La sociedad civil denuncia el saqueo de minerales tras el derrumbe mortal de una mina en Rubaya (Congo)

La sociedad civil denuncia el saqueo de minerales tras el derrumbe mortal de una mina en Rubaya (Congo)
FOTO | Trabajadores excavan en la mina de coltán de Rubaya, controlada por los rebeldes del M23, en el este de la República Democrática del Congo. Vía Zohra Bensemra, REUTERS
Al menos 226 personas han muerto tras el derrumbe de una mina de coltán en Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo, entre ellas mineros artesanales, mujeres y niños, en una tragedia que ha llevado al papa León XIV a asegurar su oración por “las numerosas víctimas” y que la sociedad civil de Masisi vincula no solo a las lluvias, sino también a la explotación ilícita de los recursos naturales en una región marcada por el conflicto armado

El deslizamiento de tierra se produjo en el perímetro minero 4731, en la zona de Luwowo/Kasasa, en la región minera de Rubaya, en la provincia de Kivu del Norte. Según los datos difundidos por los medios y confirmados por líderes locales, “lo ocurrido aquí en Rubaya tras las lluvias del jueves es realmente terrible. El número de cadáveres sigue aumentando (…) tenemos más de 200, la mayoría de ellos mineros artesanales”, explicó Télésphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi.

A las víctimas directas se suman comerciantes y transeúntes arrastrados por el alud hacia los ríos Mumba y Rushoga, en un contexto en el que “la población local busca a sus propios muertos ante la falta de asistencia. Se ven obligados a valerse por sí mismos”, denunció el mismo portavoz, subrayando la ausencia de equipos de rescate adecuados para recuperar los cuerpos enterrados en el lodo.

Explotación minera, conflicto y responsabilidades

En una declaración conjunta publicada en Facebook, la coordinación territorial de la sociedad civil de Masisi, la Conciencia Femenina para los Derechos y el Desarrollo y la organización Mwanamke Anaweza sostienen que el derrumbe no puede entenderse únicamente como un fenómeno natural. Hablan de un “deslizamiento de tierra (derrumbe) de carácter erosivo que sepultó a varios cientos de mineros artesanales empleados de manera fraudulenta” en un contexto de “saqueo sistemático de los minerales y otros recursos naturales de la región”.

Las organizaciones denuncian que la catástrofe ha tenido también un impacto ambiental grave, con inundaciones que han perturbado la vida de comunidades como Bihambe, y subrayan que “las mujeres y los niños forman parte integrante de las víctimas directas”.

Rubaya se encuentra en una zona dominada por el grupo armado Movimiento 23 de Marzo (M23), que controla amplias áreas ricas en coltán, mineral estratégico para la industria tecnológica en la fabricación de teléfonos móviles y otros dispositivos. Desde finales de los años noventa, el este del país vive un conflicto persistente entre grupos rebeldes y el Ejército regular, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU.

“Minerales de sangre” y exigencia de investigaciones

La declaración de la sociedad civil pide que “todos los minerales presentados en los mercados internacionales por Ruanda sean considerados como ‘minerales de sangre’ y, por lo tanto, prohibidos”, así como la “detención inmediata de la explotación ilícita de los minerales en las zonas congoleñas bajo ocupación” y la “reparación a las víctimas”.

Además, reclama que las pérdidas humanas y materiales sean objeto de “investigaciones serias y documentadas” en relación con la explotación de cuadrantes mineros como el perímetro 4731, “sin ningún estudio previo de impacto social y medioambiental, tal como exige el código minero congoleño”.

La oración del Papa por las víctimas

La tragedia ha tenido eco en el Vaticano. Tras el rezo del Ángelus de este domingo 1 de febrero, el papa León XIV expresó su cercanía con las comunidades afectadas al asegurar su oración “por las numerosas víctimas del derrumbe en una mina en Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo”, y pedir que “el Señor sostenga a ese pueblo que tanto sufre”.