Más de 500 familias en incertidumbre laboral: solidaridad y defensa del trabajo digno en Elche

Más de 500 familias en incertidumbre laboral: solidaridad y defensa del trabajo digno en Elche
Impagos, despidos y falta de respuestas agravan la situación en Analco, María Jaén y Castilian, mientras CCOO reclama soluciones urgentes, empleo digno y protección para las personas afectadas

La crisis laboral que atraviesan las plantillas de Analco, María Jaén y Konecta (Castilian) ha situado a más de 500 familias de Elche en una situación de profunda incertidumbre. Impagos, despidos y cierres empresariales han encendido la preocupación sindical y eclesial en la ciudad, donde la solidaridad crece ante un conflicto que trasciende lo estrictamente laboral.

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Elche ha expresado su cercanía a las personas afectadas, recordando que “esta crisis no es solo económica, sino profundamente humana”, porque detrás de cada nómina hay “una familia, un proyecto de vida y una dignidad que no puede quedar al albur de decisiones empresariales opacas”, subraya el militante hoacista, Terio Vicente.

La manifestación celebrada este jueves, convocada por Comisiones Obreras, recorrió las calles de la ciudad para visibilizar “la dramática realidad de más de 500 familias” afectadas por expedientes de regulación y cierres empresariales.

Militantes del movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos participaron para mostrar “apoyo y cercanía a los trabajadores afectados”, subrayando que el empleo digno es un pilar esencial de la vida social.

Defensa del empleo, los derechos y falta de respuesta institucional

CCOO reclama el cumplimiento íntegro de los acuerdos del ERE de Analco, el pago inmediato de salarios e indemnizaciones pendientes, compensaciones dignas para la plantilla de María Jaén y la reubicación del personal de Konecta en otras campañas del grupo. Además, exige la intervención del Ayuntamiento de Elche y la activación de fondos europeos para favorecer la reinserción laboral, especialmente de las personas en mayor vulnerabilidad.

El sindicato denuncia la falta de implicación institucional y advierte con contundencia: “Lo que está pasando en Elche es intolerable: más de 500 familias abandonadas por las empresas y olvidadas por las instituciones”, denuncia su secretaria general, Carmen Palomar. La dirigente sindical recuerda que solicitó una reunión al alcalde, Pablo Ruz, para abordar la crisis, sin obtener respuesta, lo que considera una dejación de responsabilidad pese a la existencia de herramientas como los fondos europeos para la reinserción laboral.

FOTO | Concentración en el Ayuntamiento de Elche

Tres conflictos laborales, una misma incertidumbre

El caso más grave se concentra en el Grupo Analco, empresa histórica del sector de componentes para el calzado con centros en Elche y Catral. El ERE afecta a cerca de 350 personas, de las cuales entre 250 y 260 ya han sido despedidas progresivamente desde diciembre, muchas “sin haber cobrado ni un solo euro de indemnizaciones ni salarios pendientes”. El retraso en la presentación del concurso de acreedores ha bloqueado el acceso de más de 260 trabajadores al Fondo de Garantía Salarial, dejando a numerosas familias en una situación de “absoluta indefensión”.

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En Calzados María Jaén, alrededor de 60 personas han sido despedidas tras la declaración de concurso de acreedores de varias sociedades del grupo. La plantilla denuncia que se ve obligada a depender del Fogasa, lo que implicará percibir cantidades muy inferiores a las que les corresponderían. Las personas afectadas continúan movilizándose y preparan acciones judiciales ante lo que consideran abandono empresarial.

El ERE presentado por el grupo Konecta afecta a 104 personas del centro de Castilian en Elche, una plantilla mayoritariamente feminizada y con contratos precarios. La representación sindical sostiene que la empresa tiene capacidad para reubicar a estas personas en otras campañas activas, pero “se niega a buscar alternativas al despido colectivo”. En las movilizaciones, las personas trabajadoras han expresado con claridad su prioridad: “No queremos indemnizaciones, queremos mantener nuestros puestos de trabajo”.

La dignidad del trabajo, en el centro

Para la organización de trabadoras y trabajadores cristianos en la ciudad, el conflicto plantea una cuestión de justicia social que va más allá de lo laboral. La entidad eclesial recuerda que la dignidad del trabajo debe situarse por encima de cualquier interés económico y recuerda las palabras del papa Francisco, en Fratelli tutti 162, cuando afirma que “en una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social”, porque no solo permite ganarse el pan, sino crecer como persona y “vivir como pueblo”.

Mientras las plantillas continúan reclamando soluciones urgentes, la solidaridad social se mantiene activa en Elche con una convicción compartida: nadie debería afrontar en soledad la pérdida de su empleo ni la vulneración de sus derechos.