“Muertos en el campo de honor del trabajo… descansen en paz”

“Muertos en el campo de honor del trabajo… descansen en paz”

Acojo en oración la noticia del accidente laboral en la pirotecnia FML en Bergüenda, en el municipio alavés de Lantarón-Álava. Ha dejado una persona fallecida y otra con quemaduras muy grave. Y también los siniestros laborales en Sevilla y León con otros dos muertos. 40 y 27 años, dos vidas jóvenes, sesgadas en faena.

Señor de la vida que arde y no se apaga,
acoge hoy el clamor que asciende desde Lantarón,
desde la caseta herida de Bergüenda,
donde la pólvora –hecha para fiesta–
se tornó súbito juicio de humo y sombra:
recibe al trabajador que cayó entre chispas,
sostén al compañero que lucha con la piel encendida,
y vuelve prudencia la llama que quiso ser luz.

Que no se acostumbre el cielo al estruendo del trabajo roto;
que la muerte no firme su contrato en cada taller.
Porque el domingo también lloró Sevilla, –43 años y electrocutado–
y el hierro cayó sobre la juventud –27 años– en León;
dos vidas jóvenes, sesgadas en faena,
sumaron su silencio al nuestro.
Porque hasta el pulso exhausto de un camarero
fue reconocido como herida laboral
por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura,
cuando el corazón se quebró en mitad del turno.

Danos memoria para cada nombre
y justicia para cada oficio;
que ninguna mascletà dispare cenizas de olvido,
que la roja palmera del duelo no sea costumbre,
y que el pan ganado con riesgo
no vuelva a pagarse con vida.