
En una lectura social y política del texto evangélico, León XIV afirmó que Jesús “ilumina el sentido de la historia; no la que escriben los vencedores, sino la que Dios realiza salvando a los oprimidos”.
En ese contexto, advirtió contra quienes, en palabras del papa Francisco, actúan como “los profesionales de la ilusión”, “incapaces de darnos esperanza”, y subrayó que esta se ofrece sobre todo “a quien el mundo descarta como desesperado”.
El pontífice invitó a una revisión personal y comunitaria del concepto de felicidad, al plantear si se la entiende como “una conquista que se compra o un don que se comparte”, y si se la busca en “objetos que se consumen” o en “relaciones que nos acompañan”.
Insistió en que la consolación cristiana no es una promesa lejana, sino “una gracia constante que nos sostiene siempre, sobre todo en la hora de la aflicción”.
Tensiones entre Cuba y EEUU
Al término del rezo, el Papa expresó su “gran preocupación” por el aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos (EEUU), a los que definió como “dos países vecinos”, al afirmar que se unía “al mensaje de los obispos cubanos, invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Suma tu donación y ayúdanos a seguir construyendo, día a día, esta mirada

Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



