No claudicar ante el mal

No claudicar ante el mal
Foto | Genaro Molina (Getty Image)

El ataque de Estados Unidos (EEUU) contra Venezuela y las constantes amenazas a otros países son un síntoma más de cómo el mal, ya sin máscaras, se ha extendido en nuestro mundo. Es solo el caso más reciente porque, por citar otros dos ejemplos entre muchos, también lo son la agresión de Rusia contra Ucrania y, de forma aún más extrema, el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, patrocinado asimismo por la Administración de Trump, con la tibieza y la complicidad de no pocos gobiernos. Un mal con múltiples dimensiones que constituye una amenaza radical para la humanidad.

Es una muestra evidente de lo enormemente peligrosas que son la extensión de la extrema derecha neofascista, el autoritarismo que desprecia de hecho la democracia, la quiebra sistemática de los derechos humanos, las políticas imperialistas que destruyen el multilateralismo, la cooperación y la soberanía de los pueblos para repartirse el mundo, así como la extensión del militarismo y la industria de la muerte que representa el negocio de las armas.

Contenido exclusivo para personas y entidades que apoyan y cuidan nuestro trabajo mediante su suscripción a Noticias Obreras.
Si ya eres suscriptora o suscriptor, introduce tus datos para seguir leyendo. ¿No los recuerdas? Haz clic aquí.
¿Aún no formas parte de este proyecto de comunicación comprometida? Suscríbete aquí y acompáñanos. ¿Quieres hacer regalar una suscripción? Haz clic aquí

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Suma tu donación y ayúdanos a seguir construyendo, día a día, esta mirada

También puedes leer —  Cultura de paz, ahora más que nunca

Deja una respuesta