La Pastoral del Trabajo de Plasencia llama promover el trabajo decente también dentro de la Iglesia

La Pastoral del Trabajo de Plasencia llama promover el trabajo decente también dentro de la Iglesia
La Delegación Diocesana de Pastoral del Trabajo de Plasencia ha hecho un llamamiento a toda la comunidad cristiana a implicarse en la defensa del trabajo decente, que incluye “revisar y y mejorar las condiciones laborales del personal contratado por la propia Iglesia”.

A su XXXII encuentro diocesano, centrado en el análisis del IX Informe FOESSA y los desafíos que plantea para el mundo laboral en Extremadura acudieron responsables de diversas áreas pastorales (Apostolado Seglar, Migraciones, Manos Unidas, Pastoral Familiar, Cáritas, catequistas y Pastoral de la Salud), así como militantes de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), y representantes de Unidas Podemos y del sindicato Comisiones Obreras (CCOO).

El sociólogo Marcelo Sánchez-Oro, profesor titular de la Universidad de Extremadura, fue el encargado de presentar las claves del informe.

En su intervención explicó que la sociedad española está inmersa en una transición hacia un modelo postindustrial basado en el conocimiento, los servicios y la información, en el que la fábrica y el trabajo manual dejan de ocupar el centro de la vida económica y del conflicto social.

Señaló que la clase trabajadora “no desaparece, sino que se transforma, se fragmenta, se precariza y pierde centralidad simbólica, aunque gana relevancia estructural en la economía actual”.

Según los datos expuestos, en Extremadura disminuye la exclusión social severa en 3,6 puntos y la moderada en 2,4, mientras que aumenta de forma significativa la integración plena.

La región muestra una evolución mejor que la media estatal, si bien esta mejora se atenúa cuando sus datos se agregan con los de territorios más poblados y con un avance más lento.

El encuentro también abordó cambios culturales y de valores asociados al empleo. Se destacó la “desespacialización” del trabajo —marcada por el teletrabajo y la flexibilidad forzada—, así como la aparición de un “taylorismo digital” impulsado por tecnologías que intensifican el control y la explotación laboral.

A ello se suma una mentalidad generacional que prioriza el bienestar y lleva a rechazar trabajos precarios o deshumanizantes.

En la segunda parte de la jornada, la Delegación de Pastoral del Trabajo presentó tres  grandes líneas de actuación para responder a los desafíos sociales y laborales actuales.

La primera de ellas se centra en el conocimiento y la formación, con un llamamiento a profundizar en el análisis del Informe FOESSA y a reforzar la conciencia sobre el movimiento obrero como referencia histórica y herramienta de lectura de la realidad.

También se propone avanzar en la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a los problemas contemporáneos del mundo del trabajo y abordar la creciente pérdida de conciencia de clase obrera, considerada un elemento clave para comprender la fragmentación laboral y social del presente.

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El segundo eje apunta al compromiso social, laboral y pastoral, reclamando un mayor protagonismo de la Pastoral Obrera en los procesos de desarrollo social y una apuesta decidida por el trabajo en red con otros actores eclesiales y colectivos sociales.

Entre las prioridades señaladas se encuentran el fortalecimiento de la participación en movilizaciones y la implicación activa en la defensa de la igualdad social y la justicia laboral.

El documento final subraya la necesidad de recuperar un compromiso coherente, visible y sostenido en el tiempo, alineado con las situaciones reales de precariedad que viven amplios sectores de trabajadores.

Finalmente, el encuentro sitúa como tercera área estratégica la promoción del trabajo decente y la coherencia interna de la Iglesia.

En este sentido, se insiste en que la institución debe “empezar por casa”, revisando y mejorando las condiciones laborales de su propio personal contratado.

Con ello se pretende que la Iglesia sea un referente ético también en el ámbito laboral, garantizando derechos y condiciones dignas como expresión concreta de su misión social.

El encuentro sirvió para reforzar el compromiso por la solidaridad intergeneracional, la visibilización de la clase trabajadora, el impulso de valores humanizadores como la justicia y el cuidado, y un mayor reconocimiento del papel de las mujeres en la vida y misión de la Iglesia.

El encuentro concluyó con la convicción de que la transformación del mundo laboral exige un compromiso renovado, tanto en la lectura crítica de la realidad como en la acción comunitaria, para avanzar hacia una sociedad más justa, igualitaria y sostenida en un trabajo digno.

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